La pandemia de COVID-19 ha tenido un impacto inequívoco sobre los jóvenes. Un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha constatado que “el impacto de la pandemia sobre los jóvenes [es] sistemático, profundo y desproporcionado”. Un 23% de los jóvenes de entre 18 y 24 años de edad que trabajaban con anterioridad a la pandemia se encuentran ahora desempleados, y aquellos que están trabajando han notificado una reducción en sus horarios e ingresos. “La percepción de los estudiantes de sus futuras expectativas profesionales es desalentadora; un 40% afronta el futuro con incertidumbre y un 14% con miedo”, añade este informe. A nivel mundial, los jóvenes sienten más incertidumbre acerca de lo que les deparará el futuro.

En la serie de entrevistas COVID-19 y juventud: aprendizaje y empleo la iniciativa Impacto Académico de Naciones Unidas (UNAI, por sus siglas en inglés) busca explorar tendencias y pautas en el ámbito de la educación y el empleo de la juventud a nivel mundial, destacando las voces de los jóvenes y sus esperanzas y miedos en el futuro post-COVID-19.

Odinaka, un graduado reciente en Ciencias de Laboratorio Médico de la Universidad de Jos, Nigeria, trabaja en la actualidad como pasante en el Hospital Docente de la Universidad de Jos. Creció en el norte de Nigeria, donde “para la mayoría de la gente, la educación no era una prioridad”. La calidad de las escuelas en su área hizo que tuviera que desplazarse para recibir la educación que deseaba.

Su introducción a un campo de estudio tan especializado se produjo a través de un profesor de biología a tiempo parcial en su centro de educación secundaria. La pasión con la que este profesor se expresaba convenció a Odinaka para estudiar un grado de enseñanza superior en esta especialidad. Mediante sus estudios y sus actividades extracurriculares, Odinaka ha incrementado su conocimiento sobre las ciencias médicas y la salud mundial.

Como para muchos otros estudiantes, el pasado año, con la pandemia de COVID-19, fue muy diferente a las experiencias educativas que había vivido. La Universidad de Jos no disponía de la infraestructura necesaria para ofrecer educación a distancia. En lugar de esperar a que sus clases se reiniciaran, Odinaka solicitó activamente y completó varios cursos en línea ofrecidos por distintas universidades, desde liderazgo y gestión sanitaria a salud pública mundial o políticas y promoción en salud mundial. El curso de políticas y promoción estaba organizado por la Universidad de Washington y, al ser completamente en línea, Odinaka pudo “asistir” a una universidad extranjera sin tener que enfrentar obstáculos como visados o gastos de viaje.

Los cursos en línea tenían una duración de tres meses, y permitieron a Odinaka incrementar sus conocimientos y capacidades durante un período en el que las clases en su propia universidad quedaron suspendidas. Cada curso y oportunidad educativa que Odinaka eligió estaban estrechamente ligados a sus planes profesionales. Odinaka no solo consideró la educación a distancia como un medio para desarrollar sus capacidades, sino también como una plataforma que facilitase el acceso al conocimiento y la experiencia que cada persona necesitase con un costo relativamente bajo. “El hecho de que ahora existan muchos programas en línea va a crear nuevas oportunidades para los jóvenes, especialmente aquellos en países de renta baja y media-baja”. Odinaka espera ahora poder iniciar un máster en Salud Pública en la Universidad de Washington, la cual pudo experimentar en parte durante este año de educación a distancia.

Un estudio reciente de la OIT muestra cómo, de todos los jóvenes que estudiaban con anterioridad a la pandemia, un 73% fue afectado por el cierre de sus centros educativos o la implementación de clases a distancia. Un 44 % de los jóvenes a nivel mundial han buscado nuevos cursos de formación, incluidos grados de enseñanza superior, desde el inicio de la pandemia. La cifra es aún mayor entre aquellos que ya poseían un primer título universitario (53%).

Azita Berar, que con anterioridad trabajó para la OIT como directora del Departamento de Política de Empleo y es actualmente asesora en materia de de empleo global, destaca las tendencias apreciables a nivel internacional. “Vemos que los jóvenes están retomando su educación, o haciendo más educación terciaria”. Afirma además que esto se debe a que “de forma inmediata, no ven oportunidades en el mercado laboral. Por tanto, en lugar de perder el tiempo, continúan su educación o hacen algo que les permita mejorar sus capacidades. Incluso en aquellos trabajos que no requieren titulaciones superiores, ahora existe mucha demanda y competitividad”. De acuerdo con el Wall Street Journal, la Universidad de Harvard experimentó un incremento del 42 % en solicitudes de matrícula para el curso que se inicia este otoño respecto al año pasado. Algunos jóvenes están considerando esperar un año o dos para postular a centros universitarios, debido a la intensa competencia que existe en estos momentos.

“Inicialmente me costó mantenerme motivado durante las clases en línea. Sin embargo, una vez que me adapté al nuevo formato mi estado mental cambió rápidamente a un ‘de acuerdo, voy a hacer esto’”. Saad, un estudiante de máster en Canadá, es otro ejemplo de cómo los estudiantes pueden aprovechar el entorno educativo actual. Saad está finalizando su grado de máster en la Universidad McGill en Fisiología del Ejercicio, y comenzará sus estudios de Medicina en agosto. Durante el pasado año, debido a la pandemia, estudió su maestría a distancia. Aunque necesitó un tiempo para adaptarse a este nuevo estilo de aprendizaje, Saad constató que la flexibilidad de la enseñanza a distancia también proporcionaba nuevas oportunidades.

Pudo organizar grupos de estudio en línea con amigos, para reemplazar el aspecto social y el aprendizaje colaborativo que no existía en las clases a distancia. Además, la flexibilidad del aprendizaje en línea le permitió no solo estudiar para su maestría sino también trabajar a tiempo parcial en un hospital como asistente médico. Compaginar ambas tareas hubiera sido difícil si no hubiera podido estudiar a distancia.

No hay una única respuesta a por qué las personas buscan proseguir su educación. Sin embargo, la creciente competitividad en el mercado laboral y el impacto de la pandemia en las oportunidades educativas han hecho que muchos jóvenes, como Odinaka y Saad, busquen alternativas en su aprendizaje que les permitan aprovechar las mejores oportunidades que proporciona la vida.