La historia de Swankay

Stephen Swankay es un joven de 17 años de voz suave, sonrisa dulce, ojos expresivos y corazón generoso. Como reportero del popular programa de radio africano "La voz de los tambores", recurre a menudo a sus experiencias como excombatiente para ayudar a curar las hondas heridas de su país, al tiempo que intenta reconstruir su vida.

Cuesta trabajo creer que este chico alegre, inteligente y ambicioso fue un niño soldado en la devastadora guerra civil que vivió Sierra Leona *durante diez años. Obligados a luchar por las brutales fuerzas rebeldes, Stephen y sus compañeros combatientes se vieron expuestos a atrocidades inimaginables que no podrán olvidar mientras vivan. Stephen espera que sus entrevistas a antiguos niños soldados compañeros suyos, a dirigentes comunitarios y a funcionarios del gobierno contribuyan a que la gente acepte a jóvenes como él.

"Quería entrevistar a mis amigos que lucharon con los rebeldes... para que pudieran explicar su situación... y los aceptaran de nuevo en sus aldeas", dice en voz baja.

"Swankay", nombre por el que lo conoce todo el mundo, fue raptado por los rebeldes cuando tenía 10 años; estaba recogiendo comida cerca de su casa y, de pronto, salieron del monte y lo rodearon. Pasó los cuatro años siguientes haciendo lo que le mandaban. Finalmente, después del acuerdo de paz negociado por las Naciones Unidas en 1999, Swankay fue liberado y se reunió con su familia y, como muchos de los niños que fueron soldados en Sierra Leona, quiso regresar a la escuela.

"Cuando estaba con los rebeldes, echaba de menos la escuela; eso era lo que extrañaba más: mi educación", dice.

Sin embargo, el retorno a su familia y su aldea no le ofreció la educación que buscaba, por lo que Swankay tomó otra difícil decisión: aceptó el patrocinio de una de las mejores escuelas en régimen de internado de Sierra Leona y abandonó de nuevo su hogar. Como muchos otros muchachos de su edad, tiene un sueño para el futuro; en su caso, es llegar a ser cirujano.

Las Naciones Unidas calculan que en la actualidad 300.000 niños menores de 18 años participan como combatientes en conflictos del mundo entero y que otros cientos de miles son miembros de fuerzas armadas, donde son entrenados para combatir o usados como mano de obra.

El UNICEF colabora con sus asociados, como el Comité Internacional de Rescate *, para ofrecer a muchos de estos niños alojamiento, asesoramiento y capacitación mientras esperan reunirse con sus familias. No obstante, siempre existe el peligro de que a medida que se hacen adultos, permanezcan marginados y sean propensos a la violencia. Al menos, el acceso a la escolarización y la influencia positiva de la comunidad les ofrece una oportunidad de rehacer sus vidas.

Swankay sabe que la transición de la vida de niño soldado a la vida de estudiante normal es un proceso largo y difícil; algunas cicatrices psicológicas profundas nunca se curan. Sin embargo, él es prueba viviente de que, con el cuidado y apoyo adecuados, estos niños que han vivido experiencias de una brutalidad inimaginable pueden tener un futuro positivo.

A Swankay le va bien en la escuela y ha aprendido a hablar inglés, lo cual es una gran ventaja en Sierra Leona *. "En este país, si no tienes una educación, no encuentras trabajo", explica. A pesar de todo, su determinación y su compromiso no pueden ocultar el hecho de que una parte de él anhela librarse de su pasado. "Ahora puedo hacer lo que quiero, me siento como un niño", dice con suavidad.

Para más informaciónsobre la labor que llevan a cabo las Naciones Unidas y sus asociados para desmovilizar a los niños soldados y reintegrarlos en sus familias y sus comunidades, pinche en los enlaces que hay junto a la foto de Swankay.