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Grupo de Trabajo sobre las Poblaciones Indígenas*
Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas*
OIT: pueblos indígenas y tribales*
OMPI: promover el conocimiento de sociedades indígenas*
Banco Mundial: Programa para el conocimiento de sociedades indígenas*
Los pueblos indígenas y la UNESCO
Sistemas de conocimiento de sociedades locales e indígenas de la UNESCO*
Sistema de asociación de la ONU: Pueblos indígenas*
Día Internacional de los Pueblos Indígenas
Supervivencia cultural*
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Comisión para Aborígenes e Isleños del Estrecho de Torres*
Literatura nativa australiana*
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Centro de Estudios Indígenas del Mundo*
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La historia de Jake

La identidad y el sentido de pertenencia a un grupo son elementos esenciales para el desarrollo saludable de los niños y, en especial, de los adolescentes. La adolescencia es ya bastante difícil sin la carga adicional que supone sentir que los otros te miran dondequiera que vayas porque eres diferente. Sin embargo, esa es la realidad de muchos niños indígenas en todo el mundo, desde el Canadá hasta Australia, de la América del Sur ecuatorial hasta el círculo polar ártico.

El legado de la opresión colonial ha devastado las tierras, los recursos y la cultura de los pueblos indígenas y les ha despojado de su patrimonio y su identidad. Las consecuencias de esa tragedia pueden verse hoy día en los niños indígenas. La gran mayoría se ven divididos entre dos mundos, atrapados en un círculo de pobreza, uso indebido de drogas y violencia. No obstante, hay excepciones. Algunos niños indígenas no sucumben a ese ciclo, como Jake, la excepción.

Jake tiene 12 años. Nació en Mornington Island, una comunidad indígena aislada frente a la costa norte de Australia. La madre de Jake era alcohólica y él nació con síndrome fetal debido al alcohol. Su madre no podía cuidarle y él ha vivido, desde su primera infancia, con su madre de acogida aborigen, Carolyn, quien le crió en la ciudad tropical de Cairns, donde hay muchos aborígenes. Recientemente se han trasladado a Canberra, la capital de Australia, donde viven muy pocos de estos niños.

Aunque parece que Jake está bien adaptado desde el punto de vista social y académico, la vida no ha sido fácil para él. En la escuela y en la comunidad, se siente tímido y preocupado por ser diferente. Cada vez que va al centro comercial, la gente le mira.

Jake es muy afortunado de tener a Carolyn, madre cariñosa y modelo importante, que entiende lo importante que es para Jake conocer su patrimonio. Cuando su hermanastro menor, Michael, que ha vivido siempre en Mornington Island, vaya a vivir con ellos, Carolyn espera que aprendan uno del otro. "Creo que Michael tiene que adaptarse a este mundo. Ha de hacerlo porque va a vivir aquí", dice Carolyn. Michael se ha criado conociendo su cultura. Sabe los bailes y las canciones de su clan. "Hace todo eso que Jake todavía no ha aprendido a hacer".

Michael y Jake se llevan muy bien y se protegen mutuamente. Michael va a la escuela con Jake y éste le enseña cómo funciona la vida en una gran ciudad. Michael aprende mucho sobre el mundo de su hermano mayor. No obstante, Carolyn se da cuenta de que Jake sólo ha aprendido un poco de su patrimonio cultural. Es hora de que Jake vuelva con Michael a Mornington Island para que haga una inmersión en su cultura. Las despedidas son tristes pero Carolyn es consciente de que es algo que Jake tiene que hacer por sí mismo.

En Mornington Island, le dan la bienvenida el hermano gemelo de Michael, Héctor, y su abuelo. La emoción de Jake al encontrarse con ellos se mezcla con el temor a no encajar en una familia a la que nunca ha conocido realmente. Su introducción en la cultura indígena comienza con el aprendizaje de los bailes que datan de miles de años. La primera es la danza de bienvenida. Al principio, Jake duda con los pasos pero, al cabo de unos días, baila la misma danza con más confianza en una ceremonia tradicional. La mirada de felicidad que brilla en su cara cuando cuenta su experiencia a Carolyn no deja lugar a dudas. Está comenzando a sentirse orgulloso de su patrimonio. Cuando niños como Jake se sienten vinculados a su propia cultura y comprenden su importancia y su valor, tienen mejores armas para enfrentarse a la vida y a las dificultades de vivir en un mundo convencional.

¿Qué les espera a Jake y Michael?

El primer desafío al que se enfrenta Jake, a medida que se hace mayor, es el de sentirse orgulloso de ser quien es. Es el mismo desafío al que se enfrentan los niños indígenas de todo el mundo. Jake va por buen camino y, con el apoyo permanente de Carolyn y una vinculación fuerte con su cultura, tiene muchas probabilidades de superar la discriminación con la que puede encontrarse a lo largo de su vida.

Jake está de nuevo en Camberra, yendo a la escuela y viviendo una vida parecida a la de cualquier joven de Australia. Va a la bolera, ve los partidos de fútbol y sale por ahí con sus amigos, pero también quiere mantener contacto con su familia en Mornington Island y volverá a ir durante las vacaciones escolares para conocer mejor su patrimonio cultural. Entretanto, Michael se está poniendo al día en la escuela y recuperando los años en que no tuvo las ventajas de una educación convencional de primera clase. Esos niños pueden albergar muchas esperanzas.

Cómo puede ayudar?

Comience por enterarse mejor de los problemas y las dificultades a los que se enfrentan los indígenas en todo el mundo.

La no discriminación es uno de los cuatro principios generales de la Convención sobre los Derechos del Niño, que obliga a los países que la han ratificado a impedir la discriminación contra los niños indígenas. Al mismo tiempo, en el artículo 30 se reconoce la especificidad cultural de los niños indígenas y se exige que se los proteja de manera especial para que puedan ejercer todos sus derechos y desarrollar su cultura, religión e idiomas propios.

Se ha demostrado que la pérdida de sus tierras y recursos tradicionales, así como de su lenguaje y cultura, ha sido catastrófica para los pueblos indígenas y les ha situado entre los grupos sociales más excluidos y marginados del mundo. Los niños indígenas son los herederos de esos problemas y se sitúan entre los más vulnerables.

Las Naciones Unidas están señalando a la atención mundial la difícil situación de los pueblos indígenas. Se ha proclamado 1995-2004 Decenio Internacional de las Poblaciones Indígenas del Mundo. Su objetivo es aumentar la colaboración internacional para resolver los problemas a los que se enfrentan los pueblos indígenas en todo el mundo. Hay tres entidades en el sistema de las Naciones Unidas que se centran en las cuestiones indígenas: el Grupo de Trabajo sobre las Poblaciones Indígenas, que elabora normas para mejorar su situación, el Relator Especial, que investiga las violaciones de los derechos humanos de los pueblos indígenas, y el Foro permanente para las Cuestiones Indígenas, que presta asesoramiento de expertos, crea conciencia de las cuestiones indígenas y difunde información al respecto. Todavía no se ha logrado la aprobación de una declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos autóctonos, una de las principales metas del Decenio. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) fue el primer organismo especializado de las Naciones Unidas que trató los problemas a los que se enfrentan los pueblos indígenas. La mayoría de los organismos de las Naciones Unidas, cuya labor actualmente afecta a los pueblos indígenas, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), la OIT, el Programa conjunto de las Naciones Unidas sobre el virus de la inmunodeficiencia humana y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (VIH/SIDA) (ONUSIDA), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat) y el Banco Mundial, cuando elaboran sus planes de acción, consideran a los pueblos indígenas como un grupo especial con necesidades específicas.

Se presta también atención especial a los niños indígenas. En la Conferencia Iberoamericana que se celebró en el último trimestre de 2003, el Secretario General Kofi Annan hizo hincapié en la necesidad de tratar las cuestiones que afectan a los pueblos indígenas y en particular a los niños. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), a través de su Centro de Investigaciones Innocenti, está actualmente investigando la situación de los niños indígenas y elaborando marcos de acción.

Además de los organismos de las Naciones Unidas, hay muchas otras organizaciones internacionales y nacionales que colaboran para ayudar a los pueblos y los niños indígenas. Vea cómo puede ayudar enterándose mejor de la labor de esas entidades y la forma en que usted puede participar.

 


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