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John Lucas, granjero y pequeño comerciante de Kazimzumbwi, una de las dos reservas forestales costeras del distrito de Kisarawe en Tanzania oriental, ha sufrido los efectos de la degradación ambiental. John solía pescar en el río Mzinga, de donde obtenía el agua para uso doméstico y para el riego de sus cultivos.

Sin embargo, la deforestación cada vez mayor amenaza el río Mzinga, ahora contaminado. No sólo el agua, sino también el suelo se ha degradado, lo que afecta la producción agrícola.

Pugu, el otro bosque, y Kazimzumbwi, a sólo 20 kilómetros de la capital de Dar es Salaam, son restos de uno de los bosques más antiguos de la Tierra que cubría la costa oriental de África desde Mozambique hasta Kenya. Hace 40 años, los bosques alojaban hipopótamos, leones, chitas, y monos colobus blancos y negros.

Estos antiguos retazos de bosques son ricos en plantas endémicas y fauna. También son importantes para las comunidades de la zona, que dependen del bosque para obtener leña, postes, plantas medicinales, frutas, forraje, vegetales y hongos. En los países en desarrollo, entre el 80% y el 95% de la población utiliza la leña o el carbón como principal fuente de combustible para cocinar o calentarse.

Desde la década de los 80, el crecimiento demográfico y las nuevas políticas económicas han afectado los bosques y los medios de vida de John. Como consecuencia de la liberalización del comercio y la participación del sector privado, ha aumentado la demanda de productos forestales y se han duplicado las exportaciones hacia los mercados de África, Asia y Europa.

John es presidente del grupo de conservación del medio ambiente de la aldea de Kazimzumbwi. El volumen de sus cosechas de arroz y de su pesca se ha reducido significativamente y el tremendo descenso del nivel del agua llega a amenazar las actividades mismas, por lo que el grupo vigila actualmente la tala indiscriminada de árboles en las cercanías del río.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA *) está auspiciando seis proyectos para evaluar las consecuencias de la liberalización del comercio en el medio ambiente de los países en desarrollo. En Tanzania, el PNUMA se están enfocando en las políticas para impedir que siga la degradación de los bosques. John confía en que se beneficiará de un ordenamiento sostenible del bosque porque protegerá los recursos de los que depende como medio de vida.

Los ocho guardabosques para las reservas forestales de Pugu y Kazimzumbwi, contratados gracias a los fondos suministrados por la (Wildlife Conservation Society de Tanzanía (WCST) *), ya han detenido a leñadores ilegales y a quemadores de madera para carbón y han reducido sensiblemente el nivel de las actividades ilegales en los bosques. El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF *) ha suministrado viviendas, bicicletas y uniformes para los guardabosques.

Desde 1993, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM *) han apoyado las oficinas de recursos naturales del Tanzania, regionales y de distrito.

Para obtener más información sobre cómo trabaja el PNUMA para proteger la diversidad biológica del planeta y sobre el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), pulse los enlaces cercanos a la fotografía de John y los otros miembros del grupo para la conservación del medio ambiente de Kazimzumbwi.

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