ESPAÑA

DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL GOBIERNO ANTE LA ASAMBLEA GENERAL DE NACIONES UNIDAS

(NUEVA YORK, 23 DE SEPTIEMBRE DE 2003)

MISION PERMANENTE DE ESPAÑA EN LAS NACIONES UNIDAS

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Sr. Presidente de esta 58a Asamblea,
Sr. Secretario General de Naciones Unidas,
Señoras y señores Jefes de Estado y de Gobierno,
Señoras y Señores Ministros,
Señoras y Señores Embajadores, Señoras y Señores,

Siempre será un momento singular para el mandatario de un país el hecho de hablar en este gran escenario de la Asamblea General.

Mi parlamento será breve, pero incluso puede resumirse al comienzo en muy pocas palabras. Son las siguientes:

Les habla el Presidente de un Gobierno democrático, europeo y en crecimiento económico sostenido. Mis compatriotas valoran especialmente la existencia de libertades v el respeto a la ley como los factores del avance de España.

Y piensan que estos dos valores: la libertad en todos los campos de la vida, primero y el hacer cumplir la ley, suman la mejor receta para el progreso de los pueblos.

Los últimos 25 años de progreso en mi país han coincidido, felizmente, con el cambio de milenio. La libertad de creencias, de opciones políticas. pacíficas, la extensión de las libertades materiales, han sido los valores que nos han hecho mejorar.

Claro está que han sucedido no sin esfuerzos ni riesgos a lo largo del camino, pero tengo la satisfacción de expresarlo. La cultura de la convivencia bajo la Constitución democrática se expresa plenamente en el español de la Península Ibérica y lo celebramos en el 25 aniversario de nuestra Constitución.

España es un país abierto y fiable internacionalmente que desea iguales principios para los demás. Una voluntad determinada a aumentar la libertad en nuestro mundo y la preocupación porque se cumplan las leyes de la comunidad internacional guían su actuación exterior. Esta es nuestra posición, compartida con tantos países presentes en esta ocasión.

El mundo será un lugar mejor si las reglas que nos darnos son cumplidas. Si aquellos que las vulneran saben que su incumplimiento no perseverará. Las Naciones Unidas encarnan esta legalidad internacional. Está en interés de todos que sus resoluciones sean cumplidas. Es la manera de construir un mundo acorde con el derecho y no con la tiranía, con la libertad y no con la opresión.

Es probable que,, para ello, la Organización y su Consejo de Seguridad necesiten reformas. Es sin duda una cuestión compleja y apoyamos los esfuerzos al respecto del Secretario General. Tengamos presente, en todo caso, que un aumento del número de miembros del Consejo de Seguridad no implicará necesariamente un aumento de la eficacia de éste.

Pero, ante todo, lo que Naciones Unidas necesita es que sus propios miembros hagan valer sus resoluciones.

Es necesario el esfuerzo decidido de todos los países para un mundo más seguro y más libre. Ante la violación de las Resoluciones del Consejo de Seguridad, no caben los titubeos. Antes bien, todos debemos velar por su cumplimiento, todos debernos "arrimar el hombro" porque está en interés de todos que los ideales de Naciones Unidas se hagan realidad.

De ahí nuestro compromiso con la seguridad, la reconstrucción de Iraq y con la devolución de su soberanía al pueblo iraquí. No dilapidemos esfuerzos ni reproduzcamos querellas del pasado. El éxito en esas tareas en Iraq será el éxito de toda la comunidad internacional.

Cuento con que la Conferencia de Donantes, que se celebrará en España el 23 y 24 de octubre, sea un gran paso en esa dirección. Les traslado desde aquí mi invitación a que tomen parte en ella.

Permítanme que les presente unas ideas más concretas. Nuestros esfuerzos deben ir dirigidos a restaurar la soberanía del pueblo iraquí de forma que pueda disfrutar de manera libre de sus propios recursos. Para ello, propongo llegar a un acuerdo que permita la constitución de una fuerza multinacional, bajo un mando homogéneo y con una clara misión de garantizar la paz y la estabilidad. Ante una situación de alto riesgo terrorista, como sucede hoy en Iraq, la tarea no puede confiarse a una fuerza de interposición sino a una fuerza que asegure precisamente la paz y la estabilidad.

Un segundo y posterior acuerdo, en torno a la administración civil de los recursos iraquíes y los servicios públicos a la población, sería entonces fácil de obtener. Me refiero a una Administración civil y mixta, dirigida por la ONU y coparticipada por los nuevos gobernantes que representan al Iraq Pacífico y pluralista.

Señor Presidente,

La paz, la seguridad y la libertad siempre han tenido enemigos. No podemos hoy cerrar los ojos a las amenazas. Esta misma Organización ha sido víctima de la violencia ciega del terror. No olvidemos que con su cobarde y vil atentado en Bagdad los terroristas buscaban expulsar a la ONU de Iraq, cerrar este país al mundo.

Los Estados que vulneran la legalidad internacional y los terroristas amenazan lo que mas queremos: nuestras vidas y nuestra libertad. La proliferación de armas de destrucción masiva los puede hace aún más dañinos.

Creo firmemente que el compromiso y la cooperación real de todos los Estados nos dará la victoria contra el terror.

El pasado mes de mayo pude compartir con los miembros del Consejo de Seguridad unas reflexiones sobre la lucha internacional contra el terrorismo. Permítanme retomarlas brevemente ante Ustedes.

- Continuemos trabajando en elaborar una lista general de organizaciones terroristas. Hay que llamar a las cosas por su nombre y no dar coartadas morales a los asesinos.

- Esforcémonos en nuestras prioridades. Ceguemos las fuentes de financiación de los terroristas y evitemos que tengan acceso a armas de destrucción masiva. Los tratados de desarme en los ámbitos nuclear, químico y biológico deben servirnos para ello. Para prevenir e interceptar  el tráfico ilícito de estas armes, un grupo de países hemos puesto en marcha la Iniciativa de Seguridad contra la Proliferación, cuya primera reunión se celebró en Madrid el pasado mes de junio. Les invito a que se unan a ella.

- Demos voz a las víctimas del terrorismo. Nos lo reclama el triple imperativo de restituir la verdad, reivindicar la dignidad y rendir tributo a la memoria de los fallecidos. Si los terroristas se han servido a veces de tribunas públicas, es una exigencia moral proporcionar a las víctimas un foro institucional donde sean escuchadas. Quitemos las caretas a los terroristas y oigamos a sus víctimas.

Señor Presidente,

Se ha dicho con 'razón que las Naciones Unidas no habían nacido para conducir al mundo al paraíso sino para evitar que cayera en el abismo. No hay paraísos en la tierra. Son los esfuerzos por que el mundo sea más seguro y más libre los que nos alejan del abismo y los que permiten a esta Organización hacer realidad sus altos ideales No los escatimemos. Muchas gracias.