Quince familias mantienen vivo un antiguo idioma en el Japón
"Creo que a pesar de nuestras diversas razas y nacionalidades, el idioma es uno de los aspectos más importantes de cualquier cultura" Shigeru Kayano, Ainu (Japón).
Shigeru Kayano se siente honrado de formar parte de un grupo de sólo 15 familias que hablan tsishima, un dialecto de la minoría indígena ainu de Japón. "Mi madre solía decir que ser ainu es motivo de orgullo para tu pueblo", dice Shigeru.
Sin embargo, el firme sentido de identidad de Shigeru está teñido de tristeza, ya que reconoce que su idioma y su cultura están en franco declive. Aunque nunca ha existido la escritura ainu, antes había al menos 19 dialectos. Hace 10 años se redujo a dos, tsishima y shigeru. En 1994 falleció la última persona que hablaba shigeru.
Shigeru ha dedicado su vida a conservar las antiguas tradiciones orales de su pueblo, pero ha sido una lucha solitaria. Como gran parte de la generación más joven prefiere hablar japonés, ya que ese idioma tiene mayores posibilidades comerciales, el idioma ainu y su tradición narrativa están desapareciendo gradualmente. Esto se complica por el hecho de que los narradores están envejeciendo y existen oportunidades limitadas de presentación. Es urgente capacitar a los sucesores.
Los ainu han vivido en el Japón desde el comienzo de la historia, pero en la actualidad viven sólo en la isla septentrional de Hokkaido. Originalmente habitaban otras islas del Japón, pero comenzaron su traslado involuntario a Hokkaido hace casi 3.000 años, después de un largo período de guerra con el pueblo Yamato/Wajin del sur.
A mil años de batallas siguieron muchos años de lucha cultural. Se alentó a los hombres ainu a que se afeitaran la barba y se recogieran el pelo, y se prohibió la práctica tradicional de las mujeres de hacerse tatuajes azules en la cara. Se promulgaron leyes que limitaban el derecho de los ainu a los recursos naturales, e incluso su captura anual de salmón ceremonial.
Shigeru, que dirige una escuela de idiomas, recientemente compiló una colección de historias populares ainu. Historias como Yukar (epopeya de los héroes), Kamui Yukar (historias de los dioses) y Uwepeker (viejas historias) se transmiten oralmente de un narrador a otro. La historia tiene una entonación propia, y al transmitirla oralmente, se conserva toda la expresión.
La narración de esas historias transmite los valores de la comunidad y los convierte en instrumentos de enseñanza valiosos.
"Aprendemos a ser responsables y a respetar todo lo que nos rodea. Los ainu creemos que todo en la naturaleza tiene un significado y un propósito", dice Shigeru. "Creo que a pesar de nuestras diversas razas y nacionalidades, el idioma es uno de los aspectos más importantes de cualquier cultura", continúa.
La naturaleza es un tema dominante de la cultura ainu, y la belleza natural de Hokkaido, con su espectacular costa, montañas coronadas de nieve y amplios valles verdes, proporciona un entorno e inspiración perfectos. "Nuestra cultura y nuestro idioma se inspiran en la naturaleza, y también nuestro arte", dice Shigeru.
La singular cosmovisión de los ainu se transmitió mediante palabras y música originales, creados a partir de un reconocimiento de la naturaleza muy sutil y preciso. Esas obras también constituyen los datos más valiosos sobre la cultura ainu, ya que presentan la generación y la historia de su sociedad. Por tanto, la vida cultural y la integridad de la comunidad están intrínsecamente vinculadas con la conservación del idioma.
Los ainu creen que todo es sagrado. Asignan dioses a las criaturas vivas e incluso a los objetos hechos por el hombre. "Creemos que esos espíritus están en todas partes y nos ayudan en nuestra vida cotidiana", afirma Shigeru. Los hombres y los dioses se ayudan entre sí.
El idioma ainu se ha comparado con otros idiomas y familias de idiomas, como el polinesio, el hebreo y, más recientemente, los idiomas del grupo indoeuropeo. Sin embargo, todavía no se ha establecido un vínculo claro.