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Marie Contini , voluntaria de las Naciones Unidas, tiene un trabajo estimulante. Marie llegó a Kosovo en noviembre de 1999, cuatro meses después de concluida la guerra, y fue enviada directamente a Mitrovica, una ciudad aún desgarrada por los enormes enfrentamientos entre las muy divididas comunidades serbia y la de origen albanés.

Marie, de 32 años de edad, fue una de los 200 voluntarios de las Naciones Unidas que fueron asignados en un principio a la Misión de las Naciones Unidas en Kosovo (UNMIK), y trabajó, junto con otros tres colegas, con las autoridades municipales y los líderes locales para ayudar a restablecer los servicios esenciales, reparar la infraestructura dañada, establecer un sistema de administración civil y acondicionar los hogares para hacer frente al invierno.

En aquel primer crudo invierno después de la guerra, Marie y su pequeño equipo - Gheorghe Stanescu, ingeniero de la construcción de Rumania y un funcionario de contratación local - lograron rehabilitar cerca de 500 casas y apartamentos en la ciudad y en los pueblos de las montañas que rodean Mitrovica. No fue una tarea fácil. En la ciudad, muchas personas que habían pasado el verano en tiendas de campaña proporcionadas por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR *) o que se habían construido unas chozas a toda prisa, temían los fríos meses que se avecinaban.

Marie y su equipo corrían contra el reloj: los procedimientos administrativos y los embotellamientos en la frontera demoraban la entrega de materiales de construcción que resultaban esenciales. En los pueblos, donde una casa caliente y segura era fundamental para sobrevivir, las carreteras podían tornarse prácticamente intransitables durante el invierno. Al final, cada familia pudo garantizar un techo, una o dos habitaciones calientes y una estufa. En la ciudad, se contrataron equipos de construcción para acondicionar cerca de 200 apartamentos para encarar el invierno, y Marie estima que el 75% de los hogares de la región recibieron la atención necesaria.

Los voluntarios de las Naciones Unidas proceden de más de 140 países, y casi las dos terceras partes de ellos proceden de países en desarrollo. Su promedio de edad es de 39 años y tienen una sólida experiencia laboral y educacional. Marie, de nacionalidad francesa, orientaba a los pacientes sobre la mejor forma de utilizar los servicios de atención médica en París y dictaba conferencias sobre la cultura y la civilización francesas en una universidad de Indonesia. Estos antecedentes variados la ayudaron a dar una respuesta ante las necesidades apremiantes de la población de Kosovo, que eran muchas.

El Programa de Voluntarios de las Naciones Unidas (VNU *) presta asistencia sobre el terreno en favor de la paz y el desarrollo en más de 150 países. Administrado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD *), su fuerza radica en los 4.500 profesionales que cada año donan sus conocimientos técnicos en su propio país o en el extranjero para ayudar a que las personas pasen a ser el motor impulsor de su propio desarrollo.

VNU es el coordinador del Año Internacional de los Voluntarios, 2001, que se está celebrando en todo el mundo.

Para obtener más información sobre cómo trabajan los voluntarios de las Naciones Unidas, pulse los enlaces cercanos a Marie. Si desea obtener información acerca del voluntariado en línea, póngase en contacto con <manuel.acevedo@unv.org>.

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Fotografía: Jean-Baptiste Avril/VNU