Con voz tranquila en persona y un hablar tosco en pantalla, el actor Danny Glover utiliza su fama obtenida en películas de acción y guerra para trabajar en la batalla de la vida real por seguir reclamando la importancia del SIDA en todo el mundo.
Conocido por su interpretación del Sargento Murtaugh es la exitosa saga de Arma Letal, Danny Glover se acercó a una reunión de la revista Townhall y la ONU en Nueva York el Día Mundial del SIDA. En un momento en que otros asuntos están acaparando la atención de las pantallas -desde las amenazas de los ataque terroristas hasta la fluctuación de las economías -, las Naciones Unidas tiene en sus manos el centrar la atención mundial en la crisis del SIDA, dice Glover.
"Tenemos que reconocer que ahí fuera hay dos mundos distintos. En un país como Sudáfrica, que tiene que enfrentarse al tema del SIDA, de la pobreza y de sanidad, lo prioritario no son los acontecimientos del 11 de septiembre", dice Glover, Embajador de Buena Voluntad del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) desde hace tres años.
El SIDA constituye la primera amenaza a la seguridad en países subsaharianos como Sudáfrica. El Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, aseguró que el virus no es menos destructor que la guerra en sí. Las cifras le respaldan: mientras que los conflictos en África ocasionaron más de 200.000 muertos, el SIDA se llevó por delante a más de 2 millones de personas.
El Consejo de Seguridad, el organismo de las Naciones Unidas que se ocupa de los asuntos de paz y seguridad, se ocupó por primera vez de un tema sanitario cuando en enero de 2000 consideró el SIDA como una amenaza a la paz y a la seguridad.
Según el Dr. Peter Piot, Director Ejecutivo de ONUSIDA *, esto supuso el reconocimiento histórico de la relación entre el SIDA como infección y el SIDA como amenaza de la seguridad y del desarrollo humano..
"Tenemos que aprender a relacionar los asuntos de seguridad y de desarrollo con el tema del SIDA", dice Glover. En países en desarrollo el SIDA pone en peligro la seguridad al infectar a aquellos que hacen que la sociedad funcione: los funcionarios. Se paralizan los esfuerzos de las comunidades cuando éstas pierden a sus profesores, médicos, enfermeras y otros conserjes en sus años más productivos.
Es un círculo vicioso: al mismo tiempo que la pobreza, el subdesarrollo y el analfabetismo contribuyen a la expansión del SIDA, la enfermedad invierte las mejoras conseguidas por los países en desarrollo en estos campos.
Las Naciones Unidas declaró el SIDA "emergencia mundial" en su Declaración de compromiso sobre el VIH/SIDA publicada en la Asamblea Extraordinaria de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA en junio de 2001.". No creo que podamos enmascarar de ninguna forma la tremenda sacudida que ha causado el SIDA y que seguirá causando potencialmente en el futuro", dice Glover. "Cuando hablamos de seguridad en el mundo tenemos que hablar de controlar esta pandemia".
Glover ha estado viajando por África para visitar proyectos y asistir a cumbres que abogan por la lucha contra el SIDA, pero la raíz de su activismo le toca muy de cerca. Su hermano tiene SIDA. Asimismo también ha perdido muchos amigos a causa de esta enfermedad, el más reciente a su "pequeño colega" Nkosi Johnson, el activista surafricano de 12 años contagiado del SIDA al que conoció y con quien entabló una amistad en una conferencia sobre el SIDA en Durban el año pasado.
A los niños el virus les afecta doblemente: les roba su vida y la de sus padres. Hay más de 13 millones de niños huérfanos a causa del SIDA, niños que crecerán sin el apoyo emocional de los padres, además de la educación, los cuidados sanitarios y el apoyo financiero que cimientan una sociedad estable. "Nkosi no sólo murió de SIDA, sino que era huérfano por causa del SIDA. Muchos otros niños también son huérfanos por la crisis del SIDA y muchos millones de niños están destinados a serlo", afirma.
Foros como el de Townhall del Día Mundial del SIDA ayudan a mantener el ímpetu en la lucha y dan la oportunidad a los afectados de reunirse y compartir sus luchas y sus victorias. " Son necesarios acontecimientos como este en los que podamos aliviarnos temporalmente de lo que está pasando en el mundo y centrar nuestra energía y nuestros esfuerzos para movilizar a la gente y movilizar los recursos", dice Glover. "Y reclamar que a pesar de todo, a pesar de todos los acontecimientos, nosotros importamos".
"Si en algún momento llegamos a acorralar esta pandemia, será seguramente por el afán humano de hacerlo" afirma,. Después de todo, "todos participamos en esta lucha, todos formamos parte de la raza humana".