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El impulso en la economía global ofrece oportunidades para abordar problemas estructurales de desarrollo

Un repunte de la economía mundial —que actualmente crece alrededor del 3 %— allana el camino para reorientar las políticas hacia cuestiones de más largo plazo, como abordar el cambio climático, hacer frente a las desigualdades existentes y eliminar los obstáculos institucionales al desarrollo, según el informe de las Naciones Unidas Situación y Perspectivas de la Economía Mundial 2018 (WESP, por sus siglas en ingles), publicado hoy en Nueva York.

«El informe Situación y Perspectivas de la Economía Mundial 2018 demuestra que las condiciones macroeconómicas actuales ofrecen a los legisladores una gran oportunidad para abordar algunos de los temas estructurales que siguen obstaculizando el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible», declaró el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres en el prólogo.

Según el informe, en 2017, el crecimiento económico mundial ha alcanzado el 3 % —el crecimiento más alto desde 2011— a medida que disminuyen las fragilidades relacionadas con la crisis y los efectos adversos de otros impactos recientes. La mejora es generalizada; aproximadamente dos tercios de los países del mundo han experimentado un crecimiento superior en 2017 que en el año anterior. Se espera que el crecimiento mundial se mantenga estable en el 3,0 % en 2018 y 2019.

Al publicar el informe, el Secretario General Adjunto para Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, Liu Zhenmin, señaló: «Si bien el repunte del crecimiento mundial es un signo positivo de una economía más saludable, es importante recordar que puede tener un coste medioambiental. Esta situación requiere mayores esfuerzos para desvincular el crecimiento económico de la degradación ambiental, tal como se recalcó también en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Bonn el mes pasado».

Según se afirma en el informe, el reciente repunte del crecimiento mundial se debe, principalmente, a un crecimiento más firme en varias economías desarrolladas, aunque Asia oriental y Asia meridional siguen siendo las regiones más dinámicas del mundo. En 2017, estas regiones representaron casi la mitad del crecimiento mundial, y solo China aportó alrededor de un tercio. El final de las recesiones en Argentina, Brasil, Nigeria y la Federación Rusa también contribuyó al aumento en la tasa de crecimiento mundial entre 2016 y 2017. El repunte se debió en parte a una recuperación del comercio mundial y una mejora en las condiciones de inversión. El desafío es canalizar todo esto hacia una aceleración sostenida en la inversion productiva para respaldar las perspectivas a medio plazo.

A pesar de la mejora de las perspectivas a corto plazo, la economía mundial sigue enfrentando riesgos, como los cambios en la política comercial, un deterioro repentino de las condiciones financieras mundiales y el aumento de las tensiones geopolíticas.

La economía mundial también se enfrenta a desafíos a largo plazo. El informe destaca cuatro ámbitos en los que la mejora de la situación macroeconómica abre el camino para que las políticas aborden estos desafíos: aumento de la diversificación económica, reducción de la desigualdad, apoyo a la inversión a largo plazo y mejoras a las deficiencias institucionales. El informe señala que la reorientación de la política para abordar estos desafíos puede generar una mayor inversión y productividad, una mayor creación de empleo y un crecimiento económico más sostenible a medio plazo.

Crecimiento inclusivo
No obstante, las recientes mejoras en las condiciones económicas se han distribuido de manera desigual entre países y regiones. Se espera un crecimiento insignificante en el ingreso per cápita de varias partes de África, Asia occidental, América Latina y el Caribe entre 2017 y 2019. En estas regiones afectadas habitan 275 millones de personas que viven en pobreza extrema, lo que subraya la necesidad urgente de fomentar un entorno que acelere las perspectivas de crecimiento a medio plazo y aborde la pobreza a través de políticas que solucionen las desigualdades de ingresos y oportunidades.

El informe reveló que se espera que muy pocos de los países menos desarrollados (PMD) alcancen la meta de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el crecimiento del PIB de «al menos un 7 %» a corto plazo (ODS 8.1). Los avances hacia el desarrollo sostenible en este grupo de países siguen viéndose obstaculizados por deficiencias institucionales, infraestructuras básicas inadecuadas, altos niveles de exposición a desastres naturales, así como problemas de seguridad y de inestabilidad política. Además de movilizar los recursos financieros para satisfacer las necesidades de inversión en los países menos desarrollados, las políticas también deben centrarse en la prevención de conflictos y la eliminación de las barreras que siguen impidiendo un progreso más rápido.

Sostenibilidad medioambiental
Las estimaciones preliminares indican que el nivel de emisiones de CO2 relacionado con la energía aumentó en 2017 después de permanecer sin cambios durante tres años consecutivos. La frecuencia de las crisis relacionadas con el clima sigue aumentando, lo que también pone de relieve la necesidad urgente de reforzar la resiliencia frente al cambio climático y priorizar la protección medioambiental. Las políticas relacionadas con las emisiones del transporte marítimo y la aviación internacionales —que no se contemplan en el Acuerdo de París— deben fortalecerse, ya que las emisiones producidas por estos sectores continúan creciendo más rápidamente que las del transporte por carretera.

Abordar los desafíos financieros
Muchas economías en desarrollo y economías en transición siguen siendo vulnerables ante los picos de aversión al riesgo, la retirada repentina de capitales y el endurecimiento brusco de las condiciones de liquidez mundial, a la vez que el aumento de la deuda plantea desafíos financieros a nivel global. El informe sugiere que debe crearse un nuevo marco financiero para la financiación sostenible en consonancia con la Agenda 2030 y la Agenda de Acción de Addis Abeba, que cambiaría el enfoque de las ganancias a corto plazo a la creación de valor a largo plazo. Las políticas regulatorias en el sistema financiero, bien coordinadas con políticas monetarias, fiscales y cambiarias, deben respaldar este marco mediante la promoción de un entorno financiero mundial estable.

Sobre el informe: El informe World Economic Situation and Prospects (Situación y perspectivas de la economía mundial) es la publicación principal de las Naciones Unidas sobre las tendencias previstas en la economía mundial. Dicho informe lo elaboran anualmente el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (DESA, por su sigla en inglés), la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD, por su sigla en inglés), las cinco comisiones regionales de las Naciones Unidas y la Organización Mundial del Turismo (OMT).

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