A medida que el coronavirus (COVD-19) se ha extendido por Asia, Europa y América del Norte, los expertos médicos advierten que es solo cuestión de tiempo hasta que se produzca un aumento exponencial de casos. Las Naciones Unidas se apresuran a proteger a África de la embestida de COVID-19 que provocaría tanto pérdidas masivas de vidas como daños sociales y económicos sin precedentes.

El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, en una sesión informativa dirigida a los Estados Miembros el 27 de marzo, pidió la solidaridad internacional masiva necesaria para ayudar a esos países. En dicha reunión también afirmó que el nuevo coronavirus está ahora en condiciones de entrar rápidamente en el mundo en desarrollo «de manera muy peligrosa» y, de hecho, en zonas que carecen de recursos para responder a esta crisis.

A fecha del 29 de marzo, según las actualizaciones diarias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), hay 1 187 casos confirmados en Sudáfrica, 409 en Argelia, 146 en Burkina Faso, 140 en Côte d’Ivoire, 137 en Ghana, 119 en Senegal, 102 en Mauricio, 91 en Camerún, 68 en la República Democrática del Congo, 65 en Nigeria y 60 en Ruanda. Otros países comunicaron menos de 50 casos.

En Kenia, donde se han confirmado 25 casos de infección y un fallecimiento, las Naciones Unidas y el Gobierno están colaborando estrechamente para reforzar su respuesta y preparación ante una mayor propagación de COVID-19.

Mutahi Kagwe, Secretario del Gabinete de Salud de Kenia, y Siddharth Chatterjee, Coordinador Residente de las Naciones Unidas en Kenia, escribieron en un artículo de opinión conjunto que «el consejo para protegernos es claro: lavarse las manos a menudo y a conciencia, aislarse si uno se siente mal, mantener la distancia social evitando los espacios públicos y abarrotados y, si los síntomas empeoran, ponerse en contacto con los servicios médicos». Seguir estos consejos rigurosamente es nuestra única esperanza de frenar la nueva oleada de infecciones.

Advierten que «en el África subsahariana, como en otros lugares, la presión sobre el personal sanitario se intensificará en los próximos meses». Subrayan, además,la importancia de asegurar el abastecimiento del suministro de equipos de protección como batas, guantes y mascarillas de calidad médica para que las use el personal sanitario.

Incluso en los países más ricos, la falta de equipos de protección está causando mucha tensión en el personal médico, de enfermería, los paramédicos que están en primera línea de batalla contra el COVID-19. Apuntan que «la situación en los países más pobres será peor» y añaden que el Gobierno de Kenia, las Naciones Unidas y la comunidad internacional están explorando todas las vías para garantizar todo el apoyo posible a los sanitarios.

En Nigeria, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) apoya las campañas de sensibilización de los educadores sanitarios en los 376 pabellones de todas las zonas de gobierno local del Estado de Lagos, que cuenta con más de 14 millones de habitantes. También está apoyando programas similares en otras partes de Nigeria, incluido el Estado de Delta. Se está llevando a cabo unan campaña para explicar qué es el coronavirus, sus síntomas, el modo de transmisión y las formas de prevenirlo. Un equipo llevó a cabo simulaciones de cómo lavarse bien las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos, y cómo estornudar o toser correctamente en el codo, en especial cuando se está en público. Los alumnos estaban entusiasmados y tenían mucha curiosidad por ver la demostración del lavado de manos.

El país también está luchando contra la información falsa que está circulando. Algunos ejemplos son: que el virus no puede sobrevivir en África debido al clima caluroso, que tomar una dosis alta de medicación con cloroquina puede protegerle y que consumir grandes cantidades de jengibre y ajo puede prevenir el virus.

Tanzanía comunicó su primer caso el 16 de marzo. Una mujer había viajado de Tanzanía a Bélgica el 3 de marzo y regresó el 15. Stella Vuzo, una funcionaria de las Naciones Unidas, informó en Africa Renewal (una publicación de la Organización centrada en esa región) que la noticia se difundió rápidamente por el país y la vida normal pareció cambiar de la noche a la mañana.

En Dar-es-Salaam y otras grandes ciudades, la gente se apresuró a las tiendas para abastecerse de alimentos, bebidas y otros artículos de primera necesidad. Los funcionarios del gobierno han seguido educando a los ciudadanos sobre el virus. El Ministerio de Salud ha puesto a disposición un número de teléfono de emergencia para que la gente llame si tiene síntomas y el presidente, John Magufuli, ha pedido a los tanzanos que ayuden a detener la propagación de la enfermedad.

«Esta enfermedad es muy mala; estoy perdiendo muy rápido a mis clientes. Dependo de la venta de comida para pagar el alquiler y alimentar a mi familia. No sé cómo voy a sobrevivir si la gente no viene a comprar debido al virus», dijo Hassan, una vendedora de alimentos. La autora escribe que Hassan no es la única que se encuentra en esta situación, ya que muchos otros pequeños comerciantes de todo el continente se enfrentan a esta incertidumbre.

Según las últimas cifras de la OMS, el equipo de las Naciones Unidas en Gambia está trabajando para apoyar el plan de preparación del Gobierno, ya que se ha confirmado el tercer caso de COVID-19 en el país. La OMS y el Coordinador Residente dirigen los esfuerzos del equipo de las Naciones Unidas. La OMS está reforzando la vigilancia y la preparación de los laboratorios, mientras que varias entidades de las Naciones Unidas apoyan los esfuerzos de comunicación del Gobierno para prevenir un brote de coronavirus.

El lavado de manos y el distanciamiento social son difíciles de aplicar en África

La Comisión Económica para África (CEPA) pide apoyo para prepararse contra la crisis sanitaria y las posteriores consecuencias económicas. Las medidas que se están adoptando en Asia, Europa y América del Norte, como por ejemplo el distanciamiento físico y el lavado regular de las manos, constituirán un reto especial para los países que tienen una conexión limitada a Internet, poblaciones densas, acceso desigual al agua y redes de seguridad social limitadas.

«África puede perder la mitad de su producto interior bruto (PIB) con un crecimiento que caería del 3,2% a alrededor del 2% debido a una serie de razones que incluyen la interrupción de las cadenas mundiales de suministro», dijo a mediados de marzo Vera Songwe, la Secretaria Ejecutiva de la Comisión Económica para África (CEPA).

Añadió que la interconexión del continente y las economías afectadas de la Unión Europea, China y los Estados Unidos está causando efectos dominó. También afirmó que el continente necesitará hasta 10,6 mil millones de dólares en aumentos imprevistos de los gastos en sanidad para así poder frenar la propagación del virus, mientras que las pérdidas de ingresos podrían dar lugar a una deuda insostenible.

Tres peticiones para los países más ricos

La CEPA pide al G-20 que apoye a África en una respuesta sanitaria y humanitaria inmediata, que proporcione a los gobiernos africanos un estímulo económico de emergencia inmediato en sus esfuerzos por responder a la pandemia de COVID-19. También pide que se apliquen medidas de emergencia para proteger 30 millones de puestos de trabajo que corren un riesgo inminente en todo el continente, en particular en los sectores del turismo y las aerolíneas.

La CEPA estima que el COVID-19 podría hacer que los ingresos de exportación de África por concepto de combustibles se reduzcan a unos 101 000 millones de dólares en 2020. Según Songwe, el COVID-19, podría reducir las exportaciones totales nigerianas de petróleo crudo en 2020 entre 14 000 y 19 000 millones de dólares.

Impacto en el mantenimiento de la paz de la ONU

África acoge siete de las trece misiones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas. Existe la preocupación de que la capacidad de estas operaciones críticas para cumplir sus mandatos se vea afectada negativamente por el COVID-19. Durante una reunión informativa con los Estados Miembros que se celebró el 27 de marzo, el Secretario General dijo que un Grupo de Apoyo a las Actividades sobre el Terreno está elaborando soluciones para que las misiones puedan hacer frente a la crisis sanitaria al tiempo que cumplen sus mandatos fundamentales para ayudar a las operaciones de mantenimiento de la paz y a las misiones políticas especiales. Las Naciones Unidas aplazaron las rotaciones de tropas en colaboración con los países que aportan contingentes, ya que el traslado de dichas tropas dentro y fuera de los países durante una pandemia mundial es sumamente difícil de llevar a cabo.

La Misión de las Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS) ha informado que los profesionales de la salud han concienciado a los dirigentes de los casi 28.000 desplazados internos, que se encuentran en el centro de protección de la Organización en Malakal, sobre cómo prevenir un brote de coronavirus. No hay casos confirmados en el país hasta la fecha.

La UNMISS informó que, por ser una de las naciones más jóvenes y más pobres, Sudán del Sur corre un alto riesgo, debido a que los servicios de salud de los que disponen son muy limitados. Los lugares de protección de los desplazados internos, que tienen una elevada densidad de población, son motivo de especial inquietud. Esto se debe a que la práctica de distanciamiento social en estos entornos es más difícil que en la mayoría de los lugares. Sin embargo, hay que hacerlo en la mayor medida posible para mantener a todos a salvo, incluidos los trabajadores humanitarios.

«Como líderes de su comunidad, su papel es mantener a la población informada sobre estas medidas de prevención. A partir de ahora, esa será nuestra responsabilidad colectiva», subrayó Hazel Dewet, Jefe de la Oficina de de UNMISS en Malakal.