Canciones de campamento mantienen viva una cultura en la Argentina
"Duerme mi niño, porque tengo que hacer una red para que tu padre pueda pescar". Zuni, una abuela toba, canta una nana.
Reunidos alrededor de una hoguera que calienta el frío aire de la noche, los tobas de la Argentina aprenden canciones tradicionales y las transmiten de generación en generación. Una abuela, Zuni, canta una nana a su nieto, mientras un anciano, Silvano, habla de su importante papel como maestro: "Mi padre me enseñó. Ahora debo enseñar a mi nieto. Enseño a mi sobrino, enseño a mi hijo".
"La música que tocamos es nuestra. Pertenece a los tobas. Todo lo que canto viene de mis antepasados", dice Ignacio, un hombre toba. Los tobas que aparecen en la película tienen su propio coro, compuesto por hasta 12 personas. Zuni, la cantante de mayor edad, tiene 80 años y es la hija del último cacique.
Los tobas pertenecen al grupo lingüístico guaycurú, integrado por unas 60.000 personas en la Argentina, Bolivia y el Paraguay. En la Argentina hay entre 15.000 y 20.000 tobas, y el idioma se habla en las provincias de Chaco y Formosa.
Se considera que la diversidad y multiplicidad lingüística de Sudamérica es la mayor del mundo. Se han catalogado miles de idiomas y dialectos. Sin embargo, la mayoría se han extinguido, bien porque las personas que los hablaban han desaparecido o debido a la aculturación en un idioma europeo o en algunos casos otro idioma indígena.
Además de trabajar de peones, los tobas han sobrevivido durante el siglo XX con la caza y la recolección de frutas, verduras y miel. "Cuando vamos a recoger miel, nos levantamos muy temprano. Vamos a las montañas. Es nuestro alimento. Es lo que más le gusta a los niños, la miel es deliciosa", dicen dos jóvenes tobas, Lorenzo y Clemencia.
La naturaleza, el arte y el hábitat son muy importantes para el pueblo toba. La cultura toba tiene una gran tradición y se centra en conservar la religión. El sol representa la paz, el viento simboliza la fuerza y el agua personifica la vida.
Como pueblo autónomo, los tobas tienen su propio curandero, ya que creen que los médicos externos no son capaces de curar todas las enfermedades. El curandero fabrica sus propias medicinas y remedios, utilizando ingredientes naturales.
Los tobas aceptan la vida como viene, y se centran en el pasado y no en el futuro. Por ejemplo, cuando recogen comida de los bosques, toman lo suficiente sólo para ese día. "Sí comen hoy, bien. Si no, también está bien", observa Ramiro Schejtman, uno de los miembros del equipo de rodaje de Discovery Channel que los filmó. Ramiro continúa: "Sea cual sea la situación o la vida que lleven, los tobas nunca sufren estrés o frustraciones. No saben lo que es el estrés, simplemente no lo saben. A su manera, son un pueblo feliz".