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![]() El oso gris. El propio nombre evoca la fuerza, grandeza y ferocidad del oso pardo norteamericano y hace que un escalofrío recorra toda la espina dorsal de cualquier excursionista sensato. Durante mucho tiempo han sido el símbolo de la naturaleza imponente de las montañas Rocosas americanas. Como ya dijo el célebre conservacionista y fundador de la Sociedad Zoológica de Nueva York, William T. Hornaday, en 1913, "Una montaña de la cadena de las montañas Rocosas sin un oso gris en ella, o sin ningún tipo de oso, es una montaña a medias- normal e insulsa." Este animal no tiene enemigos naturales en la naturaleza- excepto los humanos. Puesto que necesitan grandes superficies para buscar alimento y vivir, la zona de distribución del oso pardo se extiende hasta 500 millas cuadradas (1.300 kilómetros cuadrados). Sin embargo, los asentamientos humanos en expansión están invadiendo la mayor parte del hábitat del oso y están amenazando su capacidad de sobrevivir. El declive del oso gris comenzó con la llegada de los colonos europeos a América y en menos de cien años, el número de osos había descendido de 100,000 a 10,000. Puesto que las carreteras para uso comercial, residencial y recreativo se abren camino entre bosques y llanuras, los osos grises se desplazan a zonas más elevadas de montaña. El espacio de búsqueda de alimento de los osos se reduce y éstos se ven obligados a dirigirse a áreas urbanas donde se les considera una amenaza para el ganado. Se les caza como trofeos y la caza furtiva tiene como objetivo las supuestas propiedades medicinales de sus garras y vesículas biliares. Para 1975, la expansión humana había eliminado el 99 por ciento del hábitat natural del oso y el oso gris era ya un animal amenazado. Los esfuerzos de conservación que intentan reintroducir al oso gris en la naturaleza han demostrado ser eficaces puesto que han conseguido aumentar el número de los mismos, pero dichos proyectos reciben muchas críticas. Los esfuerzos iniciados en los Estados Unidos de América se han topado con la resistencia de la industria maderera, los gobiernos de los estados y las asociaciones de ganadería y pastoreo. La más extensa de las especies de osos, el oso pardo, también deambula por las llanuras y montañas de Asia y Europa, donde su destino tampoco es nada seguro. En la Federación de Rusia, el número de osos pardos en libertad se acerca a los 100.000 ejemplares, más del 50 por ciento de las poblaciones de osos de todo el mundo. En Italia y Grecia hay menos de 100 animales y tanto en el Líbano como en el Pakistán, el oso pardo se considera una especie extinguida a nivel regional. Como parte del esfuerzo global para proteger el planeta y los animales que lo habitan, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA *) administra uno de los acuerdos de conservación más importantes del mundo, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres (CITES ). La CITES consiste en un acuerdo entre los gobiernos para asegurar que el comercio internacional de animales y plantas silvestres no represente una amenaza para su supervivencia. La CITES protege a los osos pardos de la caza furtiva ilegal para la obtención de zarpas, trofeos y vesículas biliares. Hasta la fecha, hay 160 gobiernos que se han comprometido a cumplir las disposiciones de la Convención, que ofrece distintos tipos de protección a más de 35.000 especies de animales y plantas. Desde que el acuerdo entrara en vigor en 1975, no ha habido una sola especie protegida por la CITES que se haya extinguido.
PARA OBTENER MÁS INFORMACIÓN sobre cómo trabajan las Naciones Unidas con sus colaboradores de todo el mundo para proteger las especies en peligro de extinción, diríjase a los enlaces que aparecen a los lados de la página. Fotografía: ONU |
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