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 Primero fueron las inundaciones. Luego la sequía. A pesar de los años de experiencia en agricultura que tiene en su haber, la agresión doble del Niño en 1998 hizo que Ethiel Brieones de 60 años de edad y natural de la provincia Manabi y otros muchos agricultores como él, estuviesen a punto de perderlo todo.
"Llovió sin parar durante 10 meses. El agua y el barro bajaron de las montañas", dice Ethiel, señalando las colinas detrás de su granja en la aldea de Sitio Mejía. "Casi llegó a la ventana de nuestra casa."
Al menos 226 personas murieron en la provincia; 52.000 perdieron sus hogares.
Tras la lluvia vinieron meses de sequía y los campos de Ethiel se pusieron duros y grises como el cemento. Perdió sus cultivos de cacao, coco y limón, junto con gran parte de la tierra de sus dos hectáreas, antes fértiles.
Los expertos del Programa Especial para la Seguridad Alimentaria de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO *) vinieron en los momentos más duros de las crisis, durante la primavera de 1999. Escucharon a los agricultores afectados e hicieron sugerencias.
Ethiel se encontraba entre los agricultores que habían construido sistemas de riego pilotos en las áreas de sus granjas. La FAO proporcionó bombas de agua y tuberías, además de formación.
Los agricultores comenzaron a usar el agua de una manera más económica. También introdujeron nuevas variedades de cultivos que se adaptan a cambios climáticos extremos y desarrollaron técnicas baratas para añadir nutrientes al suelo.
"Estos agricultores ya tienen la mayoría de las cualidades y conocimientos necesarios", dice Napoleón Cedeño, uno de los expertos locales de la FAO. "Debemos enseñarles cómo pueden sacar mayor provecho de lo que ya tienen."
La FAO tiene proyectos de Seguridad Alimentaria que trabajan para reducir las fluctuaciones interanuales de la producción de cultivos en 64 países de todo el mundo.
Las dos hectáreas de cultivo de Ethiel están verdes otra vez y en ellas crecen papayas, pimientos, alubias y maíz. Se muestra seguro de poder vender su abundante cosecha este año con grandes beneficios, que planea volver a invertir en su granja.
"Quiero estar más preparado para los cambios climáticos en el futuro", dijo. "Aunque soy demasiado viejo para volver a pasar por la experiencia del Niño otra vez, si es tan malo como el anterior."
Para obtener más información sobre la FAO y cómo trabajan las Naciones Unidas para ayudar a la gente durante las situaciones de emergencia, tales como terremotos e inundaciones, pulse en los enlaces cercanos a Ethiel.
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Fotografía: FAO
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