La pandemia de COVID-19 ha tenido un impacto inequívoco sobre los jóvenes. Un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha constatado que “el impacto de la pandemia sobre los jóvenes [es] sistemático, profundo y desproporcionado”. Un 23% de los jóvenes de entre 18 y 24 años de edad que trabajaban con anterioridad a la pandemia se encuentran ahora desempleados, y aquellos que están trabajando han notificado una reducción en sus horarios e ingresos. “La percepción de los estudiantes de sus futuras expectativas profesionales es desalentadora; un 40% afronta el futuro con incertidumbre y un 14% con miedo”, añade este informe. A nivel mundial, los jóvenes sienten más incertidumbre acerca de lo que les deparará el futuro.

En la serie de entrevistas COVID-19 y juventud: aprendizaje y empleo la iniciativa Impacto Académico de Naciones Unidas (UNAI, por sus siglas en inglés) busca explorar tendencias y pautas en el ámbito de la educación y el empleo de la juventud a nivel mundial, destacando las voces de los jóvenes y sus esperanzas y miedos en el futuro post-COVID-19.

“Me sentí sola durante el proceso de reclutamiento y adaptación al entorno de trabajo”. Ana, graduada en la Universidad de Monterrey en 2019, comenzó su primer empleo a tiempo completo para el Estado de Coahuila de Zaragoza, México, en junio de 2020. Ana recuerda haberse sentido nerviosa acerca de su introducción al mercado laboral en medio de la pandemia de COVID-19. “Normalmente, cuando comienzas un nuevo empleo, tienes este período de capacitación en el que un mentor o compañero te explica cómo funcionan las cosas ahí, y tienes la oportunidad de conocer a algunas de las personas con las que trabajarás. Pero con la pandemia, nadie pudo proporcionarme este tipo de ayuda”. Tras varios meses teletrabajando, finalmente pudo empezar a acudir a su oficina a comienzos de este año.

Esta experiencia no es única entre su generación. Muchos jóvenes han experimentado el inicio de sus carreras a distancia, sin nadie en quien apoyarse. Sin embargo, para Ana, su experiencia previa trabajando como pasante a distancia con una organización no gubernamental le proporcionó ciertas ventajas a la hora de adaptarse al nuevo entorno. “La pasantía no solo me ayudó profesionalmente, también me enseñó cómo es trabajar desde casa”. El teletrabajo le permitió cumplir con sus tareas desde México. Nunca visitó la oficina de la ONG en California, y dependía de la tecnología para mantenerse en contacto con el resto del equipo.

Un reciente Informe McKinsey destaca que el mundo “ha avanzado casi cinco años en la adopción de tecnologías digitales para consumidores y empresas en apenas ocho semanas” debido a la pandemia. Este fenómeno, a su vez, ha creado nuevas oportunidades para los jóvenes. Nader Kabbani, un investigador del Instituto Brookings, enfatiza que la creciente dependencia de la tecnología proporciona a los jóvenes una ventaja respecto a las generaciones mayores. “Dado que los jóvenes se sienten más cómodos con las nuevas tecnologías, ahora se encuentran en una mejor posición para postularse a puestos de carácter más amplio y para acceder a nuevas oportunidades de trabajo o de otro tipo”.

Este cambio de paradigma también ha beneficiado a estudiantes como Majd. Majd es una estudiante de informática en la universidad Effat y pasante en ciberseguridad para Microsoft en Arabia Saudita. En la actualidad dedica dos días a la semana a sus clases a distancia, y el resto del tiempo a sus prácticas como pasante en línea. Majd explica lo eficiente que ha sido compaginar educación y trabajo a distancia de forma simultánea. Al no tener que perder tiempo en desplazamientos a la universidad y su centro de trabajo, ha podido dedicar todo su tiempo a su educación y su carrera.

Pero además, para Majd compaginar aprendizaje y una carrera al mismo tiempo ha creado una gran sinergia. “Es interesante que este año obtuve mis mejores resultados académicos. Ver el impacto de lo que estudiaba mientras trabajaba incrementó mi satisfacción, y me hizo darme cuenta de la importancia de lo que hago tanto en la universidad como en el trabajo”. Majd obtuvo sus mejores calificaciones mientras trabajaba como pasante en ciberseguridad, ya que este puesto le proporcionaba una mayor experiencia práctica en sus estudios de informática.

Majd tiene una visión optimista de cómo la tecnología puede beneficiar a los jóvenes que buscan su lugar en el mercado laboral. “Si demuestras que estás siempre aprendiendo nuevas tecnologías, un terreno en constante evolución, las empresas decididamente te van a ofrecer algo, porque buscan personas así: quieren personas energéticas”. Majd admite, sin embargo, que aquellos que no se familiaricen con las tecnologías y herramientas específicas que usan las compañías pueden experimentar dificultades para seguir siendo competentes.

Es importante considerar este aspecto desde una perspectiva amplia. Una excesiva dependencia en la tecnología digital puede acarrear un incremento de la “brecha digital”, tanto a nivel nacional como internacional. Nader afirma que “aunque ahora existen más oportunidades para personas en posiciones privilegiadas con acceso a la tecnología, existe un aumento de la desigualdad a nivel global”. De acuerdo con los datos de 2019 de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, en los países desarrollados el 87% de la población tenía acceso a Internet, frente a un 19% en los países menos desarrollados. Si no se toman medidas de inmediato, la pandemia incrementará esta brecha.

Incluso en un solo lado de la “brecha digital” hay un problema respecto a la creciente competitividad que existe. Ana recuerda que los procesos de selección para prácticas como pasantes y puestos de trabajo son ahora más competitivos: “Ahora cualquiera puede solicitar un puesto de trabajo, siempre que tenga las destrezas necesarias, acceso a una computadora y conexión a Internet”. La convocatoria para pasantías en la Radio Nacional Pública de Estados Unidos, que en un año “normal” atraería a unos 2.500 candidatos para puestos presenciales, recibió unos 25.000 CVs cuando estos puestos pasaron a ser en línea.

A pesar de los aspectos positivos y las oportunidades que el teletrabajo y la tecnología pueden proporcionar a los trabajadores, en particular para los jóvenes, más familiarizados con estas destrezas, debemos asegurarnos de que esta transición no deje a nadie atrás.