UN Transitional Administration in East Timor


Hace dos años, Mavis Taylor, de 86 años, estaba en un momento de su vida en el que como muchas personas de su edad hacía tiempo que se habían jubilado. Ella había criado una familia de nueve hijosy había pasado años llevando su propio negocio textil en la pequeña ciudad de Yarrawonga, Australia. Ya era hora, decidió Mavis, de cerrar su tienda.

Así que Mavis, que nunca había viajado al extranjero, cerró su tienda y se la llevó, pieza por pieza, a Timor Oriental.


El interés de Mavis en Timor Oriental, un territorio a menos de 200 millas de la costa noroeste de Australia, data de 1974, cuando cinco periodistas australianos fueron asesinados mientras cubrían la situación de malestar político en el país. Antigua colonia portuguesa, Timor Oriental se encontraba bajo la ocupación indonesia en ese momento. "Estaba terriblemente disgustada porque Australia no estaba haciendo un buen trabajo. ?Por qué no estamos haciendo más?, pensaba. Pero en ese momento no había nada que yo pudiera hacer", dice Mavis.

Cuando en Timor Oriental se votó a favor de la independencia en agosto de 1999, las milicias y algunos elementos de las fuerzas de seguridad indonesias, desataron una campaña de violencia, saqueo e incendios. En septiembre, cuando llegó la fuerza multinacional de mantenimiento de la paz , la capital, Dili, era una ciudad fantasma: sin vehículos, sin electricidad, sin agua, y entre el 70 y el 80 por ciento de las casas quemadas.

"Cuando la destrucción tuvo lugar, yo sentí que estaba en posición de hacer algo. Había criado nueve hijos y todos ellos eran capaces de cuidar de sí mismos", dice Mavis. "Pensé: Simplemente cerraré la tienda y me la llevaré allí".

Comenzó con dos contenedores de carga con equipamiento y suministros (financiados con más de 100.000 dólares australianos de su propio bolsillo) y se dirigió a Timor Oriental para establecer una cooperativa de costura formada por mujeres. Su hija Elwyn, animada por la absoluta determinación de su madre, se reunió a ella allí.

Establecer una tienda en Timor Oriental resultó ser más dificil de lo que Mavis pudiera haber imaginado nunca. Incluso habiéndose preparado para lo peor, Mavis quedó atónita por el grado de devastación. "Sabía que estaría todo bastante dañado, pero fue realmente deprimente ver tanta destrucción. Qué tremenda pérdida".

Hubo que recorrer un largo camino para levantar la cooperativa de costura. Aunque las Naciones Unidas donaron un hospital militar abandonado en las colinas sobre Dili para albergar la fábrica, el edificio no tenía puertas ni ventanas y Mavis no podía trasladar los suministros por cuestiones de seguridad. Los contenedores de suministros languidecieron en el puerto de Dili durante semanas, sepultados por el papeleo.

Aunque estaba frustrada, Mavis nunca se rindió. "Sabía que haría algo bueno. Y esperaba quedarme lo suficiente para conseguirlo", dijo. Y así lo hizo.

Como mujer de negocios experimentada, Mavis se centró en necesidades prácticas. Las mujeres comenzaron cosiendo fundas para colchones y almohadas en una ciudad con escasez de camas. " Algunas no habían visto nunca una máquina de coser y aproximadamente media hora después, estaban
cosiendo perfectamente," se maravilla Mavis.

En los dos años que siguieron al establecimiento de la cooperativa de costura para mujeres, Mavis ha logrado grandes avances. Ha vuelto a Timor Oriental dos veces y tiene proyectado un tercer viaje. Ha enviado otros doce contenedores con equipamientos y suministros se han abierto otros 23 centros y cientos de mujeres se han beneficiado al ser empleadas, mientras muchas otras han adquirido conocimientos de costura.

De vuelta en Australia, Mavis fue protagonista en una serie de películas llamadas Grey Voyagers que obtuvieron el Premio de la Asociación de las Naciones unidas en Australia. Se ha realizado una obra teatral describiendo su vida y en 2001 fue nombrada persona de edad del año. En la actualidad tiene 28 nietos y 27 bisnietos.

"No importa cuán pequeña sea una cosa. El esfuerzo del individuo es lo que hace la diferencia", dice Mavis. "Siento que he hecho un poquito para dar a la gente de Timor Oriental una oportunidad de levantarse"

Hoy con 88 años, Mavis es un ejemplo de las extraordinarias contribuciones que pueden realizar las personas en su vida. Planea volver a viajar pronto allá para poner en marcha algo más difícil. "Voy a mover cielo y tierra para comenzar una cooperativa de crédito", dice con determinación. Y es imposible no creerla.

La gente vive más años y el porcentaje de personas mayores, especialmente en vías de desarrollo aumenta rapidamente. El fenómeno del envejecimiento de las poblaciones tieme profundas implicaciones sociales y económicas.

Las Naciones Unidas van a celebrar la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento en Madrid, España, del 8 al 12 de abril de 2002 para tratar estos asuntos. Miles de delegados gubernamentales y organizaciones de base debatirán diversas estrategias en torno a temas como niveles de vida, acceso a servicios sanitarios e implicaciones de las personas mayores en sus comunidades.

Para obtener mas información acerca de cómo trabajan los organismos de las Naciones Unidas con sus asociados para conseguir una sociedad para todas las edades, vaya a los enlaces que están junto a la foto de Mavis.

Foto: December Films