
Los riesgos sistémicos pueden socavar el avance hacia la disminución de la pobreza y el desarrollo. Como han demostrado repetidamente las crisis financieras, los sucesos en un país pueden tener efectos más allá de sus fronteras, repercutiendo en los puestos de trabajo, el nivel de empleo y el crecimiento, así como también en los sistemas sociales y medioambientales. La inestabilidad, la delincuencia, la pobreza y la desigualdad pueden tener consecuencias locales, nacionales, regionales e internacionales. Por lo tanto, la cooperación internacional es esencial para abordar estos riesgos y puede estimular el desempeño económico, social y medioambiental de todos los países. Si bien se han tomado medidas importantes en pos de reducir las vulnerabilidades del sistema internacional y de aumentar la expresión de los países en vías de desarrollo, se necesita hacer aún más.