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Bibi
Tatu Ligalwike, de Tanzania,
tiene 78 años. Viuda y sin hijos, ha criado a 17 de los hijos
y nietos de su hermano y su hermana. Casi no tiene educación.
Su vista está fallando. Pero nada de esto la detiene.
Bibi Tatu, como es conocida, es una enérgica y clara defensora de los derechos de las personas de edad, y ha tenido una influencia real en la elaboración de políticas nacionales en su país.
Una de las pocas mujeres que han luchado por la independencia en Tanzania, ha trabajado estrechamente con alguno de los políticos clave del país, incluído el último Presidente, Mwalimu Nyerere, quien dirigió el país hacia la independencia. Es una pieza clave en el conjunto de la Tanzania post independiente. Alguien de las masas autorizada para hablar y ser escuchada y que no ha perdido sus raices.
En mayo de 2000, HelpAge International, el gobierno de Tanzania y el Programa
de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reunió a personas mayores, académicos, directores de instituciones, líderes de opinión y representantes gubernamentales. Su objetivo era evaluar la situación de las personas de edad en Tanzania y elaborar una política que diera respuesta a sus necesidades.
Bibi Tatu fue una activa participante. Como viuda, madre adoptiva, abuela y vecina, fue una ruidosa y animada oradora, aportando un punto de vista práctico.
Bibi Tatu es incansable en su defensa por los derechos y necesidades de las personas mayores, especialmente de las mujeres, quienes, dice, son las que más sufren y menos beneficio obtienen del sistema actual. Ella entiende que las mujeres mayores son más pobres, tienen menos derechos y son más vulnerables al abuso y al acoso, porque ella lo ha vivido en primera persona.
Cuando bibi Tatu perdió a su marido en 1980, aprendió cuán pocos y frágiles son los derechos de las personas mayores. Fue acosada por sus vecinos y por la familia de su marido y descubrió que no tenía derechos sobre la tierra de su familia.
Mis 30 hectáreas de tierra cultivable me fueron arrebatadas por la fuerza, explica Bibi Tatu. My marido había dejado otra parcela de terreno para construir una casa familiar. Comencé a construir mi propia casa, pero antes de que pudiera finalizarla, alguien reclamó el lugar y demolió la construcción sin consultarme. Yo no tenía apoyo legal, así que lo perdí todo por segunda vez
Aún así, consiguió criar a su numerosa familia. Dice que nunca ha echado de menos no tener hios propios, ya que ha criado a los 12 hijos de su hermano y de su hermana desde que eran pequeños. Ahora cuida de cinco nietos huérfanos, de los que el menor tiene menos de 5 años.
La historia de Bibi Tatu no es atípica entre el millón de personas de edad de Tanzania. Un estudio realizado por la ONG HelpAge International pone de manifiesto que las personas mayores están entre los grupos más pobres del país y que sus contribuciones, derechos y deberes son pasados por alto ampliamente por la sociedad de Tanzania y los grupos de decisión.
Cambios como medidas de distribución de costes en cuidados sanitarios, reducción en los en los servicios de la seguridad social y cambios en las estructuras familiares y sus relaciones han reducido sustancialmente el apoyo a las personas mayores, convirtiéndolas en uno de los sectores más vulnerables de la sociedad. Pero al mismo tiempo, las personas mayores como Bibi Tatu han sido obligadas a afrontar cada vez mayores responsabilidades, tales como ser las principales cuidadoras de los nietos y otros dependientes, lo que resulta en presiones financieras.
Exponiendo sus experiencias personales, Bibi Tatu se aseguró de que su voz fuera escuchada cuando el gobierno de Tanzania se encontraba elaborando sus políticas para sus ciudadanos de más edad. Sus firmes opiniones sobre los temas que afectan a las personas de edad han sido incorporadas en el borrador de la Política Nacional sobre el Envejecimiento, que será puesto en marcha en un futuro próximo. También miembro del Comité Ejecutivo de Ancianos de Dar es Salaam del partido en el poder, responsable de elaborar una política nacional sobre el envejecimiento.
Bibi Tatu se mantiene firme respecto a que la política nacional debe dirigirse a las necesidades básicas de las personas de edad. Nosotros, las personas mayores, necesitamos principalmente, cobijo, protección, alimentos, servicios sanitarios y alguien con quien hablar. Esto nos permitirá sobrellevar nuestra situación
La gente vive más años y el porcentaje de personas mayores, especialmente en vías de desarrollo aumenta rapidamente. El fenómeno del envejecimiento de las poblaciones tieme profundas implicaciones sociales y económicas.
Las Naciones Unidas van a celebrar la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento en Madrid, España, del 8 al 12 de abril de 2002 para tratar estos asuntos. Miles de delegados gubernamentales y organizaciones de base debatirán diversas estrategias en torno a temas como niveles de vida, acceso a servicios sanitarios e implicaciones de las personas mayores en sus comunidades.
Para obtener mas información acerca de cómo trabajan los organismos de las Naciones Unidas con sus asociados para conseguir una sociedad para todas las edades, vaya a los enlaces que estan junto a la foto de Bibi Tatu.
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