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 Genet Ashenafi pensó que su vida se había acabado cuando los médicos de su pueblo de Awasa, Etiopía, le diagnosticaron cáncer cervical. 200.000 mujeres al año mueren en los países en desarrollo debido al cáncer.
"Tenía miedo de que yo también fuera a morir", dijo Genet, madre soltera de 34 años con dos hijos. "Pensé,"¿Qué va a pasar con mis hijos?"
Pero Genet es una de las afortunadas. Supo de la enfermedad en su primera fase, cuando el tratamiento por radiaciones todavía podía ayudarla. Y por primera vez, la terapia por radiaciones estuvo disponible en Etiopía. El Hospital Black Lion en Addis Abeba había adquirido recientemente una máquina de radioterapia Cobalt-60. Así que en agosto de 2001, viajó 250 kilómetros para ir al hospital en la capital de Etiopía, deseando fervientemente que la máquina pudiera salvarla.
Todos los días durante un mes Genet recibió terapia por radiaciones. "Sólo duraba uno o dos minutos cada vez", dijo, "y era indoloro".
En menos de una semana el estado de salud de Genet empezó a mejorar visiblemente. "Empecé a pensar "a lo mejor puedo superar esta enfermedad", dijo.
Sus posibilidades de sobrevivir son buenas, dice su médico, Solomon Bogale, director del Centro de Radioterapia Black Lion y el único oncólogo especializado en radiaciones de Etiopía. "Está en una fase muy temprana de la enfermedad; el cáncer no se ha extendido al cuello del útero".
La radioterapia se usa para tratar una variedad de cánceres, pero el cáncer cervical responde muy favorablemente si se coge a tiempo. La terapia ha existido durante un siglo en Europa y América, donde es algo común. Pero existen pocos hospitales en África que tengan el material necesario para el tratamiento.
Las cosas están empezando a cambiar. En 1997, Etiopía se convirtió en el país más pobre del mundo que adquiría una máquina de radioterapia, gracias al esfuerzo colaborativo entre la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA *) de las Naciones Unidas y el gobierno de Etiopía. En los últimos años, la OIEA ha ayudado a triplicar el número de máquinas de radioterapia en África. Actualmente hay más de 150.
Sin embargo, no es suficiente. La máquina de Etiopía sirve para tratar a una población de 65 millones de personas (la media en Europa es de una máquina para cada 250.000 personas).
Incluso si hubiese suficientes máquinas, la mayoría de la gente con cáncer en África moriría, dice el Dr. Bogale. "Una de las razones más comunes es que a menudo vienen cuando sus síntomas están ya muy avanzados".
Dice que hay una necesidad urgente de realizar exploraciones en las primeras fases, especialmente en el cáncer cervical. "Es un cáncer muy común y devastador", dijo. "Cuando las mujeres mueren en nuestra sociedad, a menudo la familia entera se disgrega".
A pesar de la falta de exploraciones, la tasa de recuperación de cáncer cervical es relativamente alta. "El cincuenta por ciento de los pacientes con cáncer cervical que tratamos todavía siguen vivos", afirmó el Dr. Bogale.
Genet dice que paga el equivalente a 15 dólares cada mes. "Espero que muchas otras mujeres en mi país puedan beneficiarse", dijo.
Desgraciadamente, en un país donde los ingresos medios anuales por persona son de 100 dólares, la terapia por radiaciones no está al alcance de muchas mujeres.
Para obtener más información sobre el trabajo de las Naciones Unidas para luchar contra el cáncer y otras enfermedades que amenazan la vida, pulse en los enlaces cercanos a Genet.
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