CUBA
 

Intervención

del

Excmo. Sr. Alfredo Morales Cartaya
Ministro De Trabajo y Seguridad Social
 

II Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento

Madrid, España
8-12 de Abril de 2002




Señor presidente:

Distinguidos  delegados:
 

El envejecimiento poblacional es un fenómeno natural y social que incumbe a todos. Es fruto del desarrollo de la humanidad. 

Se afirma que el organismo humano está diseñado para vivir más de 100 años.  Mas el  reto consiste en garantizar la calidad  de  la vida. No basta con aumentarle años a la vida, sino fundamentalmente, vida a los años.

Mientras los países del Norte se acercan cada vez más a esa meta,   y sus habitantes viven 30 años más que los de África Subsahariana, cientos de millones de personas  en el Sur  no tienen derecho a la tercera edad: la pobreza y la insalubridad extremas los continúan exterminando,  junto a sus hijos y a sus nietos.  Las guerras no matan  el hambre y las enfermedades, sino a los hambrientos y enfermos. Ahora mismo asistimos a la escalada del drama palestino, con la barbarie de destrucción y muerte desatada por las tropas israelíes,  con la complacencia de Estados Unidos y el silencio de otros. Cuba reitera su apoyo a la justa causa del pueblo palestino y demanda una acción más enérgica de la comunidad internacional para detener tal  genocidio.

La tragedia de los que no pueden envejecer en el Tercer Mundo o que lo hacen en condiciones inhumanas no es natural, sino social y política. No es responsabilidad de sus habitantes, ni de su clima, ni de sus genes,   sino de aquellos que los colonizaron y saquearon, y  continúan haciéndolo. 
El injusto orden económico mundial no puede resolver los complejos problemas del envejecimiento poblacional, al menos de las tres cuartas partes de la Humanidad que vive en los países pobres. El neoliberalismo ha demostrado su fracaso para enfrentar este y otros fenómenos sociales, cuya responsabilidad recae en los Estados.

Urge aplicar medidas efectivas,  globales y específicas. No basta que nos reunamos y adoptemos planes de acción si después falta voluntad política para materializarlos.

Hay que disminuir la abismal brecha que separa a ricos de pobres; hay que contribuir al desarrollo de los países del Tercer Mundo; hay que sustituir las funestas recetas del Fondo Monetario Internacional por políticas sociales que garanticen equidad y un envejecimiento con calidad de vida de nuestros mayores; hay que condonar la deuda y ofrecer préstamos blandos a los países pobres para que puedan aplicar dichas políticas;  hay que globalizar la solidaridad.

Cuba, un pequeño país del Tercer Mundo, sometido por más de 40 años a un criminal bloqueo, demuestra que con pocos recursos, utilizados racionalmente,  un mundo mejor es posible.

Desde el triunfo revolucionario hasta la fecha el promedio de vida de los cubanos se ha elevado en 20 años. Hoy la esperanza de vida al nacer es de 75 años. Se calcula que en el 2025 un cuarto de la población tendrá 60 o más años.

La política social de la Revolución ha garantizado empleo; educación y salud gratuita para todos; distribución equitativa de alimentos; agua potable y electricidad;  tranquilidad ciudadana y estabilidad social. 

Los adultos mayores se benefician de la labor de más de 30 mil médicos de la familia;  de 433 equipos multidisciplinarios de atención gerontológica; del sistema especializado de geriatría; de 137 casas del abuelo,  892 grupos de orientación y recreación,  y 14 mil círculos del abuelo. La mayoría de los que viven solos reciben servicios de alimentación, lavado de ropa, higiene del hogar y reparaciones menores en sus domicilios. 

El sistema de seguridad y asistencia social cubano garantiza una cobertura a la totalidad de la población y el Estado destina más del 11% del Producto Interno Bruto al financiamiento de las pensiones y prestaciones sociales a más de 1 millón 400 mil beneficiarios.

Guiados por el Presidente Fidel Castro, desarrollamos importantes programas sociales de beneficio inmediato y futuro para los adultos mayores, entre ellos el de los trabajadores sociales, que permitirá la atención directa a todos los jubilados y pensionados de la seguridad social;  la Universidad para  Todos a través de la televisión nacional; la creación de salas de videos en todas las comunidades y aldeas aisladas sin electrificación; la visita a la vivienda de cada pensionado y discapacitado para conocer sus condiciones de vida, los problemas que afronta, sus preocupaciones e inquietudes.

Ningún adulto mayor está desamparado o abandonado a su suerte. Todos tienen acceso y reciben los beneficios de la política social sin distinción de sexo, color de la piel, creencia religiosa o ideología política.

Estos y otros irrefutables avances sólo son posibles por nuestro Socialismo. Cuba proclama, en ocasión de esta II Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento,  que cumplió con creces el  Plan de Acción Internacional  adoptado en  Viena y que garantizará el derecho de todos sus ciudadanos a una tercera edad segura, saludable,  activa  y  feliz.  Estos son parte de los justos y humanos derechos que defendemos. 

 Muchas gracias