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 Las historias sobre ballenas, aquellos relatos de caza en los que el hombre se enfrenta a la bestia, deberían formar parte del pasado. Pero estos enormes y elegantes animales siguen siendo presa de los cazadores todavía en nuestros días.
Antes de que se extendiese el uso de la electricidad, se utilizaba el aceite de ballena para iluminar los hogares y muchas especies de este gigantesco animal se capturaban por su grasa y su carne. En el punto álgido de la industria ballenera, se exterminaron especies, una detrás de otra. A lo largo del siglo XX, se podían encontrar productos de ballena en cualquier consumible, desde los cosméticos para mujeres hasta el combustible para la maquinaria. Tan sólo en el año 1961 se sacrificaron 66.000 ballenas en una temporada.
En 1986 entró en vigor una moratoria sobre la caza comercial de ballenas, con miras a reponer las poblaciones de ballenas que habían sido cazadas hasta situarlas al borde de la extinción. Además, el océano Índico se ha declarado santuario de ballenas en un esfuerzo por poner freno a esta tendencia. Pero a pesar de estos esfuerzos de conservación, siete de las 13 grandes ballenas continúan en peligro de extinción, puesto que nuevas amenazas contribuyen a empeorar su ya difícil situación.
A menudo los cupos de captura establecidos son demasiado altos para posibilitar la rápida reproducción de los grupos de ballenas. Las operaciones pesqueras en Japón * y en Noruega se benefician de la venta de carne de ballena, que puede llegar a alcanzar un precio de hasta 350 dólares (unos 350 euros) por kilo. Las cifras de las capturas se han falsificado e incluso ha habido un episodio en el que se ha utilizado la "investigación científica" como fachada para la caza comercial de ballenas.
La ballena franca del Atlántico Norte ha sido capturada hasta situarla al borde de la extinción. Esta ballena de desplazamiento lento - flota cuando está muerta, al contrario que la mayoría de las ballenas, que se hunden inmediatamente- deriva su nombre de lo que los balleneros consideraban una ballena "francamente" ideal para cazar. A pesar de haberlas protegido durante 50 años, las poblaciones de ballenas francas del Atlántico Norte no han experimentado ningún progreso en los últimos 15 años. A parte de las causas naturales, los choques mortales con los barcos representan casi el 90 por ciento de las muertes de ballenas francas.
Aunque la industria ballenera comercial resultó ser antaño la única responsable de la disminución de muchas especies de ballenas, las amenazas provienen ahora de otras partes: el enredo en los aparejos de pesca, la contaminación tóxica, las colisiones con los barcos, los proyectos de gas y petróleo en zonas de alimentación, los cambios climáticos y la degradación del hábitat.
La contaminación ambiental en el océano afecta a las ballenas de distintas formas. Los productos químicos del agua se acumulan en la grasa de las ballenas barbadas, después estas toxinas pasan poco a poco a la leche y enferman a los ballenatos.
Como parte del esfuerzo global para proteger el planeta y los animales que lo habitan, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA *) administra una de los acuerdos mundiales de conservación más importantes del mundo, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres (CITES).
La CITES consiste en un acuerdo entre los gobiernos para asegurar que el comercio internacional de animales y plantas silvestres no represente una amenaza para su supervivencia.
Hasta la fecha, hay 160 gobiernos que se han comprometido a cumplir las disposiciones de la Convención, que ofrece distintos tipos de protección a más de 35.000 especies de animales y plantas. Desde que el acuerdo entrara en vigor en 1975, no ha habido una sola especie protegida por la CITES que se haya extinguido.
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Animal Planet está colaborando con las Naciones Unidas para aumentar la concienciación mundial sobre la biodiversidad y la importancia de la proteger las especies en peligro y sus hábitats. Con motivo de la conmemoración del Día Mundial de los Animales, el 6 de octubre, se emitirá una programación de carácter mundial que destaque estos temas en los canales de Animal Planet en Asia, India, Europa y Latinoamérica (en español y Portugués ). |
PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN sobre cómo trabajan las Naciones Unidas con sus colaboradores de todo el mundo para proteger las especies en peligro de extinción, diríjase a los enlaces que aparecen a los lados de la página.
Fotografía: ONU
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