Paz y seguridad

Personal de paz de la ONU en la República Democrática del Congo

La principal motivación para la creación de las Naciones Unidas, cuyos fundadores habían sufrido la devastación de dos guerras mundiales, fue evitar las generaciones venideras del flagelo de la guerra. Desde su creación, se ha pedido ayuda a la ONU tanto para que evite que las disputas concluyan en guerra, como que ayude a restaurar la paz cuando los conflictos armados ya han estallado o que promueva la paz duradera en sociedades que acaban de salir de una guerra.

Consejo de Seguridad

Durante décadas la ONU ha ayudado a poner fin a numerosos conflictos, a menudo a través de actuaciones del Consejo de Seguridad, el principal órgano responsable de mantener la paz y la seguridad internacionales de acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas. Cuando el Consejo es alertado de una amenaza a la paz, la primera medida que adopta es recomendar a las partes implicadas que intenten llegar a un acuerdo por medios pacíficos. En algunos casos el propio Consejo lleva a cabo una investigación y un proceso de mediación. Asimismo puede designar representantes especiales o solicitar al Secretario General que desempeñe ese papel o que emplee sus buenos oficios. También puede establecer los principios para alcanzar una solución pacífica.

Cuando una disputa desemboca en un conflicto, la primera preocupación del Consejo es ponerle fin tan pronto como sea posible. En muchas ocasiones el Consejo ha emitido directivas de alto el fuego que han contribuido a prevenir una escalada del conflicto. Este Órgano también puede desplegar operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU para reducir las tensiones en las zonas de conflicto, para mantener las fuerzas oponentes separadas y para crear las condiciones necesarias que logren una paz duradera tras alcanzar una solución. Además, el Consejo puede decidir tomar medidas coercitivas, imponer sanciones económicas (como embargos comerciales) o iniciar acciones militares colectivas.

Asamblea General

De acuerdo con la Carta, la Asamblea General de las Naciones Unidas puede hacer recomendaciones sobre los principios generales de cooperación, tanto para mantener la paz y la seguridad internacionales - incluido el desarme - como para solucionar pacíficamente cualquier situación que pueda deteriorar las relaciones de amistad entre países. Asimismo, la Asamblea General puede tratar cualquier cuestión relacionada con la paz y la seguridad internacionales y hacer recomendaciones si el Consejo de Seguridad no está abordado dicha cuestión.

De conformidad con lo establecido en su resolución «Unión pro Paz» de noviembre de 1950 (resolución 377 (V)), la Asamblea General también puede adoptar medidas si el Consejo de Seguridad no lo hace, debido al voto en contra de un miembro permanente, a menos que un miembro permanente vote en contra, en situaciones en las que parezca que existe una amenaza a la paz, un quebrantamiento de la misma o un acto de agresión. La Asamblea puede examinar la cuestión inmediatamente con el fin de formular recomendaciones a los Estados Miembros para que se tomen medidas colectivas con el fin de mantener o restaurar la paz y la seguridad internacionales.

Secretario General

La Carta capacita al Secretario General para que «pueda llamar la atención del Consejo de Seguridad hacia cualquier asunto que en su opinión pueda poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales». Una de las funciones más importantes que desempeña el Secretario General es el uso de sus "buenos oficios" —es decir, acciones que lleva a cabo, públicas o privadas, basándose en su independencia, imparcialidad e integridad para evitar que las disputas internacionales surjan, desemboquen en conflictos o se extiendan.

Prevención de conflictos

La mediación, conciliación y la negociación son las principales estrategias con que cuenta la diplomacia y el desarme preventivo para intentar impedir que las disputas desemboquen en conflictos, o evitar que estos resurjan.

Diplomacia preventiva

La alerta temprana es un componente esencial de la prevención. Por ello las Naciones Unidas siguen de cerca los acontecimientos mundiales con el fin de detectar las amenazas a la paz y la seguridad internacionales, permitiendo así que el Consejo de Seguridad y el Secretario General adopten medidas preventivas.

Los enviados y representantes especiales del Secretario General trabajan en tareas de mediación y diplomacia preventiva por todo el mundo. En algunas zonas conflictivas, la mera presencia de un enviado puede prevenir que aumente la tensión, labor que normalmente se lleva a cabo en colaboración con organizaciones regionales.

Desarme preventivo

Este tipo de tarea - que complementa la diplomacia preventiva – ayuda a reducir el número de armas pequeñas que se encuentran en regiones propensas a los conflictos. En El Salvador, Liberia, Sierra Leona, Timor-Leste así como en otros países, el desarme preventivo ha supuesto la desmovilización de las fuerzas de combate, así como la recogida y la destrucción de sus armas como parte de un acuerdo de paz general. Destruir las armas del pasado evita que se utilicen en las guerras del futuro.

Prevención del genocidio y responsabilidad de proteger

La prevención exige tanto asignar las responsabilidades a los Estados implicados, como promover la colaboración entre ellos y la comunidad internacional. El deber de prevenir y detener los genocidios y las atrocidades masivas recae ante todo en el Estado, pero la comunidad internacional desempeña un papel ante el que no se puede invocar la soberanía nacional. La soberanía ya no sirve exclusivamente para proteger a los Estados de la injerencia extranjera, sino que obliga a los Estados a velar por el bienestar de sus ciudadanos. Este principio está consagrado en el artículo 1 de la Convención contra el Genocidio e incorporado en el principio de la «soberanía como responsabilidad» y en el concepto de la responsabilidad de proteger.

Entre las funciones del Asesor Especial sobre la Prevención del Genocidio se incluye concienciar acerca de las causas y las dinámicas del genocidio, alertar a los agentes pertinentes cuando exista riesgo de genocidio y pedir que se adopten las medidas apropiadas. El Asesor Especial sobre la Responsabilidad de Proteger está al frente del desarrollo conceptual, político, institucional y operacional de la responsabilidad de proteger. Entre otras, su Oficina se encarga de alertar a los actores pertinentes del riesgo de genocidio, de depuración étnica y de crímenes de lesa humanidad con el fin de aumentar la capacidad de la ONU para prevenir estos crímenes, incluida la incitación.

Mantenimiento de la paz

Las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas son un instrumento fundamental de la comunidad internacional para promover la paz y la seguridad.

La primera misión de mantenimiento de la paz se estableció en 1948, cuando el Consejo de Seguridad autorizó el despliegue del Organismo de las Naciones Unidas para la Vigilancia de la Tregua (ONUVT) en el Oriente Medio para supervisar el Acuerdo de Armisticio entre Israel y sus vecinos árabes. Desde entonces, la Organización ha desplegado un total de 69 operaciones en todo el mundo.

A lo largo de los años las operaciones de mantenimiento de la paz han evolucionado para cumplir los requerimientos de los diferentes conflictos y adaptarse a un panorama político en constante movimiento. Al nacer en una época en la que las rivalidades de la Guerra Fría a menudo paralizaban al Consejo de Seguridad, en un principio los objetivos de mantenimiento de la paz se limitaban a mantener el alto el fuego y a estabilizar la situación sobre el terreno con el objetivo de encontrar soluciones políticas a los conflictos para que se resolvieran pacíficamente.

Las operaciones de mantenimiento de la paz se ampliaron en la década de 1990, cuando el final de la Guerra Fría creó nuevas oportunidades para acabar con las guerras civiles a través de acuerdos de paz negociados. Se puso fin a un gran número de conflictos, ya fuera a través de la mediación directa de las Naciones Unidas o de las iniciativas de otros que actuaban con su apoyo. Entre los países a los que la ONU ayudó en este sentido se encuentran El Salvador, Guatemala, Namibia, Camboya, Mozambique, Tayikistán, Sierra Leona y Burundi. Al final de la década de los 90 las persistentes crisis dieron lugar a nuevas operaciones en la República Democrática del Congo, la República Centroafricana, Timor Leste, Sierra Leona y Kosovo.

En el nuevo milenio, la ONU ha desplegado personal para el mantenimiento de la paz en Liberia, Côte d'Ivoire, Darfur, Sudán del Sur, Haití, y Malí.

Los conflictos de hoy en día, aunque menores en número, están profundamente arraigados. Por ejemplo, la República Democrática del Congo, Darfur y Sudán del Sur se encuentran actualmente en la segunda o tercera oleada de conflictos. Además, muchos de ellos se complican debido a los factores regionales que son clave para ponerles solución. De hecho, en la actualidad alrededor de dos tercios del personal de mantenimiento de la paz están desplegados en conflictos en activo, en los que los acuerdos de paz son inestables o inexistentes. Asimismo, los conflictos son cada vez más intensos ya que en ellos participan grupos armados con acceso a armamento y tecnología.

La naturaleza de los conflictos también ha cambiado a lo largo de los años. En un primer momento, las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU se desarrollaron como medio para tratar conflictos entre Estados. Hoy la gran mayoría de estas guerras son conflictos intraestatales y guerras civiles. Si bien el componente militar continúa siendo la espina dorsal de estas operaciones, hoy en día las tropas de mantenimiento de la paz desempeñan una amplia variedad de tareas complejas. Estas abarcan desde ayudar a construir instituciones gubernamentales sostenibles, supervisar el respeto a los derechos humanos, pasando por el desarme, hasta la desmovilización y la reintegración de excombatientes y el desminado.

Consolidación de la paz

En las Naciones Unidas, la consolidación de la paz hace referencia a las iniciativas para ayudar a países y regiones en su transición de la guerra a la paz y a reducir el riesgo de aparición o reaparición de conflictos, fortaleciendo la capacidad nacional para gestionar los enfrentamientos y sentando las bases para una paz y un desarrollo sostenible.

Construir una paz duradera en sociedades destruidas por la guerra es un gran desafío para la paz y la seguridad mundiales. La consolidación de la paz requiere el apoyo internacional continuado a esfuerzos nacionales de muy diversos tipos. Por ejemplo, supervisar los altos el fuego; desmovilizar y reintegrar a los combatientes; prestar ayuda para el retorno de los refugiados y los desplazados; ayudar a organizar y supervisar las elecciones para un nuevo gobierno; apoyar la reforma de los sectores de la justicia y la seguridad; aumentar la protección de los derechos humanos; y promover la reconciliación tras las atrocidades cometidas.

En la consolidación de la paz participan un gran número de organizaciones del sistema de las Naciones Unidas, incluidos el Banco Mundial y las comisiones económicas regionales, así como ONG y grupos locales de ciudadanos. La consolidación de la paz ha desempeñado un papel importante en las operaciones de la ONU llevadas a cabo en Bosnia y Herzegovina, Camboya, El Salvador, Guatemala, Kosovo, Liberia y Mozambique, así como más recientemente en Afganistán, Burundi, Iraq, Sierra Leona y Timor-Leste. Un ejemplo de consolidación de la paz entre Estados ha sido la Misión en Etiopía y Eritrea.

Reconociendo que las Naciones Unidas necesitan anticiparse y responder mejor a los retos que plantea la consolidación de la paz, la Cumbre Mundial 2005 aprobó la creación de una nueva Comisión para la Consolidación de la Paz. En las resoluciones que establecían esta Comisión - resolución 60/80 y 1645, ambas en 2015 - la Asamblea General y el Consejo de Seguridad le encomendaron el mandato de reunir todos los agentes pertinentes para que asesoraran acerca de las estrategias integrales propuestas para la consolidación de la paz tras los conflictos y la recuperación; reunieran recursos y ayudaran a asegurar una financiación previsible para estas actividades; y establecieran las mejores prácticas en colaboración con los agentes políticos, humanitarios, de seguridad y desarrollo.

Estas resoluciones también indican la necesidad de que la Comisión amplíe el periodo de atención internacional que se presta a los países que salen de situaciones de conflicto y, donde sea necesario, señale cualquier problema que amenace con socavar la consolidación de la paz.

Las resoluciones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad que establecieron la Comisión para la Consolidación de la Paz también dispusieron la creación de un Fondo para la Consolidación de la Paz y una Oficina de Apoyo a la Consolidación de la Paz.

El Estado de Derecho

Promover el estado de derecho a nivel nacional e internacional ocupa un lugar central en el cometido de la ONU. Fomentar el respeto al estado de derecho es clave tanto para el establecimiento de una paz duradera tras un conflicto armado, como para la protección efectiva de los derechos humanos y para un desarrollo y progreso económico sostenibles.

El principio del estado de derecho señala que todas las personas, desde el individuo hasta el propio Estado, están sometidas a unas leyes que se promulgan públicamente, se hacen cumplir por igual y se aplican con independencia. Se trata de un concepto fundamental del derecho y la justicia internacional que guía gran parte del trabajo de la ONU. Los órganos principales de la Organización - la Asamblea General y el Consejo de Seguridad - apoyan a los Estados Miembros en sus esfuerzos por reforzar el estado de derecho tanto a nivel nacional como internacional, al igual que hacen muchas otras entidades de la ONU.

La responsabilidad de la coordinación general del trabajo sobre el Estado de derecho del sistema de la ONU recae en el Grupo de Coordinación y Apoyo sobre el Estado de Derecho, presidido por el Vicesecretario General, con la asistencia de la Dependencia del Estado de Derecho. Los miembros de este Grupo son las 20 principales entidades de la ONU comprometidas a ayudar a los Estados Miembros a fortalecer el Estado de derecho. En su labor de apoyo desde la sede central a las actividades nacionales relacionadas con el Estado de derecho, el Secretario General nombró al Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz (DOMP) y al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) como coordinadores conjuntos en las áreas de policía, sistema judicial y penitenciario del Estado de derecho para situaciones de crisis o posteriores a un conflicto.

 

Desminado

En 2014, a consecuencia de la explosión de minas y otros artefactos, murieron al día unas diez personas, sobre todo niños, mujeres y ancianos, resultando heridas muchas más. Presentes en 57 países y 4 territorios, las minas y otros artefactos explosivos nos recuerdan los conflictos que terminaron hace décadas.

La ONU trabaja por un mundo libre de la amenaza de las minas y los explosivos que dejaron las guerras, donde las personas y las comunidades vivan en lugares seguros para el desarrollo y donde se asista a las víctimas. Doce departamentos y oficinas de la Secretaría de las Naciones Unidas, organismos, fondos y programas especializados participan en las campanas de desminado que se llevan a cabo en 30 países y 3 territorios.

El desminado permite que los cascos azules patrullen, las organizaciones humanitarias distribuyan ayuda y las personas lleven una vida sin temor a que un mal paso les suponga la muerte.

Las actividades relativas a las minas son mucho más que la extracción de estas. Incluyen también iniciativas de gran impacto dirigidas a proteger a las personas, ayudar a las víctimas a ser autosuficientes y miembros activos de sus comunidades.

Una normativa desarrollada de manera conjunta (a través de la Inter-agencia para la Coordinación de la Acción del Desminado ) determina las asignación de tareas en este campo dentro del sistema de las Naciones Unidas. Gran parte de estas labores, como el desminado y la educación sobre el riesgo de las minas, la llevan a cabo organizaciones no gubernamentales. También empresas privadas contratadas y, en algunos casos, personal militar realizan labores humanitarias antiminas. Estas tareas cuentan con el apoyo de varias organizaciones intergubernamentales, internacionales y regionales, así como de instituciones financieras internacionales, que proveen fondos y servicios a personas o comunidades afectadas por minas y explosivos restantes de las guerras.

El Servicio de las Naciones Unidas de Actividades relativas a las Minas coordinada las actividades relacionadas con las minas y se encarga de garantizar una respuesta efectiva, proactiva y coordinada a los problemas de las minas y los explosivos restantes de guerras pasadas, incluidas las municiones en racimo. UNMAS evalúa y hace un seguimiento continuo de la amenaza de las minas y los artefactos sin explotar, además de establecer políticas y estándares. Asimismo moviliza recursos y promueve la prohibición mundial de las minas terrestres antipersonal. Este Servicio también crea y gestiona centros de coordinación de actividades relativas a las minas en los países y territorios como parte de las operaciones de mantenimiento de la paz y las emergencias humanitarias. Recientemente UNMAS ha ampliado su actuación incluyendo la amenaza que suponen los artefactos explosivos improvisados.

Un poco de historia

Las Naciones Unidas han estado abordando desde 1980 los problemas que plantean las minas. Ese año esponsorizó la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales contra el uso de armas que tienen efectos indiscriminados. En 1996, se incluyó en esta Convención la prohibición del uso de minas en conflictos internos y el requerimiento de que las minas fueran detectables.

Finalmente, una creciente protesta pública, combinada con la acción comprometida de las organizaciones no gubernamentales involucradas en la Campaña Internacional para la Prohibición de las Minas Terrestres (ICBL), condujo a la adopción de acuerdo amplio a nivel mundial.

La histórica Convención sobre la Prohibición del Empleo, Almacenamiento, Producción y Transferencia de Minas Antipersonal y sobre su Destrucción (1997) prohíbe la producción, el uso y la exportación de este tipo de armas y cuenta con un apoyo casi universal. A noviembre de 2016 tiene 162 Estados parte.

La Organización celebra cada 4 de abril el Día Internacional de información sobre el peligro de las minas y de asistencia para las actividades relativas a las minas.

El 14 de abril de 2015, el Secretario General Ban Ki-moon nombró al conocido actor Daniel Craig como el primer Defensor Mundial para la Eliminación de las Minas y los Explosivos.

Mujeres y niños en situaciones de conflicto

En los conflictos actuales hasta el 90% de las bajas son civiles, sobre todo mujeres y niños. Las mujeres en zonas de conflicto se enfrentan a formas devastadoras de violencia sexual que a menudo se emplean de manera sistemática para alcanzar objetivos militares o políticos. Además, siguen teniendo una representación muy escasa en los procesos formales de paz, a pesar de que contribuyen ampliamente a solucionar los conflictos por diferentes vías informales.

En el año 2000 el Consejo de Seguridad en su resolución 1325 sobre mujeres, paz y seguridad reconoció que incluir a las mujeres y las perspectivas de género en la toma de decisiones puede aumentar las posibilidades de lograr una paz sostenible. Esta histórica resolución aborda la situación de las mujeres en los conflictos armados y pide su participación en todos los niveles de toma de decisión en la resolución de los conflictos y la consolidación de la paz.

Desde que se establecieron los principios fundamentales recogidos en la resolución 1325, el Consejo de Seguridad ha adoptado tres resoluciones más en esta línea: 1820, 1888 y 1889. En general estas cuatro resoluciones se centran en dos objetivos clave: fortalecer la participación de las mujeres en la toma de decisiones y poner fin a la violencia sexual y la impunidad.

Desde 1999, el compromiso sistemático del Consejo de Seguridad ha llevado a considerar que la situación de los niños afectados por conflictos armados es un problema para la paz y la seguridad. El Consejo de Seguridad ha creado un marco sólido y ha otorgado al Secretario General las herramientas para que responda a las agresiones a los niños. El Representante Especial del Secretario General para la cuestión de los niños y los conflictos armados es el principal defensor de la protección y el bienestar de los niños afectados por los conflictos armados.

Utilización del espacio ultraterrestre con fines pacíficos

La ONU trabaja para asegurar que el espacio ultraterrestre se utiliza con fines pacíficos y que los beneficios procedentes de las actividades espaciales se comparten entre todos los países. Esta preocupación por el uso pacífico del espacio comenzó poco después del lanzamiento de Sputnik— el primer satélite artificial— por parte de la Unión Soviética en 1957 y se ha mantenido con los avances en tecnología espacial. Las Naciones Unidas han desempeñado un papel importante al establecer legislación internacional relativa al espacio y promover la cooperación internacional en la ciencia y la tecnología espaciales.

La Oficina de Asuntos del Espacio Ultraterrestre, con sede en Viena, funciona como la secretaría de la Comisión sobre la Utilización del Espacio Ultraterrestre con Fines Pacíficos y sus subcomisiones, y ayuda a los países en desarrollo a utilizar la tecnología espacial.

Recursos:

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