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Como la piedra dura
A diferencia de la mayoría de los niños de 9 años, Reinaldo Silva Novais Pereira tiene un sueño que alimenta con fervor: pasar todo el día en la escuela. En lugar de ello, cada mañana, Reina -como lo llaman- se levanta antes del amanecer para ir a trabajar a una cantera. Después de cinco largas horas de machacar piedras duras y filosas hasta convertirlas en grava para la construcción de caminos, sale para la escuela agobiado de cansancio.
Para Reina ir a la escuela es una verdadera lucha. Le gusta aprender pero como asiste a clase sólo medio día, pierde todas las clases de artes y oficios que forman parte de la enseñanza primaria en el Brasil. Y trabaja porque no tiene más remedio. Su madre, que trabaja a su lado en la cantera, necesita el dinero que él gana para poder vivir los dos. Es un trabajo arduo y peligroso. La sequedad del aire de la región de Bahía en que vive Reina, sumada al polvo de la cantera, hace difícil respirar. "Es agotador y aburrido. Te saltan pedruscos a la cara. Te puedes lastimar con el martillo. Sudamos como caballos", explica.
El trabajo en una cantera es pesado para cualquiera pero sobre todo para un niño. Sentado en el suelo, Reina rompe piedras más grandes que sus manos. El polvo y el sudor se le meten en los ojos y no lo dejan ver. Reina tiene clara conciencia de que no le queda otro remedio: "Es peligroso, pero tenemos que hacerlo para ayudar a mamá. No hay vuelta". La madre de Reina no está nada contenta de que su hijo tenga que trabajar y desea con toda el alma poder darle más. Pero apenas sobreviven con lo que ganan: el equivalente de 2.50 dólares por día. "Yo misma he trabajado de niña. Es una vida dura, donde no caben las esperanzas", dice con tristeza. No hay ninguna pausa en la rutina interminable de machacar piedras, siete días a la semana, semana tras semana.
El único momento en que Reina puede pensar con un poco de libertad es cuando está en clase. Pero no es fácil concentrarse después de pasar toda la mañana en la cantera. Le duelen la espalda y los brazos. Con todo, le encanta leer, escribir y cantar y sueña con un futuro mejor. Le gustaría ser maestro algún día. Lo único que Reina lamenta es no poder asistir a la escuela todo el día porque no tiene una Bolsa Escola, un programa de becas que reemplazan los ingresos del trabajo infantil que la familia necesita para sobrevivir.
El trabajo infantil y la pobreza son parte de un círculo vicioso que se transmite de generación en generación. En un esfuerzo por darle fin, el Brasil, en estrecha colaboración con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), ha creado la Bolsa, que permite a los niños asistir a la escuela todo el día. También les permite participar en clases especiales de artes y oficios y otros cursos de extensión cultural. En algunos casos, la Bolsa es dinero en efectivo. En otros, podría ser una cabra u otro animal capaz de generar ingresos sostenidos para la familia. Desgraciadamente, no todos los niños desfavorecidos del
Brasil * reciben los beneficios de la Bolsa Escola. Reina es uno de los muchos a quienes no les ha tocado. Con más de dos millones de niños necesitados, los recursos son burdamente insuficientes para atender la demanda. Y las autoridades locales de la ciudad en que vive Reina no han implantado todavía el programa de la Bolsa.
¿Qué le espera a Reina?
APese a que Reina es un buen alumno y tiene vivo interés en ampliar sus horizontes, las exigencias del trabajo y de la escuela se están haciendo sentir. Sus maestros han notado ya que su desarrollo está atrasado. Sólo una jornada escolar completa le ayudará a realizar sus sueños de una vida mejor. Mientras su distrito no implante la Bolsa no le quedan más opciones.
Hay más de siete millones de niños, como Reina, que trabajan en el Brasil. Pero el trabajo infantil es un problema mundial. Hay 246 millones de niños de entre 5 y 17 años de edad que trabajan. De ellos, unos 180 millones trabajan en lo que la OIT califica de "las peores formas de trabajo infantil". Se incluyen en esta categoría la esclavitud, la servidumbre por deuda, la prostitución, la pornografía y el reclutamiento forzoso en los conflictos armados, por ejemplo, como en el caso de los niños soldados, así como la participación en el tráfico de drogas y otras actividades ilícitas, que son perjudiciales o nocivas para la salud y la moral de un niño de menos de 18 años. Estas cifras son probablemente inferiores a las verdaderas. Es difícil contar trabajadores infantiles "invisibles", especialmente las niñas que trabajan en quehaceres domésticos.
Reina gana dinero trabajando en una cantera pero hay muchos niños en el Brasil que trabajan en otras ocupaciones. Hay unos 560.000 trabajadores domésticos y, en algunos países latinoamericanos, el 20% de todas las niñas de entre 10 y 14 años trabajan como empleadas domésticas. Estas cifras son aún mayores en las zonas rurales. Casi el 70% de los niños que trabajan en el país lo hacen en el sector agrícola, en plantaciones de café, cacao, algodón, caucho y henequén, en tanto que el 30% de ellos trabajan en los procesos de fabricación de los productos básicos.
¿Cómo puedes ayudar?
Empieza por informarte más acerca del trabajo infantil y sobre lo que hacen los gobiernos, los sindicatos, las organizaciones patronales, las universidades y las organizaciones populares. Hay varios acuerdos jurídicos internacionales sobre el problema. El artículo 32 de la
Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño *), declara que los niños deben estar protegidos contra trabajos que entorpezcan su desarrollo físico o mental. El Convenio de la OIT sobre la
prohibición de las peores formas de trabajo infantil), eratificado por 174 países, ha inspirado una iniciativa de alcance mundial para abolir el trabajo infantil degradante. Para mayor información visita UNICEF y OIT/IPEC *.
El Banco Mundial y el PNUD han reunido estadísticas sobre el trabajo infantil y financiado programas para educar a los niños que trabajan . Otro recurso es el proyecto de cooperación para la investigación entre organismos titulado Understanding Children's Work, patrocinado por la OIT, el UNICEF y el Banco Mundial.
También puedes informarte acerca de la labor de las Naciones Unidas para combatir la pobreza *, que obliga a millones de niños a trabajar, visitando la División de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas *.
Puedes además influir en la vida de un niño que trabaja de muchas otras maneras:
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