En diferentes partes de la región de los países árabes, ha sido desigual el progreso hacia el logro de los objetivos de desarrollo del Milenio (ODM). Los países árabes donde es más alto el ingreso per cápita tienen mejores posibilidades de alcanzar los ODM que los que tienen un menor nivel de ingreso. En general, se han logrado adelantos en cuanto a la alfabetización de los jóvenes, la igualdad entre hombres y mujeres y la mortalidad infantil. No obstante, persiste la pobreza generalizada, especialmente en las zonas rurales de Djibouti, Mauritania y el Yemen. El hambre es una continua amenaza en países como Somalia, donde siguen prevaleciendo el paludismo y la tuberculosis, y lo propio ocurre en las Comoras, Djibouti, Mauritania y el Sudán.
El escaso progreso registrado por muchos países árabes con respecto a los ODM se atribuye principalmente a la ausencia de buenas políticas nacionales y a la insuficiencia de los recursos asignados a sus programas, mientras que otros países, entre ellos el Iraq, Palestina y Somalia, no están logrando ningún adelanto debido a los conflictos armados.
Recursos nacionales. Los países árabes también cuentan con recursos nacionales, principalmente impuestos e ingresos procedentes del petróleo, para financiar la creciente demanda de servicios públicos y ampliar el alcance de la red de seguridad social. Los Gobiernos de esos países dedican, en promedio, un 32% de su gasto a programas sociales y un 18% a servicios públicos. Algunos de ellos han logrado notables éxitos en cuanto a alcanzar los ODM, gracias a gastos oficiales con propósitos bien definidos, en forma de subsidios, pagos en efectivo y en especie a los jóvenes, inclusive la provisión directa de servicios públicos, entre ellos, abastecimiento de agua potable, saneamiento, educación, atención de la salud y vivienda.
El empleo en el sector público también se ha utilizado como instrumento para redistribuir el ingreso a favor de los necesitados y como medio de mitigar el desempleo que ocurre como consecuencia directa de la pobreza y la exclusión social. No obstante, estos programas están sobrecargando los recursos de muchos países árabes de bajos ingresos. En muchos casos, la gran ineficiencia y el inadecuado desempeño de la administración pública son causas de fracaso en el logro de las metas establecidas. Éste es especialmente el caso de los subsidios para alimentos y energía, que en muchos casos se desvían hacia quienes no los necesitan.
Hay en los países árabes cauces oficiosos de protección social que son ampliamente utilizados, entre ellos fundaciones de caridad y organizaciones no gubernamentales (ONG). Esas instituciones han contribuido en gran medida a la lucha contra la pobreza. No obstante, necesitan efectuar la transición desde los instrumentos de apoyo al ingreso a corto plazo, hacia la creación de empleos productivos y sostenibles para las personas vulnerables de la sociedad.
Asistencia internacional para el desarrollo. La asistencia oficial para el desarrollo (AOD) tiene importancia vital para el desarrollo económico y social de los países pobres, especialmente cuando puede orientarse hacia el logro de los ODM. Pero el importe de la asistencia a la región no ha sido suficiente, dado que los países árabes con ingresos medianos, en su mayoría, no se consideran prioritarios a la hora de asignar la asistencia internacional para el desarrollo. Por otra parte, esa asignación se ha basado con frecuencia en las prioridades políticas de los donantes, que excluyen a muchos países en situación desventajosa.
En 2005, la asistencia al desarrollo de la región ascendió aproximadamente a 29.000 millones de dólares, es decir, un 27% del importe neto de AOD que se aporta en total a los países en desarrollo. Históricamente, los mayores receptores de AOD fueron Egipto, Jordania, Marruecos, Palestina, el Sudán y el Yemen; pero esos importes están fuera de proporción con los sustanciales importes de AOD dedicados a la reconstrucción del Iraq. Durante la mayor parte del decenio de 1990 y hasta 2004, el importe neto de la AOD anual a la región de los países árabes osciló entre 5.000 millones y 11.000 millones de dólares. La asistencia aportada a algunos países árabes por otros países árabes de la región representó un alto porcentaje de esos totales.
Asistencia interregional al desarrollo. El importe acumulativo neto de AOD aportada por donantes árabes (países e instituciones financieras) a partir de 1970 y hasta fines de 2006 asciende a 128.000 millones de dólares. Según se estima, el importe neto anual medio de AOD desembolsado en el período 2000-2006 ascendió a más de 2.000 millones de dólares. En 2006, la participación correspondiente a la región en el importe total de recursos financieros prometidos por donantes árabes era de un 65%. Aproximadamente un 20% del importe total acumulativo de AOD comprometido por instituciones financieras árabes, que se estima en 49.000 millones de dólares, se destinó a educación básica, atención primaria de la salud y vivienda, así como a apoyo a corto plazo a la balanza de pagos. Del total, un 54% se destinó a la infraestructura básica y el resto se dedicó a actividades productivas, especialmente agricultura y minería.
El papel del Fondo Árabe de Desarrollo Económico y Social (FADES). El objetivo general del Fondo es apoyar el desarrollo económico y social de los países de la región mediante la provisión de préstamos en condiciones favorables y de asistencia financiera. Alcanzar los ODM mediante la reducción de la pobreza y el acceso a los servicios sociales básicos es el propósito fundamental de la mayoría de las operaciones del Fondo Árabe. Desde que comenzó sus operaciones en 1974, el Fondo Árabe ha otorgado 520 préstamos en beneficios de 17 países árabes, por un valor total de aproximadamente 20.000 millones de dólares. Esos préstamos abarcaron una amplia gama de proyectos de inversión en los sectores tanto público como privado. Del importe total, las dos terceras partes se asignaron a importantes proyectos de infraestructura.