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VI. Invertir en gobernanza
81. En las secciones II a V infra he descrito los grandes cambios que considero necesarios en la gestión de la Secretaría de las Naciones Unidas y de los recursos que le confían los Estados Miembros. En la presente sección sugeriré algunas mejoras en el modo en que la Secretaría se explica ante los Estados Miembros y ante el público, y del modo en que la Secretaría y los Estados Miembros colaboran en las cuestiones de gestión y presupuesto. Mi objetivo es asegurar que los Estados Miembros reciban informes de alta calidad, precisos y oportunos sobre la actuación de la Secretaría y dispongan de instrumentos eficaces para lograr que la Secretaría sea realmente responsable del cumplimiento de sus mandatos y de la gestión de sus recursos. Las Naciones Unidas deberían ser accesibles a sus propietarios (los Estados Miembros) y a sus usuarios, es decir, a todos quienes recurren a sus servicios o tienen tratos con la Organización. Esto requiere un esfuerzo de transparencia por parte de la Secretaría y también un cierto grado de ajuste en los propios órganos intergubernamentales.
Contexto y desafíos
82. Los presentes procesos de presupuestación y adopción de decisiones
se caracterizan por una falta evidente de claridad y transparencia. Los Estados Miembros reciben de la Secretaría una avalancha de informes que contienen mucha información pero que no están organizados estratégicamente y, por consiguiente, tienen muy poca utilidad como instrumentos de análisis. La Quinta Comisión, en particular, recibe actualmente más de 270 informes al año, y ninguno de ellos da una visión única, completa y coordinada de la gestión de la Secretaría. Esa superabundancia de informes resulta abrumadora tanto para la Secretaría como para los Estados Miembros (véase el gráfico 6). Obliga a los Estados Miembros a dirigir a los funcionarios preguntas muy detalladas para tratar, no siempre con éxito, de tener una visión general de la situación. Los informes son demasiado largos, su número es excesivo y con harta frecuencia llegan tarde, con lo que los Estados Miembros disponen de poco tiempo para examinarlos.
83. La actual política de las Naciones Unidas respecto del acceso externo a la documentación tampoco es muy útil para el público. Esa política no es clara ni sistemática. Las normas existentes establecen una presunción teórica en favor de la comunicación de los documentos al público previa solicitud, pero no establece criterios precisos para decidir cuándo se ha de denegar ese acceso. En la práctica, los jefes de los distintos departamentos u oficinas deciden caso por caso, y no hay un proceso de revisión o apelación para quienes consideran que se les ha denegado sin razón el acceso a un determinado documento.
84. El actual sistema de interacción entre la Secretaría y las comisiones y los comités de la Asamblea General a veces es disfuncional porque hay demasiadas comisiones distintas, el número
de sus miembros es excesivo y muchas veces sus programas se superponen. En particular:
- La interfaz entre la Quinta Comisión y la Secretaría adolece de la excesiva importancia que se da a los detalles. Esto se debe en parte al tamaño de la Comisión (191 miembros), y en parte a la falta de límites a la duración de los debates, lo que impide un diálogo estratégico y la participación frecuente de los jefes de misión;
- La Comisión Consultiva en Asuntos Administrativos y de Presupuesto (CCAAP), que proporciona asesoramiento técnico a la Quinta Comisión, también dedica mucho tiempo a un interrogatorio paralelo y detallado, partida por partida, de los funcionarios, y tampoco en este caso se llega siempre a un juicio estratégico. Así, es frecuente que el mismo tema se trate una vez en la CCAAP y otra vez en la Quinta Comisión;
- El Comité del Programa y de la Coordinación absorbe unos recursos y un tiempo considerables pero ya no cumple ni su mandato de coordinar las actividades de los diferentes programas con cargo al presupuesto ordinario ni el de evaluar el desempeño de la Secretaría. No han tenido éxito las iniciativas para reformarlo.
Visión
85. Según yo lo veo, los Estados Miembros y la Secretaría trabajarían juntos en las siguientes condiciones:
- Procesos viables de adopción de decisiones. Para examinar detalladamente las cuestiones, los Estados Miembros trabajarían en grupos pequeños pero representativos, ateniéndose a unos plazos estrictos y contando con el apoyo de expertos, con un mandato claro de aprobar o rechazar las propuestas, y así los órganos principales podrían centrarse en las cuestiones estratégicas;
- División clara del trabajo. Los órganos intergubernamentales gobernarían la Organización, en el sentido de que adoptarían las decisiones de alto nivel sobre prioridades, políticas y asignación general de recursos y proporcionarían aportaciones sustantivas de expertos. Para realizar esas tareas sería preferible que dejaran la gestión de los detalles operacionales a la Secretaría, y juzgaran a los administradores según los resultados, sin necesidad de realizar un examen renglón por renglón de cada partida de gastos;
- Mecanismo creíble de presentación de informes. Los Estados Miembros recibirían de la Secretaría análisis precisos y oportunos, que hoy necesitan más que nunca, dada la multitud de tareas que tiene que realizar y de demandas que atender. Esto se lograría no con más informes sino con menos informes, mejores y más claros, lo que permitiría a los Estados Miembros evaluar las medidas adoptadas por la Secretaría y asegurarse de que sus mandatos se cumplen adecuadamente;
- Transparencia. Habría que decir claramente al público que puede solicitar documentos a la Secretaría de las Naciones Unidas, explicando la manera de solicitarlos y explicando los principios según los que se aceptarían o rechazarían las solicitudes, y todas las solicitudes recibirían una rápida respuesta.
Propuestas
Propuesta 19
Propongo que se mejoren nuestros mecanismos de presentación de informes preparando un único informe anual general, que incluya amplia información sobre finanzas y programas; identificando las posibilidades de simplificar todos los informes de la Secretaría; poniendo a disposición de los Estados Miembros informes sobre la ejecución financiera en tiempo real; y mejorando el acceso del público a la documentación de las Naciones Unidas. Más
concretamente:
- Un único informe anual general del Secretario General a la Asamblea General sobre la labor de la Organización, según está dispuesto en la Carta, consolidará la información que actualmente se presenta en cinco informes diferentes, de modo que la labor financiera y operacional de la Secretaría pueda medirse fácilmente en relación con los objetivos estratégicos fijados por los Estados Miembros. Esto no sólo mejorará la calidad de la comunicación entre la Secretaría y los Estados Miembros sino que también permitirá que éstos mantengan entre ellos debates estratégicos más importantes.
- Los más de 30 informes que se presentan actualmente sobre cuestiones de administración y finanzas se reducirán a seis.
- También proporcionaremos a los Estados Miembros estados consolidados y en tiempo real de nuestros resultados financieros, con periodicidad trimestral regular, una vez establecidos los sistemas de información necesarios.
- En mayo de 2006 presentaré a los Estados Miembros, para su examen y aprobación, una propuesta detallada con normas nuevas y claras sobre el acceso del público a la documentación de las Naciones Unidas.
Propuesta 20
Propongo tres nuevos principios para la interacción entre la Secretaría y las principales comisiones y comités
presupuestarios de la Asamblea General:
- Las comisiones y comités deberían ponerse de acuerdo para centrarse en las principales cuestiones presupuestarias, insistiendo en la planificación y en el análisis del desempeño.
- Tanto las reuniones plenarias como los grupos de trabajo deberían respetar unos plazos estrictos para el examen del presupuesto y la adopción de decisiones.
- Las sesiones plenarias se utilizarían para adoptar decisiones sobre las principales cuestiones relacionadas con el presupuesto y no para debatir interminablemente sobre cada renglón del presupuesto.
Propuesta 21
Pido a la Asamblea General que estudie el modo de reformar sus
estructuras para colaborar con la Secretaría en cuestiones administrativas y presupuestarias. En consecuencia, aunque por supuesto se trata de una cuestión que corresponde decidir a los Estados Miembros, éstos quizás podrían:
- Reconsiderar la necesidad de un Comité del Programa y de la
Coordinación independiente, dado que la labor de ese Comité duplica
en muchos aspectos la de la Quinta Comisión y de la Comisión
Consultiva en Asuntos Administrativos y de Presupuesto.
- Establecer un mecanismo de evaluación de programas para reforzar la capacidad de la Quinta Comisión para examinar la totalidad de los 10.000 millones de dólares de los recursos de la Secretaría y crear un vínculo entre la ejecución
de los programas y el examen del presupuesto.
- Elevar el nivel de su representación en la Quinta Comisión, instando a los jefes de misión a que participen más
directamente.
- Examinar el nivel de las competencias técnicas necesarias para
prestar servicios en la CCAAP, a fin de que ésta pueda desempeñar plenamente
su función como grupo de expertos de apoyar y asesorar a la Quinta
Comisión.
- Elevar el nivel de los programas de la Quinta Comisión y la CCAAP e imponer plazos a las reuniones, a fin de dedicar menos tiempo a un examen detallado y más al examen de las cuestiones estratégicas
fundamentales.
- Examinar el modo de que las discusiones estratégicas tengan
lugar en reuniones de un tamaño manejable, posiblemente dividiendo
el volumen de trabajo de la Quinta Comisión entre algunos grupos de
trabajo de composición limitada, o incluso considerar si se podría
elegir un comité ejecutivo entre sus miembros y pedirle que presentara
recomendaciones convenidas ante la Comisión
en pleno.
Recuadro 2
Reforzamiento de las funciones de supervisión y auditoría |
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Un sistema adecuado de supervisión y auditoría es de importancia
crítica tanto para asegurar una buena gestión como para garantizar
los más altos niveles de integridad y responsabilidad. Actualmente
las Naciones Unidas son objeto de la actividad de múltiples órganos
de auditoría y revisión, tanto internos como externos -entre ellos
la Junta de Auditores, la Dependencia Común de Inspección y la Oficina
de Servicios de Supervisión Interna- cuyos mandatos y atribuciones
varían y a veces coinciden parcialmente. Además, la propia Oficina
de Servicios de Supervisión Interna tiene una serie compleja de responsabilidades
que se prestan a la aparición de posibles conflictos entre su función
de prestar servicios de asesoramiento sobre gestión a los departamentos
de las Naciones Unidas y sus funciones de investigación y auditoría.
Esta última función, en cuyo contexto la Oficina de Servicios de Supervisión
Interna ha proporcionado tradicionalmente auditorías internas para
su utilización por el personal directivo, también se ha desenfocado
como resultado de la reciente decisión de la Asamblea General en virtud
de la cual la Oficina presenta directamente informes a los Estados
Miembros así como al Secretario General y los Estados Miembros pueden
tener acceso directo a sus informes. |
Esta complicada serie de arreglos,
así como los problemas descubiertos en la gestión del programa petróleo
por alimentos, el escándalo de la explotación sexual en algunas de nuestras
misiones de mantenimiento de la paz y la inquietante evidencia de conductas
ilícitas en nuestro sistema de adquisiciones, han reforzado mi arraigado
convencimiento de que es preciso reforzar considerablemente la capacidad
de auditoría e investigación independiente de las Naciones Unidas. Por
eso propuse inicialmente un examen completo de la Oficina de Servicios
de Supervisión Interna en 2004; y repetí mi petición en el informe titulado
"Un concepto más amplio de la libertad: desarrollo, seguridad y derechos
humanos para todos" (A/59/2005), que presenté a la Asamblea General en
2005. Para mí fue una gran satisfacción ver que esta propuesta recibió
el apoyo unánime de los Jefes de Estado y de Gobierno en el Documento
Final de la Cumbre Mundial 2005 y celebro el hecho de que decidieran
combinar ese examen con el examen amplio de las disposiciones de gobernanza
de las Naciones Unidas ya recomendado por la Junta de Auditores. Por
la misma razón también considero muy satisfactorias las decisiones de
la Asamblea General de aprobar importantes nuevos recursos para la Oficina
de Servicios de Supervisión Interna tanto en junio como en diciembre
de 2005 y de apoyar la creación de un Comité Asesor de Auditoría Independiente
como mecanismo adicional para asegurar que los Estados Miembros dispongan
del asesoramiento experto independiente que necesitan para ejercer mejor
sus responsabilidades de supervisión. |
En el informe que presenté a la
Asamblea General en noviembre de 2005 sobre la aplicación de las decisiones
del Documento Final de la Cumbre Mundial 2005, definí las atribuciones
detalladas de ese nuevo Comité, aprovechando las mejores prácticas y
los parámetros de órganos similares en organizaciones comparables. También
definí el mandato para el examen de la gobernanza y la supervisión que
se está realizando actualmente. Espero sinceramente que de ese examen
salga una división más racional del trabajo y las responsabilidades entre
los diversos órganos de auditoría y supervisión y que les permita contar
con todos los recursos y la capacidad necesarios para desempeñar su muy
importante función. En lo que respecta concretamente a la Oficina de
Servicios de Supervisión Interna, además de buscar la manera de incrementar
su capacidad de auditoría e investigación, que creo es esencial, espero
también que el examen a) estudiará las repercusiones de la nueva línea
directa de presentación de informes de la Oficina a la Asamblea General
en lo que se refiere a la capacidad de la Secretaría para recurrir a
su capacidad de auditoría interna como elemento de las decisiones de
gestión y b) analizará explícitamente la conveniencia de que la Oficina
de Servicios de Supervisión Interna conserve sus funciones de asesoramiento
en cuestiones de gestión. |
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