Genocidio
¿Qué es genocidio?
En el artículo II de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio (1948) se define el genocidio como “cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso ...”:
- (a) Matanza de miembros del grupo;
- (b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;
- (c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física, total o parcial;
- (d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;
- (e) Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo. (Artículo 2)
Todos esos actos son violaciones de los derechos humanos y pueden constituir también crímenes de lesa humanidad o crímenes de guerra, dependiendo del contexto en el que se cometan. La Convención confirma que el genocidio, ya sea cometido en tiempo de paz o en tiempo de guerra, es un delito de derecho internacional que las Partes en la Convención se comprometen “a prevenir y a sancionar” (artículo I). Como la Convención forma parte del derecho consuetudinario internacional, se considera que es aplicable en todos los países, independientemente de que la hayan firmado o ratificado.
¿Por qué ocurre el genocidio?
El genocidio y las atrocidades conexas pueden producirse en sociedades en las que diferentes grupos nacionales, raciales, éticos o religiosos se ven enzarzados en conflictos relacionados con la identidad. Es posible que los gobiernos, los partidos políticos o los grupos que hay en la sociedad inciten o exacerben esos conflictos, o bien no logren interceder ni asegurar la plena igualdad de todos los grupos o se nieguen decididamente a hacerlo. Los conflictos rara vez surgen de diferencias reales o percibidas entre esos grupos, sino de las desigualdades políticas y económicas asociadas a esas diferencias. Las desigualdades con respecto a un grupo determinado frecuentemente conllevan discriminación, marginación, exclusión, un discurso que incita al odio y la violencia, y la denegación de los derechos fundamentales y las libertades civiles. A menudo, el genocidio viene precedido por graves violaciones de los derechos humanos, como detenciones o desplazamientos arbitrarios. Una historia de violencia basada en la raza, el origen étnico o la religión, las perturbaciones políticas y la agitación económica, así como la existencia de un régimen totalitario o autoritario, crean un ambiente en el que es más probable que se produzca el genocidio. Antes de que éste ocurra, se desarrolla un proceso en el que se señala a un grupo determinado y que culmina con el ejercicio de la violencia contra ese grupo, que se identifica como peligroso, indeseable, indigno o inferior.
¿Por qué nombró el Secretario General a un Asesor Especial para la Prevención del Genocidio?
Los genocidios que se produjeron en Rwanda y los Balcanes en los años 90 mostraron del peor modo posible que las Naciones Unidas debían esforzarse más por prevenir el genocidio. En 2001 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas invitó al Secretario General a que le remitiera la información y los análisis que recibiera de fuentes del propio sistema de las Naciones Unidas sobre casos de violaciones graves del derecho internacional y sobre posibles situaciones de conflicto que surgieran como consecuencia de controversias étnicas, religiosas y territoriales, y otras cuestiones conexas. Para ayudar a responder a la petición del Consejo, en 2004 el Secretario General nombró a un Asesor Especial para la Prevención del Genocidio. El primer Asesor Especial fue el Sr. Juan Méndez. En 2007 el Secretario General Ban Ki-moon nombró al Sr. Francis Deng su Asesor Especial a tiempo completo con la categoría de Secretario General Adjunto.
Papel de las Naciones Unidas en la prevención del genocidio
El fundamento de las Naciones Unidas está estrechamente vinculado al deseo de la comunidad internacional de evitar horrores como los que se cometieron durante la Segunda Guerra Mundial. Mediante sus mandatos, actividades operacionales y presencia sobre el terreno en la mayoría de países, los organismos, departamentos y programas de las Naciones Unidas contribuyen a prevenir el genocidio de distintos modos, entre otros, apoyando el desarrollo equitativo, promoviendo la protección de los derechos humanos, prestando asistencia humanitaria, e intercediendo para asegurar la paz, la seguridad y la estabilidad. En particular, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos es la principal responsable de las actividades de las Naciones Unidas en materia de derechos humanos, como la promoción y protección de todos los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales, así como la coordinación de las actividades relacionadas con los derechos humanos en todo el sistema de las Naciones Unidas. También presta servicios a los órganos creados en virtud de tratados de derechos humanos, como el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial, y los mecanismos de derechos humanos, como los relatores temáticos y para los países, que pueden alertar de la posibilidad de genocidio y formular recomendaciones. Los Departamentos de las Naciones Unidas de Asuntos Políticos y Operaciones de Mantenimiento de la Paz trabajan para paliar las crisis y las amenazas a la paz. Otros órganos de las Naciones Unidas, como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, el Programa Mundial de Alimentos, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios, contribuyen a mitigar o incluso a prevenir las circunstancias que pueden ocasionar un genocidio.
Cuando se produce un genocidio, la Corte Penal Internacional, que es una organización separada e independiente de las Naciones Unidas, tiene atribuciones para investigar y procesar a los principales responsables, si un Estado carece de la voluntad o la capacidad de ejercer su jurisdicción sobre los presuntos culpables. La lucha contra la impunidad y la creación de expectativas verosímiles de que los culpables de genocidio y crímenes conexos responderán de sus actos puede contribuir de manera eficaz a una cultura de prevención.
En el marco específico del mandato de prevención del genocidio, el Asesor Especial solicita a todos los órganos de las Naciones Unidas y recibe de éstos, información pertinente a la protección del genocidio, en particular información de alerta temprana, y ejerce de catalizador en el sistema de las Naciones Unidas, formulando recomendaciones para que el Secretario General, el Consejo de Seguridad y otros asociados de la Organización den respuestas eficaces en materia de prevención en un amplio proceso que abarca todo el sistema, y apoyando a esos asociados a adoptar medidas preventivas de conformidad con sus mandatos y responsabilidades.