GUINEA EQUATORIAL
Intervención
del
Honorable Obiang
Nguema Mbasogo
Presidente
de la republica de Guinea Equatorial
en la
Segunda Asemblea
Mundial del envejecimiento
Madrid, España
8th-12th Abril 2001
Majestades, Sus Excelencias
Jefes de Estado y de Gobierno,Señor Secretario General de la ONU,
Distinguidos Representantes, Estimados Delegados,Señoras y Señores
:
Felicitamos, en primer
lugar, a Su Majestad el Rey Don JUAN-CARLOS I de España, por haber
sido elegido para dirigir los trabajos de la Segunda Asamblea Mundial sobre
el Envejecimiento, y confiamos que bajo su liderazgo esta Asamblea adoptará
las decisiones más apropiadas que prevengan los problemas de marginación,
pobreza y miseria que sufren las personas de edad avanzada en el mundo.
Creemos que la Ciudad
de Madrid, con la excelente organización adoptada por el Gobierno
Español nos ofrece condiciones apropiadas de trabajo.
Son ya 20 años
que la Comunidad Internacional decidió inscribir en su agenda el
tema del Envejecimiento, debido a las dificultades que sufren las personas
de la Tercera Edad en todo el mundo, tanto en los países desarrollados
como en los de en Vía de Desarrollo.
Queremos un mundo
mejor para todas las edades, porque el Hombre, sea niño, joven,
adulto o anciano siempre es portador de valores positivos y eternos para
la Humanidad. El desarrollo de la Humanidad es la continuidad de la inteligencia
inagotable del Hombre que no tiene ¡imite hasta su muerte.
Los viejos, cualquiera
que f uese su condición humana y social, constituyen un patrimonio
para las futuras generaciones, razón por la que debemos adoptar
estrategias que protegen su integridad física, moral y humana para
que continuen dando su aporte a la Humanidad.
Los problemas del
envejecimiento no debemos tratarlos aisladamente. Deben ser objeto de una
estrategia de un plan global de desarrollo social que tenga en cuenta los
factores que intervienen en las dificultades que conocen los ancianos en
cualquier parte del mundo.
Desde luego, la vejez
en los países desarrollados no presenta los mismos problemas que
en los países en Vía de Desarrollo, ni como en los países
pobres.
Es necesario identificar
los problemas concretos de cada país o grupos de países.
El viejo de un país desarrollado, donde existe un seguro social
organizado, menos problemas de desempleo, mayor índice de alf abetización,
más garantías de atenciones sanitarias, con una infraestructura
desarrollada del hábitad, etc. , no presenta las mismas dif icultades
que el viejo de un país en desarrollo y pobre.
Los hábitos
culturales y las f ormas de organización moderna de la sociedad
como son: la vida de las familias sedentarias, el éxodo del campo
a la ciudad de los jóvenes, la reducción de la natalidad
por razones económicas, la pérdida de los valores humanos
tradicionales de afecto y cariño, etc. repercuten de forma directa
o indirecta en la vida de los viejos.
Aquí no se trata
solo de dispensar los mejores servicios asistenciales a la vejez. A nuestro
entender se trata de conseguir un mundo más integrado de todos los
seres humanos, porque la juventud moderna, habituada a los conocimientos
técnicos y científicos, f amiliarizado con las facilidades
y los progresos de su medio ambiente y apegada a la idea del libre pensamiento
del Hombre, está perdiendo los valores humanos que han dirigido
al mundo desde la creación.
Estas conductas provocan
una f alta de cohesión familiar en muchas sociedades desarrolladas,
donde el asilo es considerado como un alivio o solución a los problemas
de la vejez, cuando en realidad resulta una forma de marginación,
si las personas encargadas de dichos servicios carecen de valores o sentimientos
humanitarios.
En muchos de los casos,
los viejos son considerados como inservibles, abandonados con frecuencia,
y son objetos de agresiones y violencias por intereses materiales de sus
herederos.
Con ello, observamos
que el mundo sufre hoy una regresión humana, por esta pérdida
de los valores positivos del Hombre que se han transmitido de generación
en generación.
Nosotros consideramos
este descuido como un crimen de lesa humanidad.
En los países
africanos, los ancianos tienen el cariño de su familia, existe una
rica transmisión de la cultura y valores tradicionales que aseguran
una integración de todos los miembros de una misma familia, sin
marginaciones.
Los ancianos siguen
siendo considerados como personas sabias que transmiten a las futuras generaciones
la filosofía de la vida.
Sin embargo, sufren
penurias por la pobreza y la f alta de desarrollo de la infraestructura
medioambiental que caracterizan a los países en Vía de Desarrollo.
Es necesario que estos
países reciban una atención especial en sus programas de
desarrollo social y sobre todo en lo que concierne al desarrollo de los
sectores de la salud, educación, infraestructuras y desarrollo rural
integral.
Señor Presidente:
El Programa actual
de Guinea Ecuatorial es integrar al régimen de la seguridad social
a todos los Funcionarios, tanto del sector público que del privado,
a fin de benef iciarse de las prestaciones correspondientes, en los casos
de jubilación y despidos forzosos.
El 80% de la población
activa vive en las zonas rurales y trabaja por cuenta propia, con menos
posibilidades de obtener mayores ingresos y suficientes ahorros para prevenir
en caso de la vejez. La única posibilidad de mejorar su situación
es integrarse en los programas de diversif icación de la producción
agropecuaria y de desarrollo rural integrado, donde el rendimiento personal
determina la seguridad en su vejez.
Los ancianos en Guinea
Ecuatorial, ante la poca cobertura de un desarrollo de la infraestructura
social, solo pueden bene-
ficiarse de algunas
donaciones esporádicas que of rece el Gobierno y las pocas Organizaciones
No Gubernamentales creadas en el País, cuyos efectos apenas se dejan
sentir.
Los objetivos de un
desarrollo social sostenible que deben ayudarnos a superar los problemas
de la vejez no pueden alcanzarse si la autosuficiencia productiva de los
países es mínima y si ella está agravada por el peso
de la deuda.
Señor Presidente,
Estimados Jefes de Estado, Señor Secretario General, Señoras
y Señores:
Parecería paradógico
que cuando la Comunidad Internacional está luchando para crear un
mundo mejor para todas las edades, estemos asistiendo impotentes ante la
escalada de violencia de consecuencias imprevisibles que afecta la vida
de mujeres, niños y ancianos en Oriente Medio.
Aunque este no es
el foro más apropiado, Mi Gobierno no puede dejar desapercibido
esta situación inquietante que interpela en este momento a la Comunidad
Internacional.
Debemos llamar a la
pacificación a las partes beligerantes y adoptar las medidas para
la aplicación inmediata de las resoluciones de las Naciones Unidas
que piden el cese inmediato de las hostilidades y emprender negociaciones
pacíficas que beneficien a ambas partes.
Para concluir, Señor
Presidente, proponemos a esta Asamblea la necesidad de establecer un código
de derechos de las personas de la Tercera Edad, así como la creación
de una organización internacional que se ocupe de sus problemas
y vele por los valores que encarnan la vejez, para el aprovechamiento de
las presentes y futuras generaciones.
Deseo pleno éxito
a los trabajos de la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento.
MUCHAS GRACIAS. |