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En las áridas tierras altas del norte de Togo, la estación seca es larga y dura. Cuando las lluvias llegan, escasas e impredecibles, son a menudo incontrolables. Sin una estructura para almacenar el agua, las fuertes lluvias pueden inundar los campos y deteriorar las propiedades, o simplemente evaporarse.

Cuando surgió la oportunidad de beneficiarse de un suministro de agua más fiable, Kountognu Lare, de 62 años, movilizó a sus compañeros del campo. Kountognu es el presidente de la asociación local de granjeros de Napelkangue, una comunidad de 800 habitantes al norte del rio Togo

Con el apoyo del Fondo de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la Capitalización (FNUDC), el pueblo de Napelkangue construyó una pequeña presa, una cuenca para la recogida del agua y un sistema de irrigación.

Kountognu ayudó a que los granjeros se organizaran. Muchos fueron contratados para trabajar en el proyecto, completando sus ingresos. "Gané suficiente dinero trabajando en la presa como para hacer mejoras en mi casa", dice Kountognu. "Un buen amigo mio ganó lo suficiente como para abrir una pequeña tienda".

Además, Kountognu también organizó a los demás granjeros para trabajar juntos y cultivar las tierras que quedaban por debajo de la presa. En la actualidad, casi todos los miembros de la comunidad han mejorado su calidad de vida debido a los ingresos extra y a la mejora en la alimentación.

"Cultivamos más cosechas gracias al amplio sistema de irrigación, nuestros ganaderos pueden dar de beber a sus rebaños, y siempre disponemos de agua para nuestro aseo personal", dice Kountugnu.

Antes de la construcción de la presa, la gente tenía que confiar en los caprichosos patrones del clima. "Durante los últimos diez años, aproximadamente, las lluvias se han vuelto cada vez más impredecibles. Llegan tarde, o no llegan. Por fin, con la presa, somos capaces de conservar el agua cuando llega", dice Kountognu.

En el pasado, Kountognu era afortunado si podia cultivar una cosecha al año. Ahora puede obtener tres cosechas. El lago también proporciona peces que, además de ser una valiosa fuente de alimentación, se comen las larvas de los mosquitos. "Los niveles de malaria han descendidodo desde que existe el lago", dice él.

Los granjeros de Napelkangue no son los únicos beneficiados por la nueva presa. Más de 10.000 personas en la zona usan el embalse para dar de beber a su ganado.

La iniciativa de la presa ha mejorado las vidas de las personas en Napelkangue más de lo que podría haberse pronosticado. "Comemos mejor, vivimos mejor y soñamos mejor", dice Kountognu. La gente vive más años y el porcentaje de personas mayores, especialmente en vías de desarrollo aumenta rapidamente. El fenómeno del envejecimiento de las poblaciones tieme profundas implicaciones sociales y económicas.

Las Naciones Unidas van a celebrar la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento en Madrid, España, del 8 al 12 de abril de 2002 para tratar estos asuntos. Miles de delegados gubernamentales y organizaciones de base debatirán diversas estrategias en torno a temas como niveles de vida, acceso a servicios sanitarios e implicaciones de las personas mayores en sus comunidades.

Para obtener mas información acerca de cómo trabajan los organismos de las Naciones Unidas con sus asociados para conseguir una sociedad para todas las edades, vaya a los enlaces que están junto a la foto de Kountognu.

Foto: Adam Rogers/UNCDF