Un hombre indígena posa en un bosque tropical

Mensaje del Secretario General - 2020

Los bosques cubren alrededor del 30 % de la superficie terrestre de nuestro planeta y son el hogar del 80 % de todas las especies terrestres. Los servicios ecosistémicos que prestan a la humanidad van desde la purificación del aire y el agua hasta la producción de alimentos, medicinas y productos de madera y papel. Los bosques sostienen cuencas hidrográficas esenciales e influyen en el clima mundial y en el régimen pluviométrico.

Los bosques también actúan como importantes sumideros de carbono, que absorben alrededor de 2.000 millones de toneladas de dióxido de carbono al año. Por lo tanto, la gestión sostenible de los bosques es fundamental para cerrar la brecha de las emisiones y limitar el aumento de la temperatura mundial a 1,5 ºC con respecto a los niveles preindustriales.

Dada la función vital de los bosques en la captación de dióxido de carbono, es alarmante que sean cada vez más víctimas de condiciones de sequía inducidas por el cambio climático. En el último año se han producido enormes incendios forestales, desde el Ártico canadiense y Siberia hasta California y Australia. Además de las desgarradoras pérdidas de vidas, hogares y medios de subsistencia en zonas pobladas, estos incendios han sido responsables de emisiones masivas de dióxido de carbono.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible reconoce el papel vital de los bosques para nuestro futuro. En 2017, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el primer Plan Estratégico de las Naciones Unidas para los Bosques 2030. En el Plan se plantean 6 objetivos forestales mundiales y 26 metas conexas que han de alcanzarse para 2030. Estos objetivos son loables, pero no estamos bien encaminados para alcanzarlos.

La deforestación se debe principalmente a la conversión de los hábitats para la agricultura a gran escala. Incrementar la producción agrícola sin sustituir a los bosques naturales es un desafío clave. En los últimos 25 años, la tasa anual de deforestación mundial neta se ha reducido en más del 50 %, lo que constituye un crédito a los esfuerzos de los gobiernos y otros interesados que trabajan en la ordenación sostenible de los bosques. Sin embargo, vastas áreas de bosque siguen perdiéndose.

Este año, el Día Internacional de los Bosques pone de relieve las conexiones entre los bosques y la rica biodiversidad que sustentan. El año pasado, la Plataforma Intergubernamental Científico-normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas dio la alarma de que la salud de nuestros ecosistemas estaba declinando a una velocidad sin precedentes y las tasas de extinción de especies se estaban acelerando. Debemos actuar rápidamente para invertir esas tendencias. Salvaguardar los bosques es parte de la solución.

El año 2020 ha sido denominado “Súper Año de la Naturaleza” y debe ser el año en el que invertimos la tendencia de la deforestación y la pérdida de bosques. La 15ª reunión de la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica, que se celebrará en octubre, tiene por objeto aprobar un Marco Mundial para la Diversidad Biológica después de 2020. Ese marco debe abarcar nuevos y ambiciosos objetivos para proteger la naturaleza y encarar los factores subyacentes de la pérdida de la naturaleza, así como sólidos mecanismos de aplicación y financiación.

Nuestro medio ambiente global está siendo degradado por nuestras elecciones insostenibles. La forma en que consumimos los recursos naturales está acelerando la pérdida de biodiversidad y exacerbando el cambio climático. En este Día Internacional, insto a todos los gobiernos, las empresas y la sociedad civil a que adopten medidas urgentes para detener la deforestación y restaurar los bosques degradados, de modo que las generaciones futuras puedan disfrutar de un futuro más verde y saludable.

El año 2020 ha sido denominado “Súper Año de la Naturaleza” y debe ser el año en el que invertimos la tendencia de la deforestación y la pérdida de bosques.

António Guterres