Organizacion Internacional del Trabajo (O.I.T.)
 

Intervención

Del
 

Sr. Juan Somavia
Director General 
 

a la
II Asamblea Mundial sobre el envejecimiento
 

Madrid, España
9 de Abril de 2002



Sr. Presidente,

El fundamento de esta Asamblea Mundial es la celebración de uno de los principales éxitos de la humanidad: el aumento considerable de la esperanza de vida de hombres y mujeres. Los trabajos preparatorios de este evento han documentado con elocuencia las cifras y las múltiples expresiones de esta nueva realidad. Yo creo que todos estamos de acuerdo que el envejecimiento progresivo de la población significa un cambio radical del paisaje humano en nuestras sociedades.

Me concentraré por ello en cuatro aspectos que considero cruciales para la acción frente a este tema:

• Primero: Que la duración de la vida útil de las personas se haya extendido constituye una gran oportunidad, no un problema insoluble.

A menudo escuchamos que el envejecimiento de la población es una carga adicional para los sistemas ya deficitarios de trabajo, salud, alimentación, educación, vivienda, servicios, infraestructura y protección social. Estos son problemas que, obviamente, deben ser resueltos, pero lo verdaderamente importante es que para muchos adultos mayores la extensión de su vida útil es también la extensión de su voluntad de seguir siendo útil a la vida de la sociedad. Tenemos que responder que sí, que naturalmente queremos que sean parte del futuro.

Las personas de edad representan una riqueza personal acumulada, un enorme potencial, que evidentemente puede contribuir creativamente a la solución de esos mismos problemas materiales. Por otra parte, las personas de mayor edad son el eslabón clave de la cadena de transmisión de valores de una sociedad y factor decisivo de la herencia cultural intergeneracional. Son depositarias de conocimiento, experiencia, memoria y sabiduría. Nada más peligroso que cerrarnos a su mirada sobre el mundo. Sin embargo, es lo que está pasando.

Por ejemplo, el desarrollo progresivo de una economía indiferente a lo humano está llevando también a la pérdida de status, autoridad e influencia de las personas mayores. La dinámica competitiva del actual modelo de economía global ha transformado a la gente de edad en un "peso" del cual los sistemas económicos tratan de deshacerse lo antes posible. Eso tiene que cambiar.

• Segundo: El envejecimiento no puede abordarse de manera separada sino a través de políticas integradas que acompañan a las personas a lo largo del ciclo de vida y que convergen en el fortalecimiento de la familia.
 

La pobreza y la exclusión afectan desproporcionadamente a las personas mayores. Sin embargo, las raíces del problema no tienen que ver solamente con ellas. Por el contrario, se originan en una trama de dificultades económicas y sociales que afectan simultáneamente a distintas generaciones y que se agudizan en el seno de la familia.

En la familia convergen las consecuencias de problemas aún no resueltos de la sociedad como son por ejemplo el trabajo infantil, la falta de oportunidades de la niña adolescente, el desempleo de los jóvenes, la discriminación contra la mujer y la inadecuada educación y formación a lo largo de la vida.

De la misma manera, se expresan ahí la dificultad de integración de quienes migran, el desempleo de larga duración, el crecimiento de la economía informal, la precariedad del empleo y los ingresos, y la deficitaria protección social.

Es por ello que no basta con políticas aisladas que intentan resolver los problemas específicos de las personas mayores. Es necesario enfrentar el tema a través de una visión integradora en que cada uno de los temas que he mencionado y otros similares son tomados en cuenta y relacionados con los demás a la hora de tratar de resolver cada uno de ellos.

El foco integrador de tal visión es la familia y de allí la importancia de impulsar políticas que refuercen la familia en sus distintas formas, como unidad básica de la sociedad conforme a la definición de la Naciones Unidas, y teniendo en especial consideración la situación de la familia monoparental.

• Tercero: El pleno empleo en condiciones decentes de trabajo es una solución viable y productiva al desafío del envejecimiento.

El envejecimiento de la población plantea un legítimo dilema de política pública. Los países se enfrentan a serios problemas sobre la viabilidad del sistema de pensiones, sobre los presupuestos públicos, sobre las implicaciones para el sistema de salud y sobre el riesgo de un creciente número de personas mayores excluidas y marginalizadas.

No obstante, muchos de las preocupaciones que se expresan en torno al financiamiento de los sistemas previsionales tienden a hacerse desde una perspectiva estática del desarrollo de la economía. Parten de la premisa de que el crecimiento no creará suficientes empleos para todos y que, por lo tanto, será cada vez menor el número de contribuyentes al sistema de seguridad social, y mayor el de quienes demandarán sus servicios, y por más tiempo.

Yo creo, por el contrario, que debemos poner énfasis en políticas dinámicas de crecimiento económico y desarrollo sustentable que impulsan una respuesta productiva centrada sobre el objetivo de creación de empresas y de trabajo decente. Las políticas de financiamiento de la seguridad social se darían así en un marco de mayor disponibilidad de recursos.
 

En un mundo donde crece el desempleo, no se trata de distribuir el empleo actualmente disponible, sino de crear más y mejores empleos. Ello es particularmente importante para los países en desarrollo. En la mayoría de estos, menos del 20% de la mano de obra se incluye en los sistemas de seguridad social y la jubilación es un lujo que pocas personas mayores pueden permitirse.

Por lo tanto, es de todas formas imprescindible ver la manera de extender progresivamente los sistemas de seguridad social con todas las innovaciones que sean necesarias para dar a toda la población una red mínima de protección social y un ingreso decoroso durante los últimos años de vida. La promoción del pleno empleo es la mejor forma de asegurar esa protección y de garantizar una pensión cuando llega el momento de abandonar la vida activa.

• Cuarto: La prolongación de la vida laboral es una alternativa promisoria para la sociedad y una opción merecida para las personas mayores que la deseen.

Las personas mayores tienen en la actualidad buenas razones para querer permanecer activas más allá de la edad en que la ley les otorga el derecho a la jubilación. Es más, la sociedad necesita de su aporte. No se debe adelantar artificialmente la fecha de jubilación sin tener en cuenta las decisiones individuales.

Una prolongación forzada tampoco es aplicable para todos. Desde luego, hay que tener en cuenta las necesidades de aquellas personas que hayan pasado su vida laboral en condiciones de trabajo difíciles, con largos períodos de contribución o con problemas de salud.

Las mujeres son especialmente vulnerables pues al concentrarse en actividades no remuneradas, de bajos salarios, a tiempo parcial, con frecuentes interrupciones o en la economía informal, se benefician menos de los regímenes de pensiones.

Se trata de buscar formas innovadoras que proporcionen los espacios y condiciones adecuados para que los adultos mayores que lo deseen puedan seguir contribuyendo su tiempo, energía y experiencia. Es posible buscar arreglos graduales que combinen jubilación parcial con trabajo parcial, o con trabajos voluntarios para abordar problemas sociales que tienen todas nuestras realidades.

Lo importante es que las personas mayores tengan la opción de realizar actividades productivas, remuneradas o no, que las mantengan conectadas y sintiéndose útiles a la sociedad.

Sr. Presidente,

Todo lo dicho supone políticas públicas y privadas que permitan caminos de transición para facilitar las decisiones individuales, que respeten la dignidad del adulto mayor y la integridad de la familia, y que se adapten a las circunstancias de cada sociedad.

Finalmente, permítame sugerir que para reflejar plenamente los valores de esta Asamblea del Envejecimiento, debemos desterrar de nuestro universo subjetivo el estigma de la palabra "retirado".
 

De manera injustamente reveladora, este término asocia el momento en que se adquiere el legítimo derecho a una pensión, con la marginalización definitiva de una persona de la vida de la empresa, de la comunidad, de la sociedad y hasta de la familia.

Esta Asamblea está guiada por el concepto de una sociedad para todas las edades. Hagamos de ella el hito en que la comunidad internacional decide hacer posible que todas las sociedades - en función de su realidad específica - inviten a todos los adultos mayores a formar parte de su ciclo vital.
 

Para ello: Retiremos la palabra "retiro"; Fortalezcamos la protección social; Impulsemos la productividad con pleno empleo y trabajo decente

Y - sobre todo -
 

Devolvamos la seguridad
el respeto y
el amor

a la gente de edad


Muchas gracias.