UNION EUROPEA

Intervención

Del

Excmo. Sr. D. Juan Carlos Aparicio Pérez
Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales

Sesión plenaria de la II Asamblea Mundial del Envejecimiento

8th April 2002
Madrid, España


Señor Presidente:

Es un honor para mi delegación intervenir ante esta Asamblea Mundial en nombre de la Unión Europea. 

Deseamos, en primer lugar, expresar nuestro agradecimiento al Secretario General y a los Presidentes y Directores Ejecutivos de las organizaciones del Sistema de las Naciones Unidas por el excelente trabajo preparatorio llevado a cabo, así como también al Presidente y vicepresidentes del Comité Preparatorio por los importantes esfuerzos desplegados durante el proceso de negociaciones.

Estamos aquí reunidos por Naciones Unidas, veinte años después de la primera Asamblea Mundial de Viena, con el fin de aprobar un Plan Internacional de Acción que responda  a los desafíos y oportunidades planteados por el cambio demográfico y el envejecimiento de la población. 

Los cambios ocurridos en el mundo en estas dos décadas conforman un panorama de futuro profundamente distinto al imperante en 1982, cuando se diseñó el primer Plan de Acción Internacional sobre el Envejecimiento.

Hoy asistimos a una transformación demográfica  sin precedentes en virtud de la cual  para el año 2050 se prevé que el número de personas mayores de 60 años aumente de los 600 millones actuales a cerca de 2.000 millones, la esperanza de vida mundial se eleve de los 66 a los 77 años y la proporción de personas mayores de 60 años en el conjunto de la población se multiplique de un 10 a un 21 por ciento. Además, el siglo XXI experimentará un crecimiento demográfico mas lento que el siglo XX y se caracterizará por la caída de los índices de natalidad, lo que provocará un descenso de la población en un número creciente de países.  Este cambio demográfico tendrá consecuencias económicas y sociales de gran alcance que afectarán al crecimiento económico, a los sistemas de seguridad social, a los sistemas educativos, a los mercados de trabajo y a la asistencia sanitaria. Ello entraña la necesidad de cambios tanto en las actitudes como en las medidas políticas, sociales, económicas todavía ligadas a una estructura demográfica de tipo piramidal. Por tanto, hay al mismo tiempo una evolución y una creciente necesidad de adaptación.

Esta "revolución silenciosa" se produce en un contexto de importantes transformaciones políticas y económicas, caracterizado por la globalidad, no sólo económica sino también social, medioambiental y cultural. También se está produciendo un cambio epidemiológico de envergadura hacia una presencia dominante de enfermedades crónicas o no transmisibles en las próximas décadas.

La longevidad es uno de los logros más importantes de la humanidad. Es una fuerza universal que tiene el poder de modelar el futuro de nuestras sociedades. Nuestro reto consiste en adaptar éstas a esta nueva realidad. Por ello, reconocemos que es necesaria una acción concertada que proporcione a hombres y mujeres las oportunidades y capacidades necesarias para gozar de la necesaria calidad de vida en la vejez, incluyendo los mayores de mas edad, y que asegure la viabilidad social en este contexto.

Aprovechamos esta ocasión para reafirmar el importante compromiso acordado en la Cumbre del Milenio de promover entornos nacionales e internacionales que fomenten una sociedad para todas las edades.

Señalamos asimismo la necesidad de introducir de modo central el envejecimiento en las agendas de Desarrollo y, de modo particular, en las estrategias de lucha contra la pobreza, con una especial atención a las necesidades, prioridades y perspectivas de los países en desarrollo. Dicha incorporación debe llevarse a cabo teniendo en cuenta la necesidad de realizar un seguimiento integrado y coordinado de las grandes Cumbres y Conferencias mundiales de los noventa, en especial las surgidas de la Conferencia Mundial sobre Población y Desarrollo en El Cairo,  la Cumbre Mundial para el Desarrollo Social de Copenhague, la Cuarta Conferencia Mundial para las Mujeres en Pekín y sus procesos de seguimiento. 

La celebración del Año internacional de Naciones Unidas para las Personas Mayores, que adoptó el lema “Hacia una sociedad para todas las edades”, contribuyó a abordar las cuestiones del envejecimiento y la situación de las personas mayores desde una perspectiva más amplia y a generar una mayor concienciación, resaltando  las interrelaciones entre envejecimiento y desarrollo, los aspectos relacionados con la solidaridad entre generaciones y la cohesión social, y asegurando la consideración, del envejecimiento, desde el punto de vista de las políticas, como un proceso continuo que recorre todo nuestro ciclo vital comenzando en las primeras etapa de la vida. Las experiencias resultantes de proyectos realizados conjuntamente por distintos grupos de edad constituyen una forma de innovación en armonía con la necesidad de inventar nuevas formas de vida o adaptar las antiguas.

La Unión Europea fue una de las primeras áreas del mundo en reconocer los problemas específicos de una sociedad envejecida como consecuencia del cambio demográfico. En los últimos años, dado el carácter común de los retos planteados, los Estados Miembros, además de sus esfuerzos nacionales, se han comprometido a abordar conjuntamente  diversos aspectos del envejecimiento, en materia de saneamiento de las finanzas públicas, empleo,  protección social, desarrollo sostenible y efectos que el envejecimiento tiene en los distintos grupos demográficos. Por otra parte, la Unión Europea ha integrado la lucha contra la discriminación por motivos de edad en el Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea y en la Carta de los Derechos Fundamentales.

Como ha subrayado la Comisión de las Comunidades Europeas  en su Comunicación “La respuesta de Europa  al envejecimiento a escala  mundial”, la Segunda Asamblea Mundial representa una oportunidad para adoptar planteamientos comunes para hacer frente al reto que plantea el envejecimiento a escala mundial y respalda los esfuerzos de la ONU de cara a la definición de un marco global de acción. 

La respuesta de la Unión Europea al envejecimiento se inscribe por  tanto en el marco de una estrategia global compuesta de políticas que se refuerzan mutuamente, que se inician en el Consejo Europeo de Lisboa y que han sido refrendadas posteriormente en los Consejos de Niza, Estocolmo, Gotemburgo, Laeken y Barcelona. Esta estrategia, dirigida hacia políticas y prácticas a favor del  envejecimiento activo, aspira a aprovechar al máximo las capacidades de todos los ciudadanos, como agentes activos y participantes plenos en la sociedad, sea cual sea su edad.

Sobre este trasfondo, la Unión Europea subraya el importante papel que las Comisiones Regionales desempeñarán en la puesta en práctica del Plan Internacional de Acción sobre el Envejecimiento. La Comisión Económica de Naciones Unidas para Europa, CEPE, decidió en 1999 convocar una conferencia ministerial con el objetivo de desarrollar y adoptar una estrategia regional. La estrategia regional abordará asimismo las necesidades de todos los grupos de edad y grupos socioeconómicos. Al mismo tiempo, hay que analizar y responder a los efectos que el cambio demográfico tiene sobre varios sectores como la economía y el sistema de seguridad social, el sistema sanitario y el sistema educativo.

La Unión Europea ha venido participando activamente en los trabajos  de elaboración de un Plan Internacional de Acción que adoptaremos esta semana durante esta Asamblea Mundial. Permítame hacer referencia brevemente a algunas de las cuestiones principales que desde la Unión Europea hemos venido apoyando durante  el proceso preparatorio:

Es prioritario  que reafirmemos en el Plan Internacional nuestro compromiso con la plena protección y promoción de los Derechos Humanos y libertades fundamentales para todos, sin distinciones por razón de edad. 

Las personas mayores son un recurso básico para el desarrollo de cualquier sociedad por sus calificaciones, experiencias y conocimientos. Por ello, los Gobiernos deben promover imágenes positivas del envejecimiento que fomenten una percepción más realista de las personas mayores como activas e independientes y debemos crear las condiciones para que las personas, al envejecer, puedan disfrutar plenamente de una vida sana y segura y participar de forma activa en la vida política, económica, social y cultural de nuestras sociedades.

Debemos asimismo asumir compromisos para prevenir y reaccionar adecuadamente ante la violencia, el abandono y los malos tratos sufridos por las personas mayores, especialmente las mujeres. En esta lucha, es esencial sensibilizar a la población en general, reforzar las medidas legales y ofrecer a las víctimas mecanismos de protección y apoyo.

El Plan Internacional debe reafirmar que las personas mayores han de  tener la posibilidad de seguir contribuyendo de forma productiva a la sociedad, cumpliendo con su papel familiar y comunitario, incluyendo su participación en el mercado laboral en tanto lo deseen, de conformidad con sus respectivas legislaciones, incluyendo los convenios colectivos y los sistemas de protección social. La flexibilidad y diversificación de oportunidades, dentro de un marco de derechos, es particularmente importante

Con el fin de que las personas mayores continúen voluntariamente contribuyendo al mercado de trabajo, consideramos que es  esencial luchar contra cualquier exclusión o discriminación por razón de edad, fomentar el aprendizaje permanente, promover la jubilación flexible y progresiva, reforzar las medidas para aumentar la participación laboral de las mujeres, así como la promoción de la salud, seguridad económica y social, adaptabilidad y empleabilidad. 

A este respecto, la Unión Europea se ha comprometido a aumentar las tasas de empleo de la Unión hasta 2010. Se trata de lograr porcentajes del 70% para el conjunto de la población en edad de trabajar, superiores al 50% en cuanto a los trabajadores de mayor edad. 

El Consejo Europeo de Barcelona ha destacado que deberán hacerse esfuerzos por aumentar las oportunidades para que los trabajadores de mayor edad continúen  en el mercado laboral, por ejemplo mediante fórmulas de jubilación flexible y gradual y garantizando un acceso efectivo al aprendizaje permanente. Para 2010 deberá intentarse elevar progresivamente en torno a 5 años la edad media en que se produzca el cese efectivo de la actividad de las personas en la Unión Europea. 

Los sistemas de protección social constituyen uno de los pilares fundamentales para la cohesión social. El Plan Internacional de Acción debe reafirmar el contrato entre generaciones,  la necesidad de su generalización y  su viabilidad futura. El retraso efectivo de la edad de jubilación, junto con el aumento del empleo son medidas para  lograr la viabilidad futura de los sistemas de pensiones. El Consejo Europeo de Barcelona ha subrayado la importancia de acelerar la reforma de los regímenes  de pensiones, tanto para asegurar su sostenibilidad financiera como para que puedan seguir cumpliendo sus objetivos sociales. 

Igualmente,  la Unión Europea se ha comprometido a reforzar la cohesión social y a luchar contra  la exclusión social.

El logro de un envejecimiento saludable y activo requiere también que el Plan Internacional de Acción dé prioridad a estrategias dirigidas hacia la promoción de formas de vida sana a lo largo de toda la vida, el mantenimiento de capacidad funcional e independencia y la provisión de formación cualificada a los profesionales socio-sanitarios. A tal fin, es particularmente urgente garantizar una formación multidisciplinar para todas las categorías de profesionales de servicios socio-sanitarios que tienen un contacto más frecuente con las personas mayores. La mejora de las condiciones laborales en hospitales, asilos y servicios asistencia domiciliaria son una prioridad de extrema urgencia, tanto para los derechos de los profesionales como para los de los usuarios.

Es necesario que reafirmemos la responsabilidad primaría de los Gobiernos en asegurar la provisión y el acceso universal e igualitario  a los servicios sociales y de asistencia sanitaria  eficientes, garantizando un alto nivel de calidad en esos servicios y teniendo en cuenta las necesidades de los grupos con necesidades especiales, como por ejemplo las personas con discapacidades. En muchos países, la provisión de servicios sociales se beneficia de manera significativa del apoyo de ciudadanos activos y de Organizaciones no Gubernamentales.

En este contexto se ha de reconocer el papel clave desarrollado por las familias, los voluntarios, las comunidades, las organizaciones de mayores y otras organizaciones de base comunitaria en la prestación de apoyos y cuidados informales a las personas mayores, como complemento de aquellos dispensados por los gobiernos.

Incorporar una perspectiva de género, como una cuestión transversal, al conjunto del Plan Internacional de Acción sobre el Envejecimiento y a las actuaciones para su futura aplicación en la práctica es  también una cuestión esencial. 

Las mujeres mayores deben ser objeto de atención prioritaria en las políticas sobre el envejecimiento, no sólo por ser mayoría entre la población mayor y tener una mayor esperanza de vida, sino también porque  sufren los efectos de la discriminación en las diferentes etapas de la vida que afectan a su vida  durante la vejez (participación laboral, sueldos, derechos de seguridad social, responsabilidad de cuidados informales, etc). 

Consideramos necesario que el Plan Internacional de Acción abogue por reforzar la relación entre las generaciones como un elemento esencial de cohesión social. Es importante que las personas mayores y las mas jóvenes reflexionen conjuntamente sobre como adaptar sus estilos de vida para así lograr una mejor calidad de vida para el año 2050 y más allá. 

Los Gobiernos tenemos la principal responsabilidad en la consecución de los objetivos para alcanzar una sociedad para todas las edades y en la implementación del Plan Internacional de Acción. No obstante, dicho objetivo requiere, además del establecimiento de las necesarias prioridades, de la colaboración efectiva entre los gobiernos nacionales y locales, las agencias y organismos  internacionales, y otros actores de la sociedad civil, incluyendo el sector privado y las Organizaciones no Gubernamentales, especialmente las organizaciones de personas mayores, así como un proceso de seguimiento y examen efectivo a desarrollar y coordinar a través de los órganos pertinentes de la ONU en colaboración con los gobiernos y las Organizaciones no Gubernamentales.

La colaboración entre lo público y lo privado es importante en la movilización de los recursos necesarios para la  investigación, la formación de profesionales en geriatría y gerontología, y la ayuda a los países en actividades de aplicación y seguimiento. 

Destacamos la importancia de una agenda mundial de investigación de gran alcance sobre el envejecimiento y cuestiones conexas, como un instrumento interdisciplinar  para la formulación de políticas sobre el envejecimiento y la necesidad de disponer de sistemas de información que produzcan datos e indicadores armonizados y fiables, que sean accesibles para las organizaciones y agencias internacionales, gobiernos a todos los niveles y todos los actores de la sociedad civil. Hacemos un llamamiento al Sistema de Naciones Unidas para que contribuya al rápido desarrollo y actualización permanente de la agenda mundial de investigación sobre el envejecimiento.

Por último, hemos resaltado asimismo la importancia de adoptar estrategias regionales de implementación del Plan Internacional de Acción para acercarlo a las peculiaridades específicas de cada región.
 

Sr Presidente

La celebración de esta Asamblea Mundial en Madrid supone un reconocimiento de la incorporación del envejecimiento a la agenda global internacional sobre el Desarrollo. Esta es una incorporación que consideramos necesaria y sobre la que existe un importante consenso que esperamos ver reflejado, al finalizar  nuestros trabajos con la adopción del Plan Internacional de Acción.