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Statement by Dra. Cecilia Blondet
at the
Madrid, Spain
Señor Presidente: Es un honor para mí dirigirme hoy a ustedes en mi condición
de Ministra de Promoción de la Mujer y del Desarrollo Humano, y
Representante del Gobierno del Perú en esta II Asamblea Mundial
sobre el Envejecimiento. Ante todo, deseo manifestar nuestro agradecimiento
al Secretario General, a los Presidentes y Directores Ejecutivos de los
organismos de Naciones Unidas y a todos los demás responsables por
el excelente trabajo preparatorio que nos ha permitido llegar hasta esta
conferencia.
Es de conocimiento público que han transcurrido ya veinte años
desde la Primera Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento en Viena. Y que
nos hemos reunido hoy aquí con el fin de aprobar un nuevo Plan Internacional
de Acción por los Adultos Mayores, que responda a los desafíos
que plantea el creciente envejecimiento de la población del mundo.
Señor Presidente, En el Perú, toda una década de autoritarismo vertical
y privación de la democracia sumió al país en una
profunda crisis institucional y nos dejó en herencia un Estado tremendamente
debilitado. Felizmente, desde que el año pasado asumió la
conducción del país el gobierno democráticamente elegido
del Presidente Alejandro Toledo, el Perú vive un período
de fortalecimiento democrático en el que la lucha contra la pobreza
ocupa el lugar central de la agenda política nacional. Es así
que en mi país ubicamos la lucha contra la discriminación
hacia los adultos mayores, y todos los intentos por garantizarles las condiciones
básicas para una vida digna, dentro del programa de lucha contra
la pobreza. Y la pobreza, lamentablemente, es un fenómeno que afecta
a 53% de la población total del Perú. Nosotros no podemos
concebir el envejecimiento como un tema separado de nuestras estrategias
de Desarrollo y lucha contra la pobreza pues consideramos a la infancia
y a la edad madura como dos etapas de un mismo continuo, dos etapas distintas
que convergen en un ente común: la persona humana. Y a su pleno
desarrollo nos abocamos.
Señor Presidente, En esta etapa de transición a la democracia y consolidación
del Estado de Derecho, el Perú está en verdad empeñado
en incorporar los factores demográficos a su agenda de Desarrollo.
Pero más allá de discutir diversas interpretaciones de datos
como tasas de natalidad o índices de envejecimiento, pensamos que
la vía efectiva pasa por el diseño de políticas de
erradicación de la pobreza que permitan incrementar la calidad de
vida de todos los miembros de la sociedad, sin distinciones. Si tenemos
que identificarla, y es justo que la llamemos por su nombre, la pobreza
es nuestra gran enemiga. Y el gran reto que nos plantean los indicadores
demográficos es mejorar la calidad de vida de todas las personas,
garantizándoles acceso al trabajo y a los servicios básicos
indispensables para su realización individual y colectiva.
Es así que estamos ansiosos por dar inicio a un proceso de cambio
que nos permita transformar el futuro: aprovechar nuestras tendencias demográficas
e incorporar el proceso tecnológico y científico para lograr
que nuestra población viva, desde su más tierna infancia
hasta sus años dorados, de un modo más saludable y productivo.
Con la puesta en marcha del Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades
que orienta todas las políticas sociales del actual Gobierno, esperamos
estar en capacidad de ofrecerles a los hombres y mujeres del Perú
las condiciones mínimas que les permitan envejecer con seguridad
y dignidad, participando de manera activa como ciudadanos con plenos derechos.
En ese sentido, tenemos mucha expectativa sobre los aportes y consensos
a los que puedan arribarse en este evento respecto de los numerosos desafíos
que implica el envejecimiento en la sociedad global y, más concretamente,
en los países menos desarrollados como el nuestro.
Si bien la población peruana es predominantemente joven, se viene
presentando un proceso de envejecimiento que, además de cambiar
progresivamente el perfil demográfico nacional, está generando
nuevas demandas sociales y una constante preocupación por parte
de autoridades y planificadores del desarrollo del país. Se estima
que en la actualidad, el 33,8% de la población nacional tiene menos
de 15 años de edad, el 60% está entre 15 y 59 años,
mientras que el 7,2% cuenta con 60 y más años. De acuerdo
a proyecciones oficiales, la población de 60 y más años
pasará a ser el 12,6% de la población total en el año
2025.
Asimismo, se estima que en la actualidad más de la mitad de la
población de 60 y más años son mujeres, lo que equivale
a un índice de masculinidad de 87 hombres por cada 100 mujeres.
Esta situación está asociada a la mayor esperanza de vida
que alcanzan las mujeres: 71 años frente a los 66 años que
alcanzan los varones.
Nuestra población adulta mayor presenta un bajo nivel educativo.
La tasa de analfabetismo de este grupo es de 35,7%, tres veces más
que el promedio nacional. En el caso de las mujeres, la situación
es aún más alarmante: el 36,8% son analfabetas y el 46,3%
sólo cuenta con educación primaria, a diferencia de los hombres
adultos mayores que en un 59,5% tienen estudios primarios. Igualmente,
el 10% de los varones lograron educación superior mientras en las
mujeres este porcentaje es sólo de 4%.
Señor Presidente, En el Perú el proceso de envejecimiento agudiza las inequidades
de género. Debido a éstas, los varones que actualmente cuentan
con más de 60 años tuvieron acceso a la educación
y calificación para el trabajo que les permitió insertarse
en el mercado laboral en condiciones más ventajosas y pudieron asegurar
una pensión de jubilación y servicios de seguridad social.
La consecuencia de esta situación es que la vida de los varones
adultos mayores se desarrolla en condiciones de mayor independencia y en
espacios no domésticos.
En el caso de las mujeres adultas mayores, su falta de acceso a la escolaridad
y su condición de género, redujo sustancialmente sus posibilidades
de calificarse para el trabajo y su participación laboral. Su quehacer
tuvo lugar sobre todo en la esfera doméstica, convirtiéndolas
en personas económicamente dependientes.
Lamentablemente, la situación económica de nuestro país no nos ha permitido brindar un Seguro Social de Salud a todas las personas adultas mayores, resultando menos favorecidos los habitantes de las zonas rurales y las mujeres. En efecto, del total de la población adulta mayor urbana, sólo el 53,4% está afiliada a un sistema de salud, sea público o privado. El 46,8% restante no está afiliado a ningún sistema y está compuesto en su mayoría por mujeres. Para enfrentar esta dramática situación, el gobierno del
Perú aprobó los lineamientos de una política nacional
para las personas adultas mayores, como parte integrante de su política
de desarrollo humano sostenible del país. Ello ha sido posible gracias
al trabajo concertado y la colaboración de diversas instituciones
públicas y no gubernamentales; así como de organismos internacionales
comprometidos con el ideal de mejorar las condiciones de vida de los adultos
y adultas mayores del país, lo que constituye un importante avance.
Sin duda, uno de los ejes centrales de la gestión del gobierno
democrático del Presidente Toledo es la búsqueda de la equidad
social. Para alcanzar ese fin, el Gobierno viene elaborando un Plan Nacional
de Acción por los Adultos Mayores para asegurar la inserción
de las personas adultas mayores en todos los procesos de desarrollo. Este
plan propone la utilización de las potencialidades y de las experiencias
de los adultos mayores en un contexto de pleno reconocimiento y ejercicio
real de sus derechos humanos.
Las estrategias para la implementación de esta política
se orientan a considerar a las familias, en todas y sus más variadas
acepciones, como responsables de la atención a las personas adultas
mayores. Igualmente, se busca fortalecer e incentivar la solidaridad entre
las generaciones que la integran; así como la incorporación
del enfoque de género en la formulación, implementación
y evaluación de los programas y acciones relacionados a los adultos
mayores. Esta política promueve su participación activa,
principalmente en el nivel local y comunal.
El rol de los gobiernos locales en la ejecución de programas
orientados a este grupo de edad resulta fundamental para lograr su mayor
integración social y su más activa participación,
contribuyéndose de esta manera al objetivo de alcanzar una sociedad
para todas las edades.
Además, el Plan Nacional se propone mejorar el bienestar físico,
psíquico y social de los adultos mayores a través del incremento
en la cobertura y calidad de los servicios de salud, la garantía
de una asistencia alimentaria y nutricional y la generación de oportunidades
para una vida armónica con su familia y su comunidad.
Asimismo, el Plan promueve la solidaridad con las personas adultas mayores
ofreciendo mecanismos para mejorar su calificación e inserción
en el mercado laboral de modo que puedan seguir contribuyendo de forma
productiva a la sociedad, para garantizar un nivel mínimo de ingresos
y para adecuar los servicios de previsión y seguridad social a sus
características e intereses. Con dicho plan se espera incrementar
los niveles de participación social y política de los adultos
mayores, especialmente de la mujer y, elevar el nivel educativo y cultural
de este grupo poblacional, promoviendo una imagen positiva del envejecimiento
y la vejez e incrementando en la sociedad el reconocimiento de los valores
y experiencias de vida de las personas que han alcanzado una edad avanzada.
Señor Presidente, En el Perú estamos convencidos de que la celebración de esta II Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento no sólo constituirá una magnifica oportunidad para consolidar un espacio de debate sobre las grandes transformaciones demográficas que nos afectan; sino que también significará la posibilidad histórica de encontrar soluciones que permitan mejorar los niveles de vida de todas las personas humanas y, de esta manera, contribuir a la construcción de una sociedad más justa y equitativa para todos los hombres y mujeres del mundo. Muchas gracias. |