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|  A LA DEFENSIVA Varias décadas de conflicto violento en Irlanda del Norte entre dos corrientes opuestas, los católicos nacionalistas y los protestantes unionistas, han ocasionado miles de muertos. El ciclo de violencia se perpetúa, pues el odio se transmite de generación en generación.
Desde el acuerdo de paz de 1998, la violencia en Irlanda del Norte ha disminuido y la gente lucha para superar la profunda desconfianza y dejar atrás los antiguos odios. Sin embargo, los ataques de grupos extremistas paramilitares en ambas partes del conflicto siguen cobrándose vidas inocentes.
Adolescentes como Mark Rodgers sienten esta lucha de un modo más profundo, ya que han sufrido la pérdida de un ser querido, lo que provoca que quieran devolver el golpe. Pero ahora hay esperanza, pues los jóvenes realizan un esfuerzo consciente para romper el ciclo de violencia que ha asolado a las generaciones anteriores.
La historia de Mark
Mark es católico. Cuando tenía sólo seis años, protestantes armados dispararon y mataron a su padre. A día de hoy, Mark, de 16 años, sigue profundamente afectado y le resulta muy difícil afrontar la pérdida. Lucha contra la ira y el deseo de venganza que con frecuencia obsesiona a las familias de las víctimas.
Mark casi nunca habla de la tragedia y se guarda sus recuerdos para él. "Nunca se lo contaría a nadie. Nunca lo compartiría. Sólo hablo de mí", dice. El boxeo es una vía de escape para él, un deporte en el que es bueno y que practica regularmente en un gimnasio del barrio.
La muerte de su padre tuvo muchísimo eco en los medios de comunicación, pero Mark no necesita la televisión o un periódico para recordar lo que tiene grabado en la memoria. Sus sentimientos hacen que parezca que fue ayer cuando ocurrió, y no hace diez años. Había encerrado sus sentimientos en el interior durante tanto tiempo que su ira le estaba empezando a volver loco.
Al final, Mark decidió pedir ayuda al centro Belfast's Wave Trauma Centre, que ayuda a niños católicos y protestantes traumatizados por el conflicto a afrontar la tragedia conjuntamente. Como Mark, casi todos los niños del centro han perdido a alguien en los disturbios, nombre con el que los irlandeses hacen referencia al conflicto.
En el Wave, niños que en condiciones normales serían enemigos, se ayudan mutuamente para superar el problema. Paradójicamente, es frecuente que hayan perdido a un ser querido en la misma tragedia. El atentado terrorista que acabó con la vida de los familiares de Leah y Tamar, otros dos adolescentes que buscan ayuda, provocó el asesinato del padre de Mark como represalia.
Allan McBride, un joven que trabaja en el centro Wave, es otra de las víctimas del conflicto. Su mujer murió en un atentado terrorista con bomba en 1993. Desde entonces, ha dedicado su vida a ayudar a los niños a enfrentarse a sus problemas. En el Centro, Allan dirige actividades que enseñan a los niños a expresarse de forma creativa e iniciar el proceso de recuperación. A menudo, incluso un sencillo proyecto artístico puede llegar a despertar un recuerdo positivo.
Para un proyecto artístico de este tipo, Mark se concentró en un grato recuerdo de su padre e hizo una instantánea para expresarlo. Sacar una simple fotografía es sólo un pequeño paso, pero muestra cómo el Wave ayuda a los niños a reorientar sus emociones. Allan, con el fin de animar aún más a Mark y a los demás, publica sus obras de arte en un libro que representa sus experiencias.
¿Qué futuro le espera a Mark?
Como Mark sigue en el Wave, puede compartir sus sentimientos más abiertamente. Y, aunque sigue luchando contra la ira, reconoce que está cambiando. Reflexiona sobre el cambio comentando: "Si no hubiera ido al Wave, estoy seguro, pero segurísimo de que habría sido una persona diferente. Quizás habría cometido una estupidez… seguramente me habría unido a un grupo paramilitar o algo parecido. Pero desde que empecé a acudir al Wave y a practicar el boxeo, he dejado de pensar en ello".
Cuando Ronan Tynan, uno de los tenores irlandeses, visita el Wave, su energía y entusiasmo provocan que Mark se muestre más comunicativo. Cuando Ronan le pregunta al adolescente a qué se quiere dedicar en la vida, Mark admite tímidamente que quiere ser "cantante de rap". "¡Adelante! ¡Hazlo!" anima Ronan a Mark, que responde con una sonrisa poco frecuente. Desde que comenzó a acudir a las actividades del Wave, Mark ha comenzado a abrirse a los demás y es capaz de imaginarse una vida sin depresión ni miedo.
¿Qué puedes hacer?
Empieza por conocer la intolerancia en todas sus formas. Los organismos de la ONU, como el ACNUR y la UNESCO, patrocinan programas que enseñan a ser tolerantes. El programa MAGIC del UNICEF enseña a la gente a utilizar los medios de comunicación para dar a conocer los derechos de los niños tal como se explica resumidamente en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño. El programa INCORE aúna a la Universidad de las Naciones Unidas con la Universidad del Ulster en Irlanda del Norte. La idea es fomentar el diálogo sobre cómo controlar y resolver el conflicto de Irlanda del Norte.
Otras organizaciones ofrecen vídeos, actividades y planes de clases que ayudan a combatir diversas formas de intolerancia, incluidas las que tú mismo podrías haber experimentado en tu vida. Visita la asociación Anti-Defamation League (Asociación contra la difamación), el programa We Are Family de Court TV, la fundación Survivors of the Shoah Visual History Foundation (Fundación de la Historia Visual de los Supervivientes del Holocausto), la organización Operation Respect (Operación Respeto) y la fundación We Are Family Foundation (Fundación Somos Familia).
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