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Armando del Arca Huamaní, de 72 años, es un agricultor peruano y padre de 13 niños, un hombre de familia. También es un ex presidiario que pasó una temporada en prisión por cargos relacionados con el mundo de la droga.

Como muchos agricultores locales en el Perú, Armando se encontró con una encrucijada: cultivar cosechas legales o coca, la planta utilizada para fabricar cocaína. En el Perú, la lista de ventajas e inconvenientes no inclina la balanza a favor del cultivo de cosechas legales.

La producción agrícola de las cosechas legales en el Perú se enfrenta a una serie de desafíos: es difícil acceder a los mercados, hay pocos servicios agrícolas e instalaciones de procesamiento, la inversión del sector privado es limitada y el apoyo gubernamental, escaso.

Por otro lado, el cultivar coca para los mercados ilícitos está bien pagado y lo apoyan los intermediarios de los traficantes de droga.

"Desde la destrucción del banco agrícola en 1995, nos quedamos sin empleos ni posibilidades de educar a nuestros hijos. No teníamos más alternativa que trabajar para los traficantes de droga," dice Armando.

"Debido a que nuestra comunidad disponía de una pista de aterrizaje para aviones pequeños, los 'narcos' (traficantes de droga) nos pagaron para ampliarla y transportar la droga de los centros de producción a los aviones. Nos ofrecían 50 soles peruanos (unos 14 dólares de los EE. UU.) por 50 kilos de droga," explica Armando. "Me detuvieron en 1994 por traficar con droga y pasé un año en prisión, donde recibí malos tratos y una pobre alimentación. Dejé atrás a mi mujer e hijos, quienes tuvieron que abandonar sus estudios para mantener a la familia."

El proyecto de desarrollo alternativo de la Oficina de las Naciones Unidas de Fiscalización de Drogas y de Prevención del Delito (OFDPD *) trabaja para ampliar las opciones jurídicas de los agricultores en el Perú. El proyecto se centra en las necesidades de las pequeñas familias rurales y en los obstáculos a los que se enfrentan para volver a introducirse en la producción legal. La OFDPD apoya a organizaciones agrícolas locales de base comunitaria para que se conviertan en modernas compañías agrícolas que sepan cómo vender sus productos en mercados locales, regionales, nacionales y mundiales.

El proyecto de desarrollo alternativo de la OFDPD ayuda a fomentar la producción de cosechas tradicionales y de nuevos cultivos destinados a la exportación, tales como café cultivado biológicamente, té, caucho, frutas tropicales, palmito y aceite de palma. Como consecuencia de los programas de desarrollo alternativo de la OFDPD para el Perú, los ingresos anuales provenientes de los productos agrícolas de los agricultores están entre los 1.600 dólares de los EE. UU. y los 3.500 dólares, en un país donde el salario mínimo es de 1.400 dólares.

Hoy, Armando es uno de los muchos beneficiarios del proyecto de desarrollo alternativo de la OFDPD que se centra en el caucho. Su historia es parecida a la de muchos agricultores y aldeanos en el Perú que fueron presa de la labor explotadora de los traficantes de drogas.

"Después de salir [de la cárcel] en 1995, mi familia y yo no podíamos seguir soportando la situación en nuestra aldea natal, así que nos fuimos a San Carlos de Cajonari, donde vivimos todavía," dice Armando. Pero la situación no es fácil: el suelo aquí es pobre y los recursos hídricos, escasos.

Pero, continúa, "doy gracias a las Naciones Unidas por haber estudiado el potencial de la producción de caucho en la zona y por asesorarnos sobre las posibilidades y riesgos. Hoy nos han dicho que el caucho se venderá a 3 soles peruanos por kilo. Así es cómo hay que trabajar. Ahora estamos muy contentos, porque nuestra familia tiene un tipo de trabajo seguro que también preserva nuestros bosques y hogares."

Para obtener más información sobre el apoyo que prestan las Naciones Unidas a programas y proyectos que ofrecen a personas como Armando la oportunidad de fomentar la prosperidad en su vida, la de sus familias y sus comunidades, pulse en los enlaces cercanos a Armando.

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