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Romper con el pasado

Hasta hace muy poco, Irlanda del Norte estaba asolada por los Disturbios, un conflicto que causaba estragos entre dos facciones opuestas: los protestantes unionistas y los católicos nacionalistas. La intolerancia se transmitía de generación en generación, perpetuándose así el ciclo de violencia. Desde 1998, ha existido una paz precaria, y en la actualidad algunos jóvenes y sus familias trabajan para romper con el pasado. Vea un fragmento ¡AHORA!

La historia de Colin

Cuando Colin nos invita a pasar a su pequeña habitación, poco iluminada, adornada con pósteres de la Reina Madre y recortes de periódico que cuelgan, emanan de su persona la calma y serenidad de un espíritu delicado. Sin embargo, admite que ha sido educado para odiar. Recuerda haber visitado "puntos críticos" donde los chicos protestantes se reunían para buscar pelea con los católicos, arrojándoles piedras y propinándoles puñetazos como pasatiempo. Hoy, cuando este pelirrojo pecoso y con facilidad de expresión habla del futuro, no parece un chico que fue educado para odiar. Colin, de quince años y protestante, imagina que si un día se casa, su esposa podría ser católica. Su padre, Alfie, admite que no hace mucho tiempo habría repudiado a su hijo por ello.

Colin vive con su familia en uno de los barrios más conflictivos de Belfast: al final de Shankill Road en el lado protestante de un "Muro de Paz", que divide su vecindario del barrio católico. En un punto del muro, las casas de los católicos se sitúan a un lado de la calle, mientras que los protestantes viven al otro. Para una persona de fuera, la gente y las casas son iguales. Sin embargo, los lugareños tan sólo ven las diferencias. Incluso hoy, cuando va de casa al colegio, Colin tiene cuidado de mantenerse en el lado protestante de la calle. Una vez que se apartó del lado protestante, un grupo de chavales católicos le propinaron una paliza dejándole herido de gravedad.

Colin apenas tenía cinco años cuando se produjo el infame atentado con bomba en Shankill. Ha pasado a la historia como el episodio con la mayor pérdida de vidas humanas en un único acto terrorista desde 1987. Diez personas fueron asesinadas, incluido el terrorista, y 57 personas resultaron heridas. El Ejército Republicano Irlandés, partidario de la unificación de la isla, reivindicó el atentado, pero dijo que la bomba no pretendía matar a civiles; estaba preparada para estallar durante la reunión del grupo unionista rival, los Luchadores por la Libertad del Ulster, que estaba teniendo lugar encima de la pescadería donde se produjo la explosión. Los unionistas respondieron de inmediato matando a dos civiles católicos. Antes de que finalizara la semana, mataron a 12 católicos más.

A Colin y a su familia les afectó profundamente el atentado con bomba de Shankill. El padre de Colin, Alfie, se encontraba en la zona de la pescadería cuando explotó la bomba. Tanto Colin como su madre sabían que Alfie podía haber sido una de las víctimas. Entre la carnicería y la confusión de la gente, la madre de Colin buscaba desesperadamente a su padre, que estaba rescatando a los heridos. Cuando estaba sacando a uno de los heridos de entre los escombros, Alfie se preguntaba por qué el hombre llevaba guantes quirúrgicos. La víctima fue llevada al hospital donde se recuperó totalmente. Más tarde, la familia se enteró de que el hombre de los guantes no solo era católico, sino que además era el terrorista.

La familia McCrory pagó muy caro el hecho de que Alfie "ayudara a un feniano". Marginados por su propia gente, se convirtieron en el objetivo de violentas represalias. La familia vivía con miedo. Cada mañana, comprobaban que el coche no tuviera una bomba. Por la noche, cerraban todas las ventanas y las puertas, por dentro y por fuera, incluidas las habitaciones. Durante la noche, Colin tenía que despertar a su padre para que revisara la casa si necesitaba un vaso de agua o si quería ir al baño. Los Disturbios habían convertido a la familia McCrory en prisionera en su propia casa.

Los años de tensión y violencia pasaron factura. El odio estaba destruyendo la vida de la familia McCory. Alfie se dio cuenta de que si quería que su hijo tuviera un futuro, tenían que romper con el pasado y cambiar su actitud.

¿Qué futuro le espera a Colin?

En Irlanda del Norte, la mayoría de los niños protestantes y católicos van a colegios distintos, un sistema que perpetúa unas creencias muy arraigadas. Los colegios integrados animan a los niños de cada parte del conflicto a aprender a llevarse bien. Aunque una encuesta realizada en el año 2003 mostraba que el 82% de la población de Irlanda del Norte apoya la educación integrada, solamente 16.500 estudiantes o el 5% de los niños en edad escolar acuden a 50 colegios integrados. Colin es uno de ellos. Tomó la decisión atrevida de ir al colegio integrado Hazelwood.

En Hazelwood se fomentan los debates sobre la religión y la política, en un entorno en el que normalmente este tipo de conversaciones acabarían en violencia. Los estudiantes tienen la oportunidad de investigar qué es lo que tienen en común y examinar sus diferencias en un entorno de apoyo, sin violencia. En resumen, encuentran formas para llevarse bien.

Pero la mayoría de los niños no tienen la oportunidad de superar las actitudes y creencias tradicionales porque los padres mandan a sus hijos a escuelas en las que se practica la segregación. Colin y su padre están comprometidos a cambiar y al adolescente le ha venido muy bien su estancia en Hazelwood. Confía y habla sobre su futuro de manera positiva. Si otros padres como Alfie McCrory permitieran que sus hijos formaran sus propias opiniones y rompieran con las actitudes del pasado, aunque no estén de acuerdo con ellos, entonces habría un cambio en Irlanda del Norte.

¿Qué puedes hacer?

Empieza por conocer más a fondo lo que están haciendo las Naciones Unidas y otros organismos para combatir la intolerancia. El ACNUDH y el UNICEF trabajan para paliar el impacto del tipo de violencia que ha asolado Irlanda del Norte y otras comunidades desgarradas por el conflicto en todo el mundo. El programa MAGIC del UNICEF enseña a individuos y a grupos a utilizar los medios de comunicación para divulgar los derechos de los niños, y el INCORE aúna a la Universidad de las Naciones Unidas con la Universidad del Ulster para fomentar el entendimiento entre las facciones de Irlanda del Norte. Otras organizaciones ofrecen formas de participación concretas. La asociación Anti-Defamation League (Asociación contra la difamación), el programa We Are Family de Court TV, la fundación Survivors of the Shoah Visual History Foundation (Fundación de la Historia Visual de los Supervivientes del Holocausto), y la organización Operation Respect (Operación Respeto) trabajan para frenar la intolerancia contra varios grupos. La mayoría de estas organizaciones ofrecen planes de clases, actividades y vídeos que ayudan a la gente a construir el futuro que Colin espera.


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