Educación

Conoce a Faryal, una de los más de 130.000 estudiantes en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, al noroeste de Pakistán, que hoy tienen acceso a un mejor entorno de aprendizaje gracias a ventilador

En las comunidades algodoneras de Pakistán, muchos niños trabajan en los campos porque no tienen acceso a las escuelas. Por eso, el proyecto CLEAR Cotton se asoció con el gobierno local y la ONG Bunyad Literacy Community Council (BLCC) para crear centros educativos a sus puertas. El proyecto CLEAR Cotton está cofinanciado por la UE y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en colaboración con la FAO.

En muchos países, las mujeres representan solo el 25% de los estudiantes de ingeniería o de tecnologías de la información y la comunicación. Un estudio encabezado por UNESCO explica las muchas razones de esta situación.

Hablamos de países donde viven 405 millones de niñas y niños. Una infancia que, según UNICEF (en), corre el riesgo de abandonar sus estudios.

De los 52 países estudiados por UNICEF, 40 mantienen sus colegios abiertos, aunque todavía queda mucho camino para recuperar las pérdidas de aprendizaje debido a la pandemia. “La educación sigue viéndose perturbada, pero los países son conscientes del coste que supone tener las escuelas cerradas. La expansión de la vacunación y las lecciones de los dos últimos años se traducen en un nuevo modelo de protocolos de salud y seguridad escolar,” señala Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO.

A masked child holds up a piece of paper and a pen.

Según un informe del Banco Mundial, UNESCO y UNICEF, el cierre de las escuelas por la pandemia hará que los estudiantes de hoy pierdan unos US$17 billones de los ingresos que percibirían durante su vida. Además, en países de ingresos bajos y medianos, la proporción de niños y niñas que viven en situación de pobreza de aprendizajes (en) podría alcanzar el 70% debido, en parte, a la poca eficacia de la educación a distancia durante los cierres escolares.

COVID-19 podría hacer que la pobreza de aprendizaje —el porcentaje de niños de 10 años que no pueden leer un texto básico— aumente hasta el 70 % en los países de menos ingresos. Es la consecuencia del cierre de escuelas y de los malos resultados educativos, a pesar de los esfuerzos por impartir enseñanza a distancia. En muchos casos, los colegios han estado cerrados hasta 250 días. Muchos no han abierto aún.

Y cuando se menciona el tema, se le suele dar una prioridad muy baja. Esta es la advertencia de la UNESCO tomando en cuenta datos de 100 países. Además, menos del 40% de los profesores encuestados se sienten seguros a la hora de hablar del cambio climático; y solo un tercio se siente capaz de explicar los efectos del cambio climático en su región o localidad. La acción climática debe comenzar en las aulas.

ONU Mujeres trabaja por el reconocimiento del derecho de las mujeres a la educación y al acceso al aprendizaje.

UNESCO ha lanzado una publicación para ayudar a profesores y estudiantes a afrontar y prevenir este tipo de agresiones; un problema bastante más grave de lo que puedas pensar.

En este pódcast:

-  El aumento de las temperaturas globales provoca fenómenos meteorológicos extremos en todo el mundo.

Cuando las niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad abandonan el sistema educativo, pueden quedar expuestos a peligros como la violencia, el trabajo infantil y la mendicidad.

Para unos 140 millones de niños y niñas, el primer día de escuela –un momento clave en la vida de los estudiantes más jóvenes– se ha aplazado debido a la COVID-19. Esta es una de las revelaciones del último informe de UNICEF (pdf) coincidiendo con final de las vacaciones de verano en muchas partes del mundo. Además, casi 8 millones de estudiantes llevan esperando más de un año poder asistir a su primer día de escuela presencial.

En el contexto de COVID-19, UNICEF México recomienda hábitos de higiene para las tres etapas por las que pasan los centros educativos: con las escuelas cerradas, durante su reapertura y finalmente abiertas.

Cualquier forma de violencia hacia niñas, niños y adolescentes es injustificable y atenta contra su dignidad y derechos. Las madres, padres y cuidadores no debemos ejercer castigos corporales, humillantes o disciplina violenta.