20 de octubre de 2021

En Tanzania, país de África Oriental, María, una niña de 7 años, fue obligada a hacer un parón en sus estudios de manera repentina cuando la pandemia de COVID-19 obligó a cerrar las escuelas de su distrito local de Handeni el año pasado. María es uno de los más de 1.600 millones de niños que se vieron privados de su educación durante la pandemia.

La combinación de los meses que pasaron alejados de las aulas y de la pérdida de ingresos de sus hogares podría desembocar en una generación de estudiantes de comunidades de bajos ingresos que abandonan la escuela, especialmente en zonas en las que las infraestructuras locales no facilitan las oportunidades de aprendizaje a distancia. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) concluyó que dos terceras partes de los niños en edad escolar de todo el mundo no tuvieron acceso a Internet en casa durante la pandemia, y aproximadamente 77 millones de niños no han puesto un pie en un aula en los últimos 18 meses.

Room to Read, como organización mundial sin fines de lucro que trabaja por la alfabetización y la igualdad de género a través de la educación, ha sido testigo del poder que la alfabetización puede ejercer en los procesos de recuperación globales tras la COVID-19. Priorizando la educación de los más jóvenes de las familias y las comunidades y dándole un papel destacado en los sistemas públicos, los países podrán impulsar la recuperación de la crisis que estamos viviendo y facilitar la resiliencia y el progreso generacional.

Jóvenes

Gracias al desarrollo de unos niveles de alfabetización básicos, los niños de comunidades subatendidas pueden adquirir conocimientos sobre el mundo que los rodea y las realidades de la pandemia de COVID-19, y comprenderlo mejor. La lectura sirve de actividad a través de la cual los niños pueden reconocer emociones complicadas y desarrollar estrategias de afrontamiento. La colección de libros sobre la COVID-19 de Rooms to Read, por ejemplo, ofrece a los jóvenes lectores títulos de libros infantiles en su idioma local de diez países diferentes, como Bangladesh, Sri Lanka y Viet Nam. La colección presenta a personajes que tienen que enfrentarse a la ansiedad que les ha producido la incertidumbre de los últimos 18 meses en historias que pueden inspirar a niños para comprender y expresar mejor sus emociones con sus seres queridos.

Si bien la pandemia nos ha demostrado que no siempre podemos depender de la continuidad de un aprendizaje presencial en las escuelas, también ha puesto de manifiesto el papel que la lectura desempeña en el fomento de la autoestima entre los más jóvenes. A través de la lectura, los niños pueden desarrollar un sentimiento de pertenencia.

Cuando se trata a los jóvenes como los heterogéneos pensadores que son y se les ofrece el acceso a materiales de aprendizaje localmente relevantes y de alta calidad, el aliento de sus mentores y los componentes del aprendizaje socioemocional que se integran en la alfabetización, estos experimentan un aprendizaje digno que los lleva por el camino de la consecución de mejores logros educativos y vitales.

Familias y comunidades

Al tiempo que la pandemia incrementa los apuros económicos de las familias y las comunidades, los niños, especialmente las niñas adolescentes, a menudo sufren sus consecuencias negativas, pues asumen el cuidado de sus familiares enfermos para ayudar a su familia y se convierten en un recurso por defecto para sus familiares y la comunidad en general. UNICEF estima que, por causa de la pandemia, 10 millones más de niñas corren el riesgo de contraer matrimonio infantil y 24 millones de niños están en peligro de abandono escolar permanente.

Mientras los padres se enfrentan a sentimientos de impotencia e incertidumbre, pueden encontrar esperanza y resiliencia al observar y compartir el desarrollo de niveles de alfabetización de sus hijos. En Tanzania, María empezó el confinamiento de la pandemia con tres libros que había tomado en préstamo de la biblioteca de su escuela el día anterior al cierre. La madre de María, hablante de suajili con poca soltura en la lectura que apenas terminó la educación primaria, utilizó estos libros para asegurarse de que su hija pasaba un tiempo específico cada día leyendo y aprendiendo nuevas palabras. Encontró seguridad en una rutina establecida y observando la mejora continua de la capacidad lectora de María.

Estudiantes de Zambia alzan sus manos para responder a las preguntas planteadas por su profesor. ©Room to Read

Los niños que cuentan con cierto nivel de alfabetización son capaces de ayudar a sus familias y comunidades a sobreponerse a los desafíos planteados por la pandemia y a acceder a apoyo y recursos. Una juventud alfabetizada tiene más posibilidades de encontrar trabajo y tener mayores ingresos, que pueden utilizar para ayudar a educar a otros miembros de su familia y levantar sus comunidades.

Sistemas educativos de los gobiernos

¿Cómo puede una sociedad esperar progresar a su pleno potencial sin una población alfabetizada? La educación siembra las semillas de la prosperidad económica y social. Tiene el poder de servir como la herramienta más efectiva a la hora de combatir los grandes problemas de la humanidad, pues desbloquea la imaginación y las capacidades de millones de artífices del cambio. El Informe sobre el seguimiento mundial de la UNESCO señaló que unos mayores niveles de educación resultan en unos mayores ingresos y ganancias per cápita, así como en una mayor conciencia sobre el medio ambiente, a la vez que reducen el riesgo de conflicto y muerte infantil. Aparte de los resultados positivos observados en múltiples ámbitos, la educación es un derecho humano fundamental para todo el mundo.

A medida que los gobiernos buscan implementar soluciones que aceleren la recuperación de la COVID-19, tienen que establecer formas flexibles y escalables de aprendizaje, de forma que los niños puedan ponerse al día con oportunidades de aprendizaje que se hayan perdido, incluso en estas circunstancias únicas y con la posibilidad de que se produzcan futuras interrupciones. Priorizando el aprendizaje básico que incluya alfabetización y habilidades para la vida diaria, los gobiernos pueden ofrecen la estabilidad en la que los niños puedan confiar para estar siempre orientados a encontrar soluciones y mantener la esperanza sobre el futuro.

En Bangladesh, funcionarios gubernamentales han creado una plataforma de aprendizaje digital llamada «Ghore Boshei Shikha» o «Aprendizaje en casa», que ofrece vídeos de cuentacuentos y consejos para padres que les permitan ayudar a sus hijos a desarrollar hábitos de lectura. Bangladesh también ha puesto el foco en la ayuda que pueden ofrecer las redes sociales para la entrega de recursos, la instrucción en lectura y la formación de niños y maestros por igual.

El éxito es posible. Con la ayuda de su madre o de su hermanastra, y con disponibilidad de materiales de lectura en casa, María pudo seguir aprendiendo durante la pandemia. A pesar de sacar ceros en los exámenes de lectura antes del confinamiento, María volvió a la escuela cuando reabrió y consiguió las mejores notas, como un 9,8 en lectura y un 10 en escritura, para la sorpresa de su profesora tanto por su rendimiento académico como por su recién descubierta confianza y participación. María espera terminar la escuela y convertirse algún en día en doctora.  

Cuando nos vemos sumidos en la mayor crisis educativa de nuestra generación, las intervenciones en materia de alfabetización pueden servir de antídoto para los efectos a largo plazo de la pandemia de COVID-19, ayudando a evitar una regresión de todos los indicadores globales y acelerando el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

En Room to Read, creemos que el cambio mundial comienza con niños educados. En un mundo que necesita tan desesperadamente recuperarse y sanar, la generación en ciernes y sus niveles de alfabetización aportan un rayo de esperanza sobre el futuro.  

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