|
|

 
 A veces, las plagas más insignificantes pueden ser las más difíciles de combatir. Un enemigo, la mosca tsetsé, casi destruye el negocio del comerciante de leche Abdullah Khalfan. Para destruirla se necesitó una gran tecnología: energía nuclear.
Actualmente Abdullah vende más de 30.000 litros de leche y yogurt en su puesto en el mercado Stone Town, situado en el centro histórico de Zanzíbar. Pero hace algunos años, este comerciante de leche de 38 años no podía llegar a imaginarse que el negocio fuese a ser tan bueno. Las vacas de esta isla en la costa de Tanzania no producían mucha leche debido a las picaduras de un pequeño insecto llamado la mosca tsetsé.
La mosca tsetsé es muy similar a su inofensivo pariente, la mosca doméstica, pero es chupa sangre y letal. Su picadura transmite el parásito trypanosoma, causando una enfermedad neurológica llamada encefalitis letárgica. La encefalitis letárgica acaba con la vida de más de 100.000 africanos al año.
Una variedad del mismo parásito causa la tripanosomiasis bovina, una enfermedad que debilita al ganado llamada nagana en swahili. Las vacas que se quedan preñadas con la enfermedad, a menudo abortan antes del parto; los toros se vuelven estériles. La mosca tsetsé también es la causa por la cual los caballos no han podido sobrevivir en muchas zonas de África. 'La tsetsé enfermó a mis vacas', dice Abdullah.
"Sólo la escuálida raza de vacas local pudo sobrevivir al nagana", recuerda un cliente que espera ante el puesto de Abdullah para comprar leche. "Pero no son buenas vacas lecheras". La leche se convirtió en un lujo en Zanzíbar.
Ahora las cosas han cambiado. Las vacas de la isla ya no están infectadas con el parásito. Los expertos del gobierno de Tanzania, la Agencia de Energía Atómica Internacional de las Naciones Unidas (IAEA*) y otras muchas agencias de las Naciones Unidas colaboraron durante casi una década para erradicar la mosca tsetsé de Zanzíbar.
Los científicos empezaron a criar millones de moscas en cautividad. Se separaban los machos y se trataban con bajas dosis de radiación para hacerles estériles. Una vez liberados, se apareaban con las hembras, a las que se les hacía creer que estaban fecundadas, aunque nunca producían crías. La mosca tsetsé sencillamente moría.
El éxito de Zanzíbar inspiró a la Unión Africana * a presentar una campaña por todo el continente. La mosca infesta una zona de casi 10 millones de metros cuadrados que cruza el ecuador del África Sub-Sahariana y afecta a 37 países africanos.
"No es ninguna coincidencia que los países más pobres del mundo se encuentren en regiones infectadas por la tsetsé", dice Qian Jihui, Vicedirector General de la AEAI. La mosca tsetsé no sólo reduce el suministro de leche y carne, sino que también impide la producción de cultivos, ya que el ganado se usa tradicionalmente para labrar la tierra. El insecto también infesta tierra fértil a lo largo de las orillas de los ríos, forzando a los agricultores a dejar la mejor tierra.
A los funcionarios en Zanzíbar les preocupa que las moscas puedan volver a la isla como polizones en barcos que transporten ganado del continente. "El viaje de 30 kilómetros desde Tanzania es demasiado largo para que la mosca tsetsé pueda hacerlo por sí sola", dice Udo Feldmann, entomólogo de la AEAI. "El ganado tiene que ser examinado para asegurarse de que las moscas no vuelven a introducirse".
Ahora Abdullah produce la mayoría de la leche que vende con solamente 18 vacas sanas. La producción anual de leche en Zanzíbar se ha triplicado en comparación con hace cinco años y se espera que siga aumentando. "Ahora estoy comprando más vacas porque son rentables", dice Abdullah. "Cuando las moscas tsetsé infestaban el ganado no tenía sentido".
"Es increíble pensar que librarse de un pequeño insecto podría significar un cambio tan grande en mi vida", añade.
Para obtener más información sobre cómo trabajan las Naciones Unidas con empresas e industrias incluso a escala local, pulse en los enlaces cercanos a Abdullah.
OTRAS HISTORIAS: Vaike y Randar establecen conexiones | Salomón ya puede probarlo | Ademir y Valdir están trabajando otra vez
|
  |