La historia del Dr. Nosa

El personal del Hogar Infantil Cyril Ross está compuesto casi exclusivamente de mujeres, a cada una de las cuales los niños tratan como a una madre. Pero hay una persona a la que ven como a un padre, un hombre alto y musculoso con sonrisa amable, el Dr. Nosa.

El Dr. Nosa es un médico nigeriano que trabaja en el Hospital General de Puerto España. Hace cuatro años oyó hablar del Hogar Infantil Cyril Ross y decidió ofrecer sus servicios como médico voluntario e ir periódicamente a reconocer a los niños. Pero pronto se dio cuenta de que el trabajo exigía más de lo que él había previsto.

"Al principio vine aquí a ofrecer mis servicios médicos, pero ahora me doy cuenta de que, en el caso de los niños con el VIH/SIDA, no basta con un tratamiento clínico adecuado" dice el Dr. Nosa, "también necesitan afectividad".

De los más de 42 millones de personas que viven con el VIH/SIDA, casi 2,7 millones son niños menores de 15 años (fuente *). A la hora de mejorar la atención de las personas infectadas por el VIH, la atención mundial se ha centrado últimamente en los precios de los medicamentos, sobre todo de los antirretrovirales, pero el acceso a éstos es sólo una de las muchas cosas que necesitan los seropositivos para llevar una vida sana y productiva durante el mayor tiempo posible.

Las necesidades de atención y apoyo relacionadas con el VIH/SIDA son sumamente amplias. Las personas infectadas por el VIH desarrollan "enfermedades oportunistas" y síntomas debilitantes para los que se necesitan medicinas y otras formas de atención sanitaria. Asimismo, necesitan apoyo para sobrellevar la tensión psicológica provocada por las sucesivas enfermedades y para hacer frente a la discriminación y al aislamiento social.

Para el Dr. Nosa, poner inyecciones, reconocer gargantas irritadas y auscultar con el estetoscopio es sólo el principio. Emplea el mismo tiempo en dar de comer a los niños, jugar con ellos o abrazarlos. "El Dr. Nosa es un hombre increíblemente generoso. Se entrega por completo a los niños, sin importarle lo traviesos que sean o lo enfermos o débiles que estén", afirma Judy Nimblett, Directora del Hogar Infantil, y añade: "el hecho de que no sólo trate sus enfermedades sino que también encuentre tiempo para jugar con ellos y llevarlos a dar un paseo ha hecho que los niños confíen en él y lo quieran muchísimo".

Los niños expresan sin ninguna reserva su adoración por él. "El Dr. Nosa nos escucha y nos comprende mejor que nadie", dice Candace, de 17 años. "Nos cuenta cosas de cuando era niño y siempre está dispuesto a ayudar. El Dr. Nosa es como un padre para todos nosotros".

La mayoría de países en desarrollo todavía van a la zaga en el acceso a cuidados y apoyo, por lo que la ayuda del Dr. Nosa es una bendición para los niños de Cyril Ross.

En muchos lugares del Caribe, las instalaciones son insuficientes y el suministro de medicamentos irregular, incluso para las afecciones relacionadas con el VIH que son fáciles de diagnosticar y baratas de tratar. En África, donde vive la mayoría de las personas seropositivas, los sistemas de atención de la salud ya eran deficientes y estaban infradotados de recursos antes de que surgiera el SIDA y ahora no pueden soportar la presión añadida de millones de nuevos pacientes. La epidemia del SIDA está suponiendo una terrible carga para los sistemas de atención de la salud y para la población activa. Actualmente, el 83% de los casos de SIDA en el Caribe son de personas con edades comprendidas entre los 15 y los 54 años, que es el grupo que constituye la mano de obra. Hay grandes posibilidades de que ello repercuta negativamente en varios sectores esenciales, desde la agricultura, el turismo y la minería hasta el comercio, así como en los presupuestos nacionales.

"El VIH/SIDA es más que un problema de salud, es un gran obstáculo para el desarrollo", afirma Patricio Márquez, especialista en salud pública del Banco Mundial y coautor del reciente informe titulado "HIV in the Caribbean: Issues and Options" (problemas y opciones del VIH en el Caribe).

El Caribe registra la prevalencia del VIH más alta del mundo después del África subsahariana, ya que más del 2% de los adultos son portadores del virus. En Trinidad y Tabago, 17.000 personas eran seropositivas a finales de 2001 y 3.600 niños habían quedado huérfanos a causa de la enfermedad. (fuente: Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA ONUSIDA *)

El Dr. Inyang Ebong-Harstrup, Coordinador Residente del sistema de las Naciones Unidas en Trinidad y Tabago, señala que la situación es muy preocupante y añade: "el Gobierno ha despertado ante la gravedad del SIDA y ha asignado 500 millones de dólares de Trinidad y Tabago del presupuesto nacional para combatir la enfermedad".

Gracias a los cuidados que reciben a diario del Dr. Nosa, la mayoría de los niños de Cyril Ross tiene salud para ir a jugar a una playa cercana. Kevin, de cuatro años, es una excepción evidente.

A sus cuatro años, Kevin podría pasar por un niño de dos. Tiene unos grandes ojos tristes, pelo negro trenzado, las piernas y brazos como palillos y está demasiado débil para caminar. Pasa la mayor parte del tiempo en una sillita de paseo desde la que contempla el mundo que le rodea.

Kevin llegó hace poco al Hogar Infantil. Su madre murió de SIDA y su padre lo abandonó. Cuando lo llevaron al hospital, ya había desarrollado el SIDA.

La mayoría de los niños seropositivos de Cyril Ross consiguen controlar la enfermedad gracias a la medicación, pero en el caso de Kevin, la eficacia del tratamiento médico es limitada y sus posibilidades de sobrevivir son inferiores al 50%.

"Es muy importante que se trate el VIH/SIDA lo antes posible", dice el Dr. Nosa. "Si Kevin hubiera recibido el tratamiento adecuado en el momento oportuno, no estaría tan débil y enfermo".

Si desea obtener más información sobre la labor que realizan las Naciones Unidas para detener la propagación del SIDA, pulse en los enlaces situados junto a la foto del Dr. Nosa.