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La recuperación de la economía mundial sigue siendo precaria, el repunte del 4,7 % apenas compensará las pérdidas sufridas en el año 2020

El día de hoy, las Naciones Unidas han alertado de que el devastador impacto socioeconómico causado por la pandemia de la COVID-19 será tangible durante muchos años, a menos que se lleven a cabo inversiones estratégicas en los ámbitos de la economía, la sociedad y la resiliencia climática para asegurar la recuperación sostenible y resistente de la economía mundial.

En 2020, la economía mundial se hundió un 4,3 %, cerca de 2,5 veces más que durante la crisis económica mundial de 2009. La humilde recuperación prevista para 2021 del 4,7 % apenas compensará las pérdidas del año 2020, según la última publicación del informe de la ONU sobre la Situación y las perspectivas de la economía mundial.

El informe destaca que la recuperación sostenida tras la pandemia dependerá no solo del alcance de las medidas de estímulo y la rápida introducción de las vacunas, sino también de la calidad y la eficacia que tengan esas medidas para aumentar la resistencia contra las futuras crisis.

«Nos enfrentamos a la peor crisis económica y sanitaria de los últimos 90 años. Mientras lamentamos el creciente número de fallecidos, debemos recordar también que las decisiones que tomemos ahora determinarán el futuro de todos», ha afirmado el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, quién abordará el evento The Davos Agenda más tarde durante el día de hoy.

«Debemos invertir en un futuro sostenible e inclusivo impulsado por una política inteligente, inversiones significativas y un sistema multilateral efectivo y firme que sitúe a las personas en el centro de todos los esfuerzos socioeconómicos».

Las economías desarrolladas, para las que se prevé un crecimiento del 4 % en 2021, fueron las que más disminuyeron en 2020 con un 5,6 %. Esto ocurrió debido la paralización económica y las posteriores olas de la pandemia, lo que provocó un aumento del riesgo de toma precipitada de medidas de austeridad que socavarían los esfuerzos para la recuperación a nivel mundial. Los países en desarrollo presenciaron una contracción menos severa del 2,5 %, con una recuperación prevista del 5,7 % en 2021, de acuerdo con las cifras estimadas que se reflejan en el informe.

Principales áreas de impacto

El Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas manifiesta que 131 millones de personas más cayeron en situación de pobreza en 2020, muchas de las cuales eran mujeres, niños y personas pertenecientes a comunidades marginales. La pandemia ha afectado negativamente y de manera desproporcionada a mujeres y niñas, exponiéndolas a un mayor riesgo de devastación económica, pobreza, violencia y analfabetismo.

Las mujeres representan más del 50 % de la población activa que trabaja en sectores de alto riesgo y servicios intensivos, tales como el comercio al por menor, la hostelería y el turismo, tres áreas que se han visto fuertemente afectadas por el confinamiento. Muchas de ellas no tienen acceso o tienen un acceso muy limitado a la protección social.

Las enormes y oportunas medidas de estímulo, que ascendieron a 12,7 billones de dólares estadounidenses, previnieron el colapso total de la economía mundial y evitaron otra Gran Depresión. No obstante, la fuerte desigualdad existente en el tamaño de las medidas de estímulo implementadas por los países desarrollados y en desarrollo tendrá como resultado vías muy distintas de recuperación, resalta el informe.

El gasto en medidas de estímulo por habitante en los países desarrollados ha sido casi 580 veces mayor que en los países menos desarrollados, a pesar de que los ingresos medios per capita de los países desarrollados sea solo 30 veces mayor que en los países menos desarrollados. Esta drástica diferencia destaca la necesidad de un apoyo y una solidaridad internacional mucho mayores, que incluye la condonación de deudas para el grupo de países más vulnerables.

Además, la financiación de estas medidas de estímulo ha implicado el mayor préstamo que se ha solicitado en tiempos de paz, lo que ha aumentado la deuda global un 15 %. Este aumento masivo de la deuda supondrá una carga excesiva para las generaciones futuras, a menos que una parte importante se derive a inversiones productivas y sostenibles, y a estimular el crecimiento.

De acuerdo con el informe, en este contexto de grandes perturbaciones en los flujos turísticos y las cadenas de suministro mundiales, el comercio mundial disminuyó aproximadamente un 7,6 % en 2020. Las prolongadas tensiones comerciales existentes entre las principales economías y las negociaciones comerciales multilaterales ya limitaban el comercio mundial antes de la pandemia.

«La crisis actual reitera la importancia de revitalizar el sistema de comercio multilateral basado en normas con el objetivo de encauzar a la economía mundial hacia una recuperación constante y resiliente», ha afirmado el Secretario General Adjunto del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (ONU DAES), Liu Zhenmin. «Debemos conseguir que el comercio mundial resista a las crisis para garantizar que siga siendo el motor del crecimiento de los países en desarrollo».

El informe destaca las oportunidades que se les pueden presentar a los países en desarrollo sin son capaces de priorizar inversiones que fomenten el desarrollo humano, abrazar la innovación y la tecnología, y reforzar las infraestructuras, además de crear unas cadenas de suministro resilientes.

Para destacar la importancia de la promoción de las inversiones, el informe muestra que, si bien la mayor parte del gasto en medidas de estímulo se destinó a proteger el empleo y a apoyar el consumo actual, también fomentó las burbujas de precios de activos a nivel mundial, con índices bursátiles que alcanzaron nuevas máximas durante los últimos meses.

«La profundidad y gravedad de esta crisis sin precedentes anuncia una recuperación lenta y dolorosa», dijo el Subsecretario General de Desarrollo Económico y Economista Jefe de las Naciones Unidas, Elliott Harris. «A medida que nos introducimos en una larga fase de recuperación con la introducción de las vacunas contra la COVID-19, debemos promover las inversiones a largo plazo que allanan el camino hacia una recuperación más resistente, acompañándolas de políticas fiscales que eviten la austeridad prematura y un marco de sostenibilidad de la deuda redefinido, planes de protección social universales y una transición acelerada hacia la economía ecológica».

Esta crisis sin precedentes, que ha acabado con la vida de más de 2 millones de personas, empeorado la vida de muchas más personas, promovido la pobreza de familias, agravado las desigualdades salariales y económicas entre las comunidades, alterado el comercio mundial y paralizado la economía mundial, exige una respuesta extraordinaria. Por último, el informe destaca la importancia de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenibles, un proyecto para lograr un mundo justo, pacífico y resistente.

«Promover un crecimiento inclusivo y justo, reducir las desigualdades y mejorar la sostenibilidad medioambiental es el mejor plan que tenemos para recuperarnos de esta crisis y proteger al mundo de las futuras crisis. El fomento de la resiliencia debe orientar todos los aspectos de la recuperación, y las mujeres desempeñarán un papel fundamental como expertas en este ámbito», ha añadido Maria-Francesca Spatolisano, Subsecretaria General de Coordinación de Políticas y Asuntos Interinstitucionales de ONU DEAS.

Fuente: Noticias ONU

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