Cuando Asif Iqbal y sus colegas llegaron al pequeño pueblo de Kishankot en el estado de Punjab, en la parte septentrional de la India, venían con la intención de restaurar un templo. En realidad, terminaron restaurando el sentido que la propia comunidad tenía de sí misma.
Asif y un grupo de otros voluntarios de las Naciones Unidas vinieron a trabajar en Kishan Mandir (el Templo de Krishna), como parte de un proyecto orientado a restaurar un sitio de importancia cultural y a fomentar un sentido de pertenencia entre los integrantes de la comunidad .
En Kishankot, el 50% de la población es sikh, el 25% es hindú y el otro 25% profesa la fe cristiana. Las paredes del templo están decoradas con pinturas que representan temas hindúes y sikh. Asif, un especialista en ciencias sociales, y sus colegas, entre los que se encontraba el especialista en conservación Prashant Gadpaile, pronto comprendieron que tendrían que trabajar de la mano.
La restauración del templo solo podría llevarse a cabo si la comunidad florecía. Sin embargo, el pueblo carecía de instalaciones. La escuela estaba mal equipada, no había un médico debidamente preparado y la mayoría de los habitantes tenía problemas relacionados con el alcoholismo y los juegos de azar. Muchos de los hombres tenían que emigrar por temporadas a diferentes partes de la India para encontrar trabajo. Los voluntarios de las Naciones Unidas comenzaron a identificar las actividades sanitarias, educacionales y hortícolas que pudieran vincularse con el proceso de restauración.
Asif encontró que, cuando se les daba la oportunidad, los habitantes del pueblo estaban dispuestos a hacer muchas cosas. Los niños y los jóvenes comenzaron a participar en actividades de jardinería y en otras relacionadas con la biblioteca local, un club de deportes y recreación y la educación no académica. Los voluntarios de las Naciones Unidas trabajaron con las mujeres, los niños y las personas de edad, participaron en clases en las escuelas y realizaron labores de desintoxicación y asesoramiento con las familias.
Todas las familias tuvieron la posibilidad de contribuir a la restauración del Mandir en efectivo o en especie. Los conservadores de arte organizaron talleres de modelado en arcilla y de dibujo para los niños. Prashant, quien trabajó en la restauración de las preciosas pinturas del templo, que estaban en estado de deterioro, alentó a los jóvenes a que aprendieran cómo cuidar el templo evitando que se hicieran dibujos en las paredes o que se fumara en el templo y sus inmediaciones.
Asif y los demás especialistas en ciencias sociales organizaron mohallas - reuniones en las esquinas de las calles - para explicar los trabajos de restauración y no pudieron evitar abordar cuestiones sociales. En una de esas reuniones, una señora de edad se quejó de su mala vista y otras confirmaron que todas las mujeres del pueblo tenían el mismo problema. El humo de las chulhas (cocinas) les estaba dañando los ojos y los voluntarios de las Naciones Unidas sugirieron a las mujeres que utilizaran cocinas que no produjeran humo.
La participación de toda la comunidad en los trabajos de restauración dio a sus integrantes un sentimiento de pertenencia al Kishan Mandir. Este aspecto fue de importancia crucial para garantizar la conservación del templo y transmitir los conocimientos técnicos necesarios. El arquitecto Munish Pandit, especialista en conservación, capacitó a dos albañiles locales en las labores de conservación y confía en que el templo será conservado en el futuro.
El proyecto de conservación del templo ha recibido apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO); el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD); y los Voluntarios de las Naciones Unidas (VNU*). Siete voluntarios de las Naciones Unidas nacionales de la India - especialistas en ciencias sociales, restauradores de arte y arquitectos especializados en conservación - participaron en el proyecto, que fue ejecutado por la Iniciativa de conservación de los recursos culturales, un grupo de arquitectos especializados en conservación que realiza labores voluntarias.