BOLIVIA
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INTERVENCION DEL EXCELENTISIMO
SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE BOLIVIA
 
 

S.E. JORGE QUIROGA RAMIREZ
 

56° PERIODO ORDINARIO DE SESIONES
DE LA ASAMBLEA GENERAL
DE LAS NACIONES UNIDAS

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Nueva York, NY
10° de Noviembre de 2001




Señor Presidente de la Asamblea General
Señores delegados:
 

Vengo de la ciudad de La Paz a sumar la voz de Bolivia a ese apoyo universal que ha recibido la Organización de Naciones Unidas con el Premio Nobel de la Paz.

Ese galardón expresa mejor que todos los discursos el sentimiento de reconocimiento del mundo a la Organización y a su Secretario General Señor Kofi Annan.

La función mediadora de la Organización, su convocatoria a la concertación, el coraje para asumir riesgos y la disposición a entregar la vida por una causa, van más allá del estricto cumplimiento del deber y son ejemplo para todos nuestros Gobiernos.

El rol activo de la Organización es ahora más necesario que nunca.
En la hora en que la sombra amenazante y maligna del terror se asoma en el amanecer de un nuevo siglo.

El Muro de Berlín fue el símbolo de las divisiones ideológicas en la segunda mitad del Siglo XX.

Toca ahora, a partir del 11 de Septiembre, derribar el muro de terrorismo e intolerancia con el que unos cuantos quieren dividir el mundo.

De un lado de este nuevo muro estamos los que construimos y creemos en la democracia con pluralismo.

Del otro lado, los que imponen sus creencias, despóticamente, al margen del estado de derecho.

De un lado de este nuevo muro estamos quienes permitimos y fomentamos la libertad de culto y expresión.

Del otro lado, los que no las practican, ni permiten, ni toleran.

De un lado de este muro estamos los que nos esforzamos todos los días para generar igualdad de oportunidades para todas las mujeres.

Del otro lado, los que las oprimen y sojuzgan.

De un lado de este muro estamos los que valoramos la libertad por encima de todo.

Del otro lado, los terroristas que quieren destruirla y cercenarla.

No quede duda que Bolivia estará siempre del lado de la democracia, la libertad y la tolerancia. Queremos una vida en paz y armonía.

 Por eso mi Gobierno ha expresado sin ninguna vacilación, con total convicción, y en todos los foros, el pleno respaldo a las acciones emprendidas por la coalición liderizada por el Gobierno de los Estados Unidos, luego de los atentados que provocaron la muerte de miles de inocentes, la mayoría de ellos en esta misma ciudad.

Señor Presidente:

El terrorismo en buena medida se incuba y alimenta en el mundo subterráneo del narcotráfico.

No debemos aceptar que, para atentar contra la libertad, el terrorismo se disfrace de reivindicación política.

No podemos aceptar que, para minar nuestras democracias, el narcotráfico se cobije en legítimas demandas sociales.

Está claro que el terrorismo y el narcotráfico son hermanos siameses y enemigos de las democracias libres. Por eso, debemos combatir a cada uno de ellos con el mismo vigor y determinación.

Bolivia, con todas sus limitaciones, está haciendo su tarea para combatir el narcotráfico.

Por voluntad mayoritaria de los bolivianos expresada a través de un Diálogo Nacional, guiados por nuestros propios intereses, alentados por nuestra propia opinión pública, avanzamos de manera irreversible en la erradicación de los cultivos ilegales de coca destinados a la elaboración de cocaína, y estamos en la fase final del Plan Dignidad, cuyo propósito es el de sacar a Bolivia del circuito de la droga.

Pero el trabajo no ha culminado. La solidaridad y el apoyo internacional son ahora más importantes que nunca.

Para concluir la tarea Bolivia necesita dos niveles de apoyo.

Primero, es preciso que la comunidad internacional tome conciencia que el apoyo sostenido para programas de desarrollo alternativo es más necesario para los países que han eliminado más coca ilegal y cocaína, y en los cuales más gente ha sido desplazada.

Bolivia ha reducido más del 90% de la producción dFa hoja de coca.

Por obvia que parezca, esta relación debe rei!erarse una y otra vez, porque muchas burocracias internacionales asignan recursos en funcion al tamano del problema, erradamente definido como el volumen de producción de coca/cocaína, cuando el problema económico real resulta del tamaño de la reducción alcanzada y de la disminución proporcional de los ingresos generados por esta actividad.

Bolivia merece y necesita más apoyo que nunca, porque ha hecho más avances que nunca.

Segundo, y de mayor relevancia ahora, es el acceso a los mercá~os. La oportunidad de luchar por un lugar bajo el sol. El derecho de trabajar, de producir y de venac.

 Y aquí, en este punto, la decisión de Estados Unidos, de la Unión Europea, de abrir sus mercados para los productos del desarrollo alternativo, asume proporción crítica y definitiva.

Bolivia es la nación de menor desarrollo de Sudamérica, la economía más abierta de la región y el único país que ha realizado tan dramática reducción de un venenoso y dañino producto como la cocaína, en tan corto tiempo.

Por estas tres razones nos sentimos con toda la autoridad para demandar acceso a mercados a través del comercio libre, TRI-LIBRE, triplemente libre: libre de aranceles, libre de subsidios y libre de medidas para-arancelarias.

Necesitamos que el libre comercio, el comercio tri-libre, que rige en sectores como telecomunicaciones, banca, computadoras o turbinas, se aplique también en agricultura, textiles y cueros. Lamentablemente, estos tres sectores, intensivos en mano de obra, se rigen por reglas del Siglo XIX en pleno tercer milenio.

En Bolivia estamos ejecutando programas de salud y educación descentralizados y participativos. Pero un ciudadano educado y vacunado, sin mercado...no es ciudadano pleno del mundo actual.

En Bolivia hemos ordenado y abierto nuestra economía, pero no hemos visto reciprocidad plena en el mundo desarrollado o en los vecinos.

En Bolivia hemos eliminado casi completamente la producción de la cocaína, que por perniciosa que fuese era un producto de exportación que no enfrentaba subsidios, ni barreras, ni aranceles.

Por eso requerimos acceso a mercados, para garantizar la conclusión del Plan Dignidad y evitar que se frustre la voluntad del ciudadano que asume el desafío de cambiar actividades ilícitas, por otras legítimas, pero sin el mismo acceso a mercados.

Señor Presidente

En el umbral del Siglo XXI, en el medio de una severa crisis económica y política que afecta a todos los países de la región, Bolivia tiene ante sí otro desafío, que puede cambiar nuestro futuro de manera decisiva.

En pocos años, tan pronto se pusieron en marcha las obras del gasoducto más importante de Sud América, las reservas de gas natural bolivianas crecieron de manera exponencial, hasta colocar a mi país en una posición relevante en el mercado hemisférico.

Atendemos hoy una parte creciente de la demanda de energía del Brasil y tenemos el firme propósito de llegar mañana a los mercados del Pacífico, en México y Estados Unidos.

Los trágicos sucesos del 11 de Septiembre determinarán que la integración energética y gasífera, se sustente en una visión de largo plazo que tome en cuenta tres elementos: amplias reservas de gas, bajo tierra; una economía confiable y una democracia sólida sobre la superficie. Bolivia cuenta con estos tres elementos.

Los proyectos que ahora se estudian y negocian transformarán la estructura productiva de mi país, multiplicarán las tasas de crecimiento, reforzarán nuestro papel de centro de articulación  y corazón ambientalmente limpio del Continente, y aumentarán nuestra gravitación y presencia en el Pacífico.

De esa forma, Bolivia dará otro paso en la marcha que emprendió hace más de 120 años para volver al mar de nuestros ancestros.

De esa forma, Bolivia reafirmará su voluntad indeclinable de recuperar la cualidad marítima con la que nació a la vida independiente.

Señor Presidente:

Bolivia apoya la lucha contra el terrorismo y por la libertad.

Bolivia, como ningún país, está desplegando un esfuerzo gigantesco para luchar contra el aliado del terrorismo: el narcotráfico. Por este esfuerzo, por vocación de apertura y por necesidad de luchar contra la pobreza, mi país demanda acceso a mercados.

Bolivia va a jugar un papel central en la integración gasífera y energética confiable del Siglo XXI.

Señor Presidente, estamos conscientes que la larga campaña por la libertad y contra el terrorismo está empezando, y sólo terminará cuando todos los ciudadanos del mundo, mujeres y hombres, tengan la libertad de votar y elegir, de opinar y profesar su fe, de desplazarse libremente y, sobre todo, de vivir libres del miedo al terror.

Y las Naciones Unidas deben ser el punto de encuentro mundial para recorrer este camino compartido.

Y construir juntos este camino de la integración y la paz.

Como lo exigen estos tiempos.
 

Muchas gracias.