El cambio climático se reconoce como una de las amenazas más graves a que se enfrenta la humanidad. Nadie es inmune a sus efectos. El efecto de las variaciones climáticas y el cambio climático sobre los sistemas naturales y humanos plantea serios retos a nuestro objetivo de reducir la pobreza y alcanzar un desarrollo sostenible.
Tal y como menciona el preámbulo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), "la naturaleza mundial del cambio climático requiere la cooperación más amplia posible de todos los países y su participación en una respuesta internacional efectiva y apropiada, de conformidad con sus responsabilidades comunes pero diferenciadas y sus capacidades respectivas y sus condiciones sociales y económicas".


En los últimos tiempos, los desastres naturales y las condiciones meteorológicas extremas han dominado la actualidad afectando vidas y perturbando las actividades económicas de países tanto desarrollados como en desarrollo. Cabría por ejemplo recordar el tsunami del Océano Índico que afectó al sureste asiático, las inundaciones y sequías de envergadura inusitada en diferentes partes del mundo, la creciente intensidad de los huracanes en el Atlántico Norte y el Caribe, y los terremotos del norte de Pakistán y la India. Todos estamos en situación de riesgo, aunque los índices de vulnerabilidad muestran que los pequeños estados insulares en desarrollo como Jamaica son tres veces más susceptibles de sufrir el impacto negativo del cambio climático que los países desarrollados.


La economía de Jamaica y su infraestructura física y social han experimentado el impacto negativo de los desastres naturales, incluidas las tormentas de creciente frecuencia e intensidad, en muchas ocasiones. Lo que es más, adaptarse al cambio climático y las variaciones climáticas es una empresa costosa que a menudo sobrepasa la capacidad financiera y los recursos de muchos gobiernos. Es por tanto importante que los diversos compromisos de la comunidad internacional se conviertan en una realidad.


Como muchos otros países del Caribe, Jamaica se ha embarcado en una serie de proyectos con el objetivo de formar capacidad para poder sobrellevar los efectos del cambio climático. No obstante, nuestros modestos esfuerzos individuales tienen un límite. La Comunidad del Caribe (CARICOM) ya ha aunado esfuerzos para establecer el Centro de Cambio Climático de la Comunidad del Caribe. Con sede en Belice, el Centro presta asistencia para la incorporación de las cuestiones del cambio climático a la actividad general de planificación del desarrollo de los países de la región. También proporciona predicciones de los expertos y análisis de impactos potencialmente peligrosos del cambio climático, además de promover programas especiales que creen oportunidades para el desarrollo sostenible.


En el momento en que la región se prepara para otra temporada de huracanes, constato con gran preocupación las conclusiones del Grupo de Trabajo II del Cuarto Estudio de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) que predicen una subida continuada de las temperaturas mundiales. Dicho estudio también apuntaba, entre otras conclusiones, que los lagos del mundo, las zonas costeras y los ríos ya están respondiendo a los efectos del cambio climático provocados por la mano del hombre, y que las zonas costeras poco elevadas y los pequeños estados insulares en particular son los que mayor riesgo corren debido a la amenaza del incremento del nivel del mar. Esos acontecimientos afectarán de manera inevitable a la seguridad alimentaria, el abastecimiento de agua dulce y la biodiversidad, y supondrán un reto adicional para los objetivos de reducción de la pobreza.


No podemos tomarnos estas conclusiones a la ligera. En este sentido, me complace la recomendación del informe del Grupo Intergubernamental haciendo un llamamiento a una acción temprana y concertada con objeto de minimizar consecuencias potencialmente devastadoras. Nuestra mayor esperanza es la colaboración internacional, ya que el enfrentarse de manera efectiva al cambio climático ha de ser una responsabilidad compartida. Quisiera mencionar que, pese a que las emisiones de gases de efecto invernadero de Jamaica pueden considerarse bastante pequeñas (menos de un 1% de las emisiones anuales mundiales), hemos comenzado a contribuir a la atenuación de las amenazas que se desprenden del cambio climático. Jamaica, en su calidad de parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y del Protocolo de Kyoto, ha tomado medidas afirmativas y tangibles con el establecimiento de la estación eólica Wigton Wind Farm que se encuentra en la parte meridional del país. Este proyecto, financiado en parte por el Gobierno de los Países Bajos, posee una capacidad estimada de 20,7 Mw de potencia y en la actualidad suministra aproximadamente 7 Mw a la red eléctrica nacional.


En la región de América Latina y el Caribe se han establecido unas metas respecto al uso de energías renovables para suplir las necesidades energéticas. Al igual que otros pequeños estados insulares en desarrollo, es natural que los países del Caribe hayan hecho mucho hincapié en las iniciativas de adaptación como un medio para sobrellevar el cambio climático. No obstante, y dado el coste de esas medidas, el apoyo de la comunidad internacional a través de la asistencia técnica y financiera de manera oportuna y sostenible es una necesidad incuestionable.


Jamaica enfatiza además la necesidad de una transferencia eficiente de tecnologías respetuosas con el medio ambiente que contribuya a los esfuerzos que realizan los países en desarrollo a enfrentarse al cambio climático y los haga avanzar hacia la consecución de los objetivos de desarrollo del Milenio. Tal y como Sir Nicholas Stern apunta tan acertadamente en su Examen Stern sobre los aspectos económicos del cambio climático, "el cambio climático es global en sus causas y consecuencias, y la acción colectiva internacional será por tanto clave".


Es evidente que la cooperación a largo plazo es fundamental si se pretende obtener resultados y cambios significativos. A medida que nos acercamos a 2012, el final del primer período de compromiso para la reducción de las emisiones por parte de los países desarrollados conforme al Protocolo de Kyoto, esas acciones se hacen aún más críticas si cabe. Ese hecho es particularmente importante para los pequeños y vulnerables Estados insulares, incluido Jamaica. Ha llegado el momento de que el mundo se muestre decidido y emprenda medidas serias para mitigar el impacto futuro del cambio climático. Unas reducciones mayores de los gases de efecto invernadero y el desarrollo, despliegue y uso a gran escala de energías limpias renovables son también esenciales para alcanzar ese objetivo.


En un momento en que se da una sensibilización sin precedentes a nivel mundial sobre la importancia del clima, la energía y el agua, y su relación con la mitigación de la pobreza, se hace necesario centrarse más en el reto de lograr el desarrollo sostenible. Los avances realizados se producen con la esperanza de que podamos establecer alianzas eficaces para enfrentarnos a la que es una preocupación común de la humanidad.