
 Ariel Lee, de 17 años, es una joven representante de China que tiene una misión doble: aprender cuanto pueda sobre los países de los demás niños y rebatir algunos prejuicios acerca de su propio país, China.
"Pertenezco a la Liga de la Juventud Comunista. Sé que gran cantidad de gente está asombrada y desconcertada porque China sea un país socialista", dice Liyi, nombre con el que se la conoce.
Liyi está en Nueva York para participar en el período extraordinario de sesiones sobre la infancia, una reunión sin precedentes de dirigentes mundiales, delegaciones de alto nivel y organizaciones infantiles. Máxima prioridad del orden del día: la importancia de invertir en la infancia para fomentar el desarrollo y la determinación de que tal cosa suceda.
"Invertir en la infancia es equivalente a invertir en un mundo más próspero y estable", dice Carol Bellamy, Directora Ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
Según el UNICEF, la falta de proyectos y la insuficiente inversión en la infancia ha creado una situación deplorable para millones de personas: uno de cada doce niños muere antes de los 5 años, a veces por causas fácilmente prevenibles; 120 millones carecen de educación; la sexta parte de la población mundial, en su mayoría niños carece de agua potable.
Cerca de 350 delegados infantiles participarán en el período extraordinario de sesiones y, por primera vez en la historia de las Naciones Unidas, los niños hablarán ante uno de sus órganos por derecho propio como delegados.
Durante los preparativos del período extraordinario de sesiones, Liyi ha sido una embajadora muy activa. Participó en un foro regional de la juventud en Tailandia y en la Quinta Consulta Ministerial en Beijing, ambas celebradas en mayo este año. Resultó elegida entre cientos de niños que acudieron a Nueva York a invitación de la organización no gubernamental "Save the Children".
Además de los problemas que tienen los niños en China, Liyi se preocupa especialmente por la salud mental de los niños, tema que piensa plantear en el período extraordinario de sesiones. Asimismo, ve la reunión de las Naciones Unidas como "una ocasión fantástica para conocer historias diferentes y entender mejor culturas distintas".
"Los niños de todo el mundo podemos hablar directamente y tener nuestros debates y mostrar nuestras preocupaciones", dice Liyi. Lo descubrió durante las reuniones preparatorias para el período extraordinario de sesiones, cuando "se hablaba de muchos problemas y aprendimos a conocernos los unos a los otros".
La niñez es algo que tenemos todos en común. En palabras del Secretario General, "No hace tanto que éramos niños. Espero que volvamos a serlo durante unos instantes, hablemos con ellos de igual a igual y encontremos entre todos una solución para su futuro".
PARA MÁS INFORMACIÓN sobre el trabajo de las Naciones Unidas en apoyo de los derechos de los niños vaya a los vínculos próximos al de Liyi. |