Infancia

Tres niños sonríen en un campamento de desplazados internos en la República Centroafricana.

La agencia de la ONU para la infancia

La Segunda Guerra Mundial dejó a la infancia en Europa en una situación muy precaria. Ante este reto, se creó una nueva agencia de las Naciones Unidas con el fin de proporcionar a estos niños comida, ropa y asistencia sanitaria.

En 1953 UNICEF se convirtió en una organización permanente dentro del sistema de la ONU y puso en marcha una exitosa campaña a nivel mundial de lucha contra la frambesia (o pian), una enfermedad que provoca desfiguraciones y que afectaba a millones de niños, pero que se puede curar con penicilina.

Declaración de los Derechos del Niño

La Asamblea General de la ONU adoptó la Declaración de los Derechos del Niño en la que se establecen sus derechos a la protección, la educación, la atención sanitaria, la vivienda y a una nutrición adecuada.

Educación

Tras más de una década centrada en los aspectos relacionados con la salud de la infancia, UNICEF amplió sus actividades para hacer frente a todas las necesidades que tiene un niño. De este modo, comenzó su constante preocupación por la educación, que se inició con el apoyo a la formación del profesorado y con el equipamiento de las aulas en los países que acababan de alcanzar su independencia.

En 1965 la organización recibió el Premio Nobel de la Paz por su labor en pro de «la promoción de la confraternidad entre las naciones». Hoy en día, UNICEF trabaja en 190 países y territorios para ayudar a toda la infancia, centrando principalmente sus esfuerzos en llegar a los niños más vulnerables y excluidos.

La Convención sobre los Derechos del Niño

La labor de UNICEF está guiada por la histórica Convención sobre los Derechos del Niño. La Convención ha sido el tratado internacional de derechos humanos que de manera más amplia y rápida se ha ratificado de toda la historia. La Convención cambió la forma de ver y tratar a los niños, es decir, dejaron de ser objetos pasivos que necesitaban cuidados y caridad, para verlos como seres humanos con un conjunto diferenciado de derechos. La aceptación sin precedentes de la Convención demuestra claramente el gran compromiso a nivel mundial de hacer avanzar los derechos de la infancia.

Hay mucho que celebrar desde la aprobación de la Convención, como el descenso de la mortalidad infantil hasta el aumento de la escolarización, aunque todavía queda mucho por hacer.

Estado Mundial de la Infancia

Todo niño tiene derecho a la salud, la educación, la protección. Además, las sociedades deben participar en ampliar las oportunidades de desarrollo durante la vida de los niños. Aun así, a millones de niños en todo el mundo se les niega o limita el acceso a este tipo de oportunidades por el país, el sexo o las circunstancias en las que han nacido.

La pobreza afecta a los niños de manera desproporcionada. En todo el mundo, 1 de cada 5 menores vive en un contexto extremo de carencias, sobreviviendo con menos de US$ 1,90 al día. Sus familias no pueden pagar la atención sanitaria que necesitan o la nutrición que precisan para su correcto desarrollo. Privaciones que dejan una huella duradera; en 2019, casi 149 millones de niños menores de cinco años sufrieron retraso en el crecimiento.

A pesar del gran progreso en escolarización que se ha visto en muchas partes del mundo, más de 175 millones de niños no están matriculados en educación preescolar. El perderse esta etapa educativa fundamental para su desarrollo tiene un impacto enorme, y cementa las profundas desigualdades a las que se enfrentan desde el comienzo de sus vidas. Actualmente, según un informe de la UNESCO de 2017, 6 de cada 10 niños abandonan la escuela primaria sin alcanzar niveles mínimos de lectura y matemáticas. Un desafío que es agravado por la duración cada vez mayor de los conflictos armados.

Los niños y los conflictos armados

Hace más de veinte años que el mundo se unió para condenar y movilizarse contra el uso de niños en los conflictos armados. Desde entonces, se ha liberado a miles de ellos gracias a los planes de acción dispuestos por el Consejo de Seguridad de la ONU y a otras acciones diseñadas a acabar y evitar el reclutamiento y utilización de niños por fuerzas y grupos armados. Sin embargo, todavía existen importantes retos para conseguir proteger a todos los niños cuyas vidas y desarrollo se ven amenazadas por un conflicto bélico. 

Cerca de 250 millones de niños viven hoy en países o zonas afectadas por conflictos armados. En Siria, diez años de guerra han acabado con la vida de más de 400.000 personas, según las estimaciones del antiguo enviado especial para Siria, Staffan de Mistura. En total, más de 7.000 niños han muerto o han sido mutilados desde que estallara este conflicto en 2011.

En Afganistán, solo en la primera mitad de 2019, el número de víctimas infantiles representaron casi un tercio del total de víctimas civiles, con 327 fallecimientos y 880 heridos.

En Somalia, los niños siguen siendo los más perjudicados por el conflicto y la inestabilidad que vive su país desde los años 80. Sólo en 2018, más de 5 200 niños y niñas fueron víctimas de graves violaciones de sus derechos. Y esto solo representa el número de casos denunciados. Más de 3 millones no asistieron a la escuela en 2018, cientos de miles sufren desnutrición y muchos han sido mutilados.

Millones de niños y niñas de todo el mundo, muchos de ellos solos o separados de sus familias, son desplazados por los conflictos armados. Como resultado, estos niños se encuentran en una situación de riesgo y vulnerabilidad extrema en - o alrededor - de campamentos y otras zonas de refugiados. Es necesario que se actúe con urgencia para aliviar la difícil situación en la que viven los menores desplazados por estos conflictos. El Secretario General de la Naciones Unidas anima a los Estados Miembros a respetar los derechos de los niños refugiados y desplazados y a prestarles los servicios de apoyo necesarios.  

La violencia contra los niños

Cero violencia contra los niñs en 2030

El derecho de los niños y niñas a la protección contra la violencia está consagrado en la Convención sobre los Derechos del Niño. Sin embargo, mil millones de niños sufren cada año alguna forma de violencia emocional, física o sexual. Y en lo que tardas en leer este texto, digamos cinco minutos, un niño muere cada cinco minutos como resultado de la violencia 

La crueldad contra los niños no conoce límites de cultura, clase o educación. Ocurre en las instituciones, las escuelas y el hogar. La violencia entre niños también es una preocupación, al igual que el aumento del acoso cibernético. Los niños expuestos a la violencia viven aislados, en soledad y aterrorizados, sin saber dónde encontrar ayuda, especialmente cuando el culpable es alguien cercano. El género, la discapacidad, la pobreza, la nacionalidad, el estatus migratorio o el origen religioso de los niños aumenta el riesgo de estar expuestos a situaciones de violencia, siendo especialmente vulnerables los más jóvenes, ya que son menos capaces de expresarse y buscar apoyo.

En 2006, un estudio de las Naciones Unidas proporcionó una serie de recomendaciones sobre cómo poner fin a la violencia contra los niños. En 2009, el Secretario General nombró un Representante Especial para asegurar el seguimiento efectivo y vigilar la implementación de estas.

Actualmente, muchos Estados ya cuentan con legislación específica para prohibir la violencia física, mental y sexual contra los niños y niñas, y para apoyar a las víctimas. Además, alrededor del mundo se han diseñado campañas orientadas a concienciar sobre el impacto de la violencia en la infancia y se están abordando la intimidación, la violencia sexual y las prácticas nocivas contra ellos. Todo esto apoyado por una mayor disponibilidad de datos sobre la prevalencia y la naturaleza de la violencia contra los niños.

En los últimos años se han logrado progresos importantes, pero aún queda mucho por hacer. La inclusión de una meta específica (16.2) en la Agenda 2030 ha demostrado el compromiso del mundo para poner fin a todas las formas de violencia contra los niños y niñas. Debemos seguir trabajando para asegurar que esta noble visión se convierta en una realidad para cada niño del planeta.

Los niños y los Objetivos de Desarrollo Sostenible

Fuentes: UNICEF

Durante 15 años los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) sirvieron de guía para atajar muchos de los problemas que afectan a las vidas de los niños, los jóvenes y sus familias. En este período se alcanzaron grandes progresos, como la reducción en el número de muertes infantiles prevenibles, el aumento en la escolaridad, la reducción de la pobreza extrema, y el mayor acceso a agua potable y a alimentos nutritivos.  

Sin embargo, este progreso ha sido irregular y muchos de los retos más apremiantes a nivel global no fueron debidamente cubiertos por los ODM. Entre esos problemas se incluyen hacer frente a las desigualdades, promover un crecimiento económico inclusivo, proteger a los niños frente a la violencia y combatir el cambio climático.

Con la llegada de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en septiembre de 2015, los líderes mundiales se comprometieron a acabar con la pobreza para 2030. Pero si no se intensifican los esfuerzos, en el año 2030:

  • casi 52 millones de niños y niñas morirán antes de cumplir los cinco años entre 2019 y 2030.
  • los niños en África subsahariana tendrán 16 veces más posibilidades de morir antes de los cinco años que aquellos que vivan en países de ingresos altos.
  • nueve de cada diez niños en situación de pobreza extrema vivirán en África subsahariana.
  • más de 60 millones de niños en edad escolar se quedarán sin escolarizar; aproximadamente el mismo número que en la actualidad. Más de la mitad de ellos vivirán en África subsahariana.
  • se habrá obligado a contraer matrimonio a más de 150 millones de niñas antes de que cumplan 18 años.

Estas profundas desigualdades y peligros no solo violan los derechos de cada niño, poniendo en peligro su desarrollo y futuro, sino que además perpetúan ciclos intergeneracionales de desventajas y desigualdades que socavan la estabilidad de las sociedades e incluso la seguridad de las naciones.  

Los niños y el sistema de la ONU

El sistema de Naciones Unidas se pone al servicio de la infancia por medio de distintas organizaciones: desde el trabajo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) que se centra en la educación, a los esfuerzos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) por abolir el trabajo infantil, pasando por el programa de niños y juventud del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Oriente Medio (OOPS); o la labor de nutrición para madres y niños del Programa Mundial de Alimentos (PMA), así como las campañas para la erradicación de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Recursos:

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