Cumplimiento de los objetivos mundiales en materia de agua y saneamiento
Hay 1.100 millones de personas, o sea el 18% de la población mundial, que no disponen de agua apta para el consumo. Unos 2.600 millones de personas, o sea el 42% del total, no tienen acceso a servicios básicos de saneamiento (OMS/UNICEF, 2005*: 40).
Los objetivos de desarrollo del Milenio piden que se reduzca "a la mitad para
el año 2015, el porcentaje de personas que carezcan de acceso sostenible a agua
potable y servicios de saneamiento básicos". Al parecer en la mayoría de las
regiones es posible que se alcance el objetivo de desarrollo del Milenio relativo
al suministro de agua potable a escala global, con excepción del África subsahariana
(OMS/UNICEF,
2005*: 26).
Dentro del sistema de las Naciones Unidas, ONU-Agua es el mecanismo interinstitucional que coordina las actividades de 24 organismos de las Naciones Unidas que se ocupan de los recursos hídricos, incluido el saneamiento
.
Entre 1990 y 2002 1.100 millones de personas obtuvieron agua apta para el consumo. Los mejores resultados en ese sentido se lograron en el África meridional, donde hubo un aumento del 71%, en 1990, al 84%, en 2002, en lo que respecta al acceso al agua. En el África subsahariana, el acceso aumentó en forma marginal, del 49% en 1990 al 58% en 2002 (OMS/UNICEF, 2004: 10).
Se estima que sería necesaria una inversión adicional de 11.300 millones de dólares al año para lograr los objetivos de desarrollo del Milenio relativos al abastecimiento de agua potable y saneamiento en los niveles más básicos (OMS/UNICEF, 2005*: 2).

Principales estadísticas sobre agua y saneamiento
Se prevé que la población mundial, que en 2002 llegaba a 6.200 millones de personas, aumentará a aproximadamente 7.200 millones de personas para 2015. Casi el 95% del aumento se producirá en las regiones en desarrollo (
OMS/UNICEF, 2005*: 40).
Sólo el 1% del total de los recursos hídricos del planeta son aptos para el consumo humano. Si bien el 70% de la superficie de la Tierra está cubierta de agua, el 97,5% de esa masa de agua es agua salada. Del 2,5% restante, que es agua dulce, casi el 68,7% está congelada en los casquetes polares y glaciares (
Programa de evaluación de los recursos hídricos mundiales de las Naciones Unidas, 2006, gráfico 4.1).
Desde 1960 el uso de agua para riego ha aumentado en más del 60%. Un 70% de toda el agua dulce se utiliza para riego en la agricultura. No obstante, a causa de la ineficiencia de los sistemas de riego, particularmente en los países en desarrollo, se pierde el 60% del agua por evaporación o por retorno a los ríos y napas freáticas (
Programa de evaluación de los recursos hídricos mundiales de las Naciones Unidas, 2006: 173).
En el siglo XX el consumo de agua se multiplicó por seis, es decir que aumentó más del doble que la población. Si bien el consumo de agua en los países industrializados llega a los 380 litros per cápita al día, como en los Estados Unidos (Servicio de Prospección Geológica de los Estados Unidos, 2004), o a 129 litros per cápita al día en Alemania (
Departamento de Estadística, 2000**), en los países en desarrollo se considera que entre 20 y 30 litros per cápita al día son suficientes para satisfacer las necesidades básicas.
En algunas partes de los Estados Unidos, China y la India el agua subterránea se consume con mayor rapidez de la que se repone y las napas freáticas se están reduciendo en forma constante. Algunos ríos, como el Colorado, en la región occidental de los Estados Unidos, y el río Amarillo, en China, a menudo se secan antes de llegar al mar.
Los ecosistemas de agua dulce se han degradado seriamente: se estima que casi la mitad de los humedales del planeta han desaparecido y que se ha extinguido más del 20% de las 10.000 especies de agua dulce conocidas, o que se encuentran amenazadas o en peligro de extinción (Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas: 10).

Situación mundial del abastecimiento de agua
Escasez de agua: se estima que en 1995 unos 1.760 millones de personas (de una población mundial de aproximadamente 5.700 millones; Naciones Unidas, 2005) vivían en condiciones de grave escasez de agua (
Programa de evaluación de los recursos hídricos mundiales de las Naciones Unidas, 2006: 442).
Se estima que para 2025 unas dos terceras partes de la población mundial, es decir unos 5.500 millones de personas, vivirán en zonas con insuficiencia de agua moderada o grave (
Naciones Unidas, 1997: 19).
Las zonas más afectadas por la escasez de agua se encuentran en el África septentrional y en el Asia occidental y meridional. El 25% de la población de África adolece de una elevada escasez crónica de agua: el 13% de la población padece de escasez de agua a causa de la sequía una vez por cada generación y el 17% carece de una fuente de agua renovable (
Programa de evaluación de los recursos hídricos mundiales de las Naciones Unidas, 2006, 442).
En 2002 el 83% de la población mundial utilizaba fuentes de agua potable mejoradas, es decir que hubo un aumento respecto de la cifra estimada en 1990 (79%) (
OMS/UNICEF/Consejo de Colaboración para el Abastecimiento de Agua Potable y Saneamiento Ambiental, 2000: 9;
OMS/UNICEF, 2004: 9). Aproximadamente el 42% de la gente que dispone de agua posee una conexión domiciliaria o una canilla. No obstante, aproximadamente 1.100 millones de personas aún no disponen de fuentes mejoradas de agua potable (
OMS/UNICEF, 2005*: 11).
La gente que vive en barrios pobres tiene un acceso muy limitado a fuentes de agua potable para uso doméstico. Quienes viven en barrios pobres sólo pueden disponer de 5 a 10 litros al día, en tanto una persona de ingresos medios o altos de la misma ciudad puede utilizar de 50 a 150 litros al día, si no más (
Programa de evaluación de los recursos hídricos mundiales de las Naciones Unidas, 2006: 46).
Hasta un 30% del agua dulce se pierde a causa de filtraciones en los países en desarrollo y en algunas ciudades importantes las pérdidas pueden llegar al 40% o 70% (
Programa de evaluación de los recursos hídricos mundiales de las Naciones Unidas, 2006: 150).

Situación sanitaria mundial
En 2002 2.600 millones de personas, es decir aproximadamente el 42% de la población mundial, no disponían de servicios mejorados de saneamiento. Otros 1.800 millones de personas necesitan servicios mejorados de saneamiento antes de 2015 para poder lograr el objetivo de desarrollo del Milenio de reducir a la mitad la proporción de personas que no recibían esos servicios en 1990. Aun cuando se alcanzara ese objetivo, en 2015 habrá 1.800 millones de personas que seguirán careciendo de servicios adecuados de saneamiento debido al aumento de la población (
OMS/UNICEF, 2005*: 5).
En los países en desarrollo, las comunidades rurales reciben menos de la mitad de los servicios de saneamiento (37%) de las zonas urbanas (81%) (
OMS/UNICEF, 2004: 31).
Los más bajos niveles de atención sanitaria se registran en el África subsahariana (36%) y en el Asia meridional (37%) (
OMS/UNICEF, 2005*: 5).
Alrededor del 90% de las aguas cloacales y el 70% de los desechos industriales de los países en desarrollo se vierten en los cursos de agua sin tratamiento previo, con lo cual a menudo se contamina el caudal de agua aprovechable.

Agua, saneamiento y salud
Cada año mueren más de 2,2 millones de personas, la mayoría de ellas de países en desarrollo, a causa de enfermedades relacionadas con las condiciones deficientes del abastecimiento de agua y el saneamiento (
OMS/UNICEF/Consejo de Colaboración para el Abastecimiento de Agua Potable y Saneamiento Ambiental, 2000:V).
En todo momento la mitad de las camas de los hospitales de todo el mundo están ocupadas por pacientes que padecen enfermedades transmitidas por el agua.
Todas las semanas mueren unas 42.000 personas a causa de enfermedades relacionadas con la escasa calidad del agua potable y la falta de saneamiento. Más del 90% de esas personas son niños menores de cinco años (
OMS/UNICEF, 2005*: 15).
Dos de las enfermedades relacionadas con el agua, la diarrea y el paludismo, ocupaban el tercer y cuarto lugar entre las principales causas de muerte de niños menores de 5 años, y representaban respectivamente el 17% y el 8% de todas las muertes (OMS, 2005: 106).
En el África subsahariana, las posibilidades que tiene un niño de fallecer a causa de la diarrea son casi 520 veces superiores a las que se registran en Europa o los Estados Unidos (
OMS/UNICEF, 2005*: 16).
Las mejoras en la calidad del agua potable mediante el tratamiento del agua en el hogar, como por ejemplo mediante la cloración en el lugar de utilización y el cuidado en el almacenamiento, pueden contribuir a una reducción de entre el 35% y el 39% de los casos de diarrea, en tanto las intervenciones higiénicas, como la educación sobre la higiene y la promoción del lavado de las manos, pueden contribuir a reducir los casos de diarrea en hasta un 45% (
OMS/UNICEF, 2005*: 13).

Género, agua y saneamiento
Para una familia de seis personas la recolección de suficiente agua para beber, cocinar e higienizarse puede significar tener que acarrear contenedores de agua pesados desde un lugar alejado durante un promedio de tres horas al día. Las mujeres y las niñas son las principales encargadas de buscar el agua que necesitan sus familias para beber, bañarse, cocinar y otros usos domésticos (
OMS/UNICEF, 2005*: 11).
La salud deficiente derivada de un suministro insuficiente de agua y de servicios de saneamiento priva a los niños de la posibilidad de concurrir a la escuela y a los adultos de la posibilidad de ganarse la vida, situación que en el caso de la mujeres y las niñas se ve agravada por la necesidad de recolectar agua (
OMS/UNICEF, 2005*: 11).
Para las embarazadas la posibilidad de disponer de agua de calidad en cantidades suficientes es indispensable para protegerlas contra enfermedades graves, como la hepatitis (
OMS/UNICEF, 2005*: 20).
Las mujeres se enfrentan con la dificultad de mantener un nivel básico de higiene en el hogar así como la higiene corporal propia y la de sus niños, con cantidades muy escasas de agua, evitando a la vez la contaminación del agua almacenada para beber y cocinar (
OMS/UNICEF, 2005*: 20).
Actualmente, en el África subsahariana, el número de mujeres infectadas con el VIH es superior al de los hombres. Cuando las mujeres viven con el VIH/SIDA, su padecimiento repercute doblemente en los problemas de salud que sufren sus familias (
OMS/UNICEF, 2005*: 21).
La adopción de un comportamiento higiénico sostenible está estrechamente vinculada con el nivel educativo de las mujeres. Las mujeres mejor educadas tienen más probabilidades de adoptar comportamientos higiénicos a largo plazo (
OMS/UNICEF, 2005*: 31).
Mil trescientos millones de mujeres y niñas de los países en desarrollo no disponen de retretes privados, seguros e higiénicos. En algunos lugares en que no hay servicios de saneamiento básicos, las mujeres y las niñas deben levantarse antes del amanecer para caminar en la oscuridad y llegar a los campos, las vías del ferrocarril o al borde de los caminos para defecar a la intemperie, a sabiendas de que pueden ser víctimas de una violación u otro acto de violencia (
OMS/UNICEF, 2004: 21).
La falta de instalaciones sanitarias adecuadas e independientes en las escuelas es uno de los principales factores que impiden que las niñas asistan a clase, en particular cuando menstrúan. La ejecución de programas de saneamiento en las escuelas, teniendo en cuenta las cuestiones de género, puede contribuir a un aumento considerable en la matriculación de las niñas. En Bangladesh la matriculación de las niñas aumentó un 11% en un período de cuatro años (
Programa de evaluación de los recursos hídricos mundiales de las Naciones Unidas, 2006: 230), en tanto en Marruecos, gracias al Proyecto de abastecimiento de agua y saneamiento en zonas rurales del Banco Mundial, la asistencia a las escuelas de seis provincias aumentó un 20% en cuatro años. El tiempo que necesitaban las mujeres y las niñas para recoger agua se redujo entre un 50% y un 90% (
Banco Mundial, 2003).

La economía de las inversiones en materia de agua y saneamiento
La OMS realizó un análisis de costos y beneficios que demostró que cada dólar invertido en el mejoramiento de los servicios de abastecimiento de agua potable y saneamiento puede dar un rendimiento de entre 4 dólares y 34 dólares, según la región (
OMS/UNICEF, 2005*: 4). El tratamiento doméstico del agua, como la cloración, la desinfección solar, los filtros o la aplicación de polvos de floculación y cloración combinados, puede arrojar beneficios de entre 5 dólares y 140 dólares por cada dólar invertido (
OMS/UNICEF, 2005*: 24).
Se estima que el rendimiento económico de una inversión de 11.300 millones de dólares al año para alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio relativos al agua potable y el saneamiento para 2015 asciende a 84.000 millones de dólares (
OMS, 2004: 34).
La OMS ha estimado que las ganancias de productividad derivadas de una reducción de la diarrea, si se alcanzara el objetivo de desarrollo del Milenio relativo al agua potable y el saneamiento, superarán los 700 millones de dólares al año (
OMS/UNICEF, 2005*: 16).