UN  Drug Control Program

National Basketball Association


Vlade Divac, jugador de los Sacramento Kings (fotografía) no es sólo un integrante del equipo de estrellas de la NBA y Embajador de Buena Voluntad de las Naciones Unidas *. Para adolescentes como Arsen e Islam, es un héroe y un símbolo de paz.

Arsen, originario de Croacia, e Islam, de Bosnia y Herzegovina, comparten no sólo su amor por el basketball, sino también una historia común con Vlade, que es serbio. Desde 1991, sus tierras natales, que una vez formaron parte de Yugoslavia (véase el mapa), se han estado destrozando a causa de la violencia étnica. Pero recientemente, los dos muchachos y su ídolo tuvieron una oportunidad única de volver a descubrir cómo vivir y jugar juntos.


En Basketball sin Fronteras *, un campamento innovador organizado por el Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de Drogas (PNUFID *) y la Asociación del Basketball Nacional (NBA *), Arsen e Islam tuvieron la oportunidad de encontrarse como compañeros de equipo y de habitación, y como amigos. También tuvieron la oportunidad excepcional de que los entrenaran Vlade y otros ocho jugadores de la NBA de los Balcanes, como Toni Kukoc de los Atlanta Hawks, elegido tres veces "Jugador del Año" de Europa, y Rasho Nesterovic de los Minnesota Timberwolves.

El verano pasado, cincuenta muchachos de entre 12 y 14 años de Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, la República Federativa de Yugoslavia y la ex República Yugoslava de Macedonia concurrieron al campamento de tres días en Treviso, Italia. Se los asignó a cuatro equipos multiétnicos que practicaron basketball, entrenando y compitiendo, y recibieron lecciones para promover la resolución de conflictos, el liderazgo y una vida sin drogas. Dice Islam: "Comparto una habitación con Arsen, un muchacho de Serbia y otro de Macedonia. Andamos juntos como si nos hubiéramos conocido desde siempre".

El campamento fue organizado para promover los deportes como forma de superar las diferencias étnicas. Antes de las guerras de los Balcanes, Vlade estaba en el equipo yugoslavo con el croata Toni. Juntos habían ganado para su país el título juvenil de 1987 y el campeonato europeo de 1990. Basketball sin Fronteras fue la primera vez en que jugaron en el mismo equipo desde entonces.

Vlade dice: "Podemos demostrar a estos chicos que realmente no importa qué religión profesamos ni de qué región venimos. Lo más importante es que debemos estar orgullosos de quiénes somos y no importan las diferencias entre nosotros. La vida es lo que importa. Debemos respetarnos y trabajar, jugar y reír juntos".

Los campamentos de Basketball sin Fronteras no pueden borrar la última década de violencia en los Balcanes. Sin embargo, pueden ayudar a enseñar a las nuevas generaciones que con respeto mutuo, cooperación y mucho trabajo, las personas de diferentes orígenes étnicos pueden compartir un futuro sin la sombra del odio. El UNDCP y la NBA están planificando organizar una actividad similar el año próximo, tal vez con chicos y jugadores de la NBA de países que han sido antagonistas por largo tiempo, como Grecia y Turquía.

En cuanto a los dos nuevos amigos - Arsen e Islam - intercambiaron números de teléfono y direcciones. Según Arsen "seguro que seguiremos en contacto".


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Fotografía: Itay Livni