8 de marzo de 2022

Como Jefa Ejecutiva del movimiento voluntario más grande del mundo dedicado al empoderamiento de las niñas y las mujeres jóvenes, creo firmemente en el poder de la educación para crear un mundo mejor. No me refiero únicamente a la educación tal y como solemos concebirla, a las escuelas, las universidades, los exámenes y los objetivos, sino también al poder de la educación no formal basada en valores que nutre e inspira a las niñas a prosperar como personas completas. Para crear un futuro sostenible para todos, no solo necesitamos emplear nuestro ingenio, sino también nuestro corazón y nuestras manos. Todos debemos ser partícipes, ya que seguimos viviendo en un mundo en el que la igualdad de género real todavía se debe alcanzar en cualquier país.

En la Asociación Mundial de Guías Scouts, creemos en el poder de las niñas, no como líderes del futuro, sino como líderes del presente. Durante más de 100 años, hemos ofrecido oportunidades de educación no formal para que las niñas desarrollen sus valores y practiquen el liderazgo con un propósito social.

Cuando una niña se convierte en guía o guía scout, se une a una comunidad formada por 10 millones de miembros repartida por 152 países. Desarrolla las habilidades y los conocimientos que necesita para alzar la voz, defender sus ideas y contribuir a dar forma a un mundo mejor. Y, lo que quizás resulte más importante, aprende que, al trabajar junto con los demás, será más fuerte y que cuando se sienta segura para ser ella misma, asumir riesgos y equivocarse, desarrollará la resiliencia y la capacidad de acción necesarias no solo para moverse por un mundo que cambia con rapidez y que, en ocasiones, resulta aterrador, sino también para prosperar en él. La educación no formal ofrece las herramientas y los valores que se necesitan para conseguirlo.

El empoderamiento es un proceso tanto colectivo como individual. Los valores del voluntariado; la solidaridad, la compasión y la generosidad, unen a las comunidades de guías y guías scout femeninas para generar un cambio. Juntas pueden emplear el poder colectivo con una magnitud a la que no podrían acceder como individuos debido a los obstáculos a los que, a menudo, se enfrentan las niñas y las mujeres en la sociedad.

Las niñas que descubren el liderazgo cuando son pequeñas tienen más probabilidades de sentirse cómodas al tomar la iniciativa cuando maduran. La manera de presentar, vivir, moldear y analizar el liderazgo tiene una gran repercusión en la medida en que las niñas se pueden ver a sí mismas como líderes o son capaces de reconocer y abordar prejuicios sexistas.

Para alcanzar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 5 (lograr la igualdad de género y empoderar a todas las mujeres y las niñas) y, en particular, para asegurar la participación plena y efectiva de las mujeres y la igualdad de oportunidades de liderazgo a todos los niveles decisorios en la vida política, económica y pública (meta 5.5), las niñas deben tener la oportunidad de practicar un liderazgo significativo mientras crecen. Podemos verlo cuando las niñas y las jóvenes toman la iniciativa a la hora de diseñar y realizar proyectos en sus comunidades a través del guidismo y el escultismo femenino.

Una voluntaria actúa como facilitadora en un debate sobre los rasgos del liderazgo en el acto insignia de la AMGS sobre liderazgo, el seminario Juliette Low. Foto cortesía de AMGS

Cada año, miles de niñas y mujeres jóvenes de todo el mundo participan en los programas ofertados por la Asociación Mundial de Guías y Guías Scouts femeninas. Entre otros, destacan Todas por el Planeta, nuestro programa Stop à la violence destinado a detener la violencia contra las mujeres y las niñas, los seminarios sobre liderazgo e igualdad de género Dirigir en voz alta y el programa Libre de ser yo, que aumenta la autoestima de las niñas al educarlas para que se sientan seguras en sus cuerpos. En el centro de nuestro enfoque educativo se encuentran la creación de un espacio y de las oportunidades adecuadas para que las niñas identifiquen el cambio que quieren conseguir y den forma a la acción social que emprenderán tras finalizar dichos programas. Para nuestro movimiento, un cambio significativo es todo aquel que esté dirigido por las niñas.

No basta con situar a las niñas en el centro de todo lo que hacemos. Nuestro ideal para el guidismo y el escultismo femenino consiste en conseguir un movimiento que esté realmente dirigido por niñas, desde el plano local hasta el mundial, para lo cual escuchamos a las niñas siempre que podemos.

Actualmente, oímos que las niñas crecen muy rápido en un mundo incierto. Se sienten inquietas por su futuro al observar cómo los problemas del mundo, como el cambio climático, la desigualdad social, el aumento del populismo y una pandemia, cambian sus respectivas sociedades a un ritmo aterrador. Y, como nativas digitales que son, casi nunca tienen la oportunidad de apartar la mirada.

Cuando consultamos a las niñas de todo el mundo para elaborar la Brújula 2032, nuestra visión para el período de 2020 a 2032, estas identificaron los principales problemas que hacen más difícil el hecho de ser una niña hoy en día:

  • desigualdad de género
  • presión por ser alguien que no se es
  • sensación de inseguridad
  • falta de confianza y autoestima.
La ceremonia de clausura del acto insignia de la Asociación Mundial de Guías Scouts (AMGS), el seminario Juliette Low, patrocinado por la Asociación de Guías de Tailandia. Foto cortesía de AMGS.

También se sienten motivadas por un firme sentido de la justicia y están equipadas con tecnologías que conectan el mundo y les permiten trascender las fronteras nacionales. Además, cada día hay más jóvenes que defienden aquello en lo que creen, cuestionan el statu quo, alzan la voz y pasan a la acción para lograr un cambio positivo en sus sociedades locales y mundiales. Cuando se les preguntó qué tipo de futuro querían para las niñas, la respuesta más habitual fue la “igualdad” y, en este contexto, puede que la mejor definición de ella sea un mundo en el que cada uno tenga las mismas oportunidades y disfrute de un tratamiento y un apoyo igualitario.

El 80 % de las niñas a las que consultamos cree que el mundo será un lugar mejor para las niñas en 30 años. Sin embargo, cuando se les preguntó cómo creían que sería el mundo para las niñas y las jóvenes en sus respectivos países en 2032, muchas afirmaron que esperaban más corrupción y extremismo en la política (20 %), mayores crisis humanitarias e índices de pobreza (20 %), problemas ambientales más graves (38 %) y que la desigualdad de género se mantendrá igual o retrocederá (50 %). Las cuestiones prioritarias que quieren que se aborden son la sostenibilidad ambiental, la igualdad y más paz y seguridad. El 62 % de las niñas encuestadas cree que tienen el poder de perseguir estos objetivos complejos, y las guías y guías scout mencionan su capacidad de influir y de liderar como los factores que les confieren la confianza necesaria para abordar los problemas que más les importan.

Un futuro sostenible debe ser un futuro igualitario. El mundo entero se enfrenta a una creciente inestabilidad, en particular, como resultado del cambio climático y del aumento de las desigualdades. Para resolver estas crisis, serán necesarias mayores dosis de ingenio, resiliencia y acción por parte de toda la sociedad, incluidas las niñas y las mujeres como participantes iguales empoderadas a nivel de base para conseguir un cambio y contribuir como ciudadanas activas del mundo.
 

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