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La historia de Shawn
 Antes de llegar al Hogar Infantil Cyril Ross, Shawn había pasado los primeros nueve años de vida en el ala de pediatría del Hospital General de Puerto España. Nació seropositivo y sus padres lo abandonaron.
"Shawn fue uno de los tres primeros niños que trajimos al Hogar. Cuando llegó, era un niño escuálido y tímido y nadie le daba muchos años de vida", señala Judy Nimblett, Directora del Hogar Infantil.
Pero el caso de Shawn rompió todos los pronósticos. Gracias a los cuidados y al tratamiento médico que recibió, hoy es un muchacho larguirucho de 14 años, con aire aplicado, ojos pensativos y sonrisa fácil.
Al ser el más veterano del Hogar, hace de hermano mayor para muchos de los niños los cuales lo consideran un modelo de conducta; además, en los dos últimos años ha librado una batalla personal hasta asumir que es seropositivo.
"Me enteré de lo del VIH/SIDA cuando tenía 12 años y lo pasé muy mal hasta que entendí lo que eso suponía en mi vida", dice Shawn. "Mi mayor temor es no poder tener una vida normal, una esposa e hijos. Yo quiero una vida feliz, no triste".
La epidemia mundial de VIH/SIDA ha despertado en todo el mundo compasión, solidaridad y apoyo, y ha hecho que las personas, sus familias y comunidades den lo mejor de sí mismas. Pero la enfermedad también se asocia con el estigma, la represión y la discriminación, y muchas personas afectadas por el VIH se han visto rechazadas por sus familias, sus seres queridos y sus comunidades. Debido al estigma que conlleva el virus, los niños que viven en el Hogar Infantil Cyril Ross no siempre han sido bien recibidos en la escuela.
A medida que Shawn crecía y entraba en la adolescencia, iba estando cada vez más inquieto y se sentía encerrado en el Hogar. Estaba deseando salir al mundo y hacer nuevos amigos. Su descontento se transformó en depresión y empezó a pasarse las horas tumbado en la cama, mirando a la pared.
"No podía comprender por qué no podía llevar una vida normal", afirma. "Supliqué que me dejaran ir a la escuela".
Shawn se matriculó en una escuela local, pero pronto se supo su situación y los padres de sus compañeros comenzaron a inquietarse. Se negaron a enviar a sus hijos a la escuela si él asistía, por lo que se le pidió que no volviera.
Al final, Judy encontró una escuela, la Charis Christian Academy, en la que aceptaron a Shawn. Estaba entusiasmado. Vestía orgulloso el uniforme escolar, camisa blanca bien planchada y pantalones grises, y se sentaba en la última fila de la clase, decidido a no dejar escapar nada de lo que su maestro enseñara. Pero mantuvo en secreto su situación con respecto al VIH.
"Yo no estaba segura de que pudiera mantener el nivel, pero él nunca se quejó", dice Judy. "Claramente, era algo que él quería hacer por encima de todo y, por tanto, no le importaba lo difícil que resultara. Esto le influyó muchísimo; ahora es un chico totalmente diferente".
Con su comienzo en la escuela y su sueño de llegar a ser abogado algún día, Shawn ganó su primera batalla contra el estigma del VIH/SIDA. Pero todavía tenía otras dificultades que superar. Ahora que por fin iba a la escuela, estaba deseando hacer amigos, pero le aterraba lo que dirían o harían sus compañeros si se enteraban de que era seropositivo. Vivía con el miedo de que lo descubrieran y lo rechazaran.
"No podía contar a nadie que tenía el VIH porque toda la escuela se habría enterado y no habría tenido amigos, nadie con quien jugar", dice Shawn. "Muchos niños simplemente no entienden lo que significa el VIH/SIDA".
Danny Glover, el actor norteamericano y embajador de buena voluntad del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD *) estaba por esa época en Trinidad y Tabago filmando un episodio de la serie de televisión "What's Going On" centrado en la vida de los niños y adolescentes afectados por el VIH/SIDA que vivían en el Hogar Infantil Cyril Ross. Cuando Glover se enteró del dilema de Shawn, decidió intervenir. Tras mantener una larga conversación con él, se sentó con sus compañeros de clase para debatir sobre el VIH/SIDA y las personas infectadas por el virus.
Cuando los compañeros de Shawn se enteraron de que padecía la enfermedad, "fue duro al principio", dice su maestro, "pero poco a poco fueron comprendiendo y ahora son todos amigos suyos".
En cuanto se dio cuenta de que no lo rechazaban por ser seropositivo, Shawn empezó a cambiar. Empezó a ser más extrovertido y a estar más seguro de sí mismo. Ya estaba dispuesto a hablar en público de su situación. Por iniciativa de las Naciones Unidas, Shawn, otras dos niñas de Cyril Ross y Danny Glover fueron recibidos por el Primer Ministro de Trinidad y Tabago, Patrick Manning.
"Quería pedirle que intentara hacer comprender a la gente lo que es el VIH/SIDA, cómo pueden infectarse y qué tratamientos hay disponibles", dice Shawn. "Quería transmitir lo que supone vivir con el virus".
Shawn todavía tiene que luchar contra los síntomas del VIH y los prejuicios que conlleva pero también se da cuenta de que ha llegado muy lejos. El niño escuálido que vivía en el hospital es ahora un joven seguro de sí mismo que no teme soñar con un futuro mejor.
"Me gustaría viajar por el mundo", dice, "me gustaría vivir muchos años y ser feliz".
Si desea más información sobre la labor que realizan de las Naciones Unidas para detener la propagación del SIDA, pulse en los enlaces situados junto a la foto de Shawn.
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