Tom Viola sabe cómo inspirar hechos estremecedores por una buena causa. Veterano en el duro mundo de Broadway, Viola ha representado acontecimientos desde una competición del gorro más extravagante de Semana Santa hasta convencer a la estrella de Broadway para que se desnude totalmente. Sus extravagantes formas de recaudar fondos han conseguido más de 10 millones de dólares para la lucha contra el SIDA y para apoyar a los que se han infectado en este último año.
"La comunidad de Broadway tenemos una habilidad innata para obtener dinero", dice Viola modestamente. Viola, que dirige el Broadway Cares/Equity Fights AIDS *, fue uno de los principales promotores del lazo rojo * que decora las solapas de todo el mundo y que se ha convertido en el símbolo definitivo del activismo contra el SIDA y de la concienciación.
A pesar de que el mundo del espectáculo, con el brillo de sus estrellas y todo su glamour, puede prestar mucha ayuda necesaria a una causa como la de la crisis del SIDA, ésta tiene tantas responsabilidades como cualquier otra rama de la actividad económica, dice Viola. "En primer lugar: ser plenamente consciente del propio comportamiento. Segundo: estar dispuesto a hablar sobre el SIDA, reconocer que éste es un problema y después interactuar donde sea posible para cambiar algo" dice Viola.
Según Viola, no habrá diálogo hasta que se reconozca el problema. Y hasta que no haya diálogo no habrá medidas. " A nuestro gobierno le ha costado casi 10 años darse cuenta de lo que estaba pasando aquí, en Estados Unidos. Cuando lo hicieron, y cuando había gente en el gobierno dispuesta a hablar sobre estos asuntos, las cosas empezaron a cambiar hasta llegar a la situación actual. Tiene que pasar lo mismo en todo el mundo. Las Naciones Unidas tiene la función de insistir en el diálogo, porque desde el diálogo se puede pasar a la práctica".
En un momento en el que hay otros asuntos que hacen que el SIDA quede en segundo plano, sobre todo en Estados Unidos, Viola afirma que es importante trabajar para que este tema siga muy presente en la conciencia pública. Irónicamente, el SIDA está tan generalizado que a menudo se pasa por alto. El miedo disminuye. Por ello, el Día Mundial del SIDA centra la atención y la energía de todos en un problema que está presente todo el año" dice Viola. "Se trata de recordar a la gente que esto continúa, si bien tomando distintas formas y en otras comunidades".
A finales de los 80, cuando nadie se atrevía a hablar de lo que estaba pasando, Viola empezó a recoger fondos para el SIDA. Ya se ha superado este obstáculo, pero muchos servicios para el SIDA y organizaciones que recaudan fondos se tienen que enfrentar a cada vez más retos para luchar por la atención en un campo que abarca a mucha gente.
Lo que es importante recordar, insiste Viola, es que lo que hace que algo cambie es el esfuerzo individual. "Todo lo que hacemos, como recaudar 10 millones de dólares el año pasado, se inició con el trabajo de un grupo de personas que trabajaban a baja escala, a escala local", dice Viola. "Si otras personas miraran alrededor y se dieran cuenta de que pueden hacer algo, creo que ahora la situación habría progresado mucho más".