| I. Un cambio necesario | II. Doctrina, estrategia y adopcíon de decisiones de las operaciones de paz |
| III. Capacidad de la ONU para desplegar operaciones rápida y eficazmente |
| IV. Los recursos de la Sede y la estructura de planificacíon y apoyo de las operaciones de mantenimiento de la paz |
| V. Operaciones de las paz y la era de la informacíon |
| VI. Dificultades para la aplicacíon de las recomendaciones |
| Annexos : I Miembros del Grupo - II
Bibliografía - III Resumen de las recomendaciones |

IV. Los recursos de la Sede y la estructura de planificación y apoyo de las operaciones de mantenimiento de la paz

Para crear en la Sede una capacidad suficiente de apoyo a las operaciones de paz es necesario abordar y resolver las tres cuestiones de su cantidad, su estructura y su calidad, es decir: el número de funcionarios necesarios para realizar esa labor; las estructuras y los procedimientos orgánicos que facilitan un apoyo eficaz; y disponer de personas y métodos de trabajo de calidad dentro de esas estructuras. En esta sección, el Grupo examina fundamentalmente las dos primeras cuestiones, sobre las que formula recomendaciones, y abordará los temas de la calidad del personal y de la "cultura propia de la Organización" en la Sección VI infra.

El Grupo considera que es claramente necesario aumentar los recursos en apoyo de las operaciones de mantenimiento de la paz. Se necesitan en particular más recursos en el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, el departamento que se encarga fundamentalmente de planificar y respaldar las operaciones sobre el terreno más complejas y de perfil más elevado de las Naciones Unidas.

A. Niveles de dotación de personal y financiación del apoyo en la Sede a las operaciones de mantenimiento de la paz

Los gastos correspondientes al personal de la Sede y los gastos conexos para planear y respaldar todas las operaciones de mantenimiento de la paz sobre el terreno se pueden considerar gastos de las Naciones Unidas, en concepto de apoyo directo, no sobre el terreno,

a las operaciones de mantenimiento de la paz. No han superado el 6% del costo total de las operaciones de mantenimiento de la paz en los 50 años últimos (véase el cuadro 4.1) y en la actualidad están más cerca del 3% y disminuirán por debajo del 2% en el presupuesto anual para el mantenimiento de la paz, según los planes existentes de ampliación de algunas misiones como la MONUG en la República Democrática del Congo, el despliegue total de otras como la UNAMSIL, en Sierra Leona, y el establecimiento de una nueva operación en Eritrea y Etiopía. Un analista de gestión conocedor de las necesidades prácticas de grandes organizaciones, públicas o privadas, que cuentan con un número importante de elementos desplegados sobre el terreno podría llegar a la conclusión de que una organización que se esfuerza en llevar a cabo actividades sobre el terreno con costos de apoyo desde la Sede equivalentes a un 2% no está respaldando suficientemente a su personal sobre el terreno y muy probablemente está consumiendo sus estructuras de apoyo en ese proceso.

En el cuadro 4.1 figuran los presupuestos totales de las operaciones de mantenimiento de la paz desde mediados de 1996 a mediados de 2001 (los ciclos presupuestarios de mantenimiento de la paz van de julio a junio, es decir, con un desfase de seis meses respecto del ciclo presupuestario ordinario de las Naciones Unidas). Figuran asimismo en él los gastos totales de la Sede en apoyo de las operaciones de mantenimiento de la paz, tanto dentro como fuera del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz y lo mismo si se financian con cargo al presupuesto ordinario como con cargo a la Cuenta de Apoyo para las Operaciones de Mantenimiento de la Paz (el presupuesto ordinario abarca dos años y sus gastos se prorratean entre los Estados Miembros conforme a la escala de cuotas ordinarias; la Cuenta de Apoyo abarca un año —con el propósito de que los niveles de personal de plantilla de la Secretaría fluyan y refluyan con el nivel de las operaciones sobre el terreno— y sus gastos se prorratean conforme a la escala de cuotas fijadas para las operaciones de mantenimiento de la paz).

Cuadro 4.1
Proporción de total de gastos de apoyo de la Sede sobre los presupuestos totales de las operaciones de mantenimiento de la paz de 1996 a 2001

(En millones de dólares EE.UU.)

 

Jul. 1996–jun. 1997

Jul. 1997–jun. 1998

Jul. 1998–jun. 1999

Jul. 1999–jun. 2000

Jul. 2000–jun. 2001a

Presupuestos de operaciones de mantenimiento de la paz

1 260

911,7

812,9

1 417

2 582b

Gastos de apoyo de la Sede conexosc

49,2

52,8

41,0

41,7

50,2

Proporción de gastos entre la Sede y las operacio-nes sobre el terreno

3,90%

5,79%

5,05%

2,95%

1,94%

a Cifras basadas en los informes financieros del Secretario General. Se excluyen las misiones finalizadas al 30 de junio de 2000. Comprende los gastos aproximados del despliegue total de la MONUC, cuyo presupuesto todavía no se ha preparado.

b Estimaciones.

c Cifras obtenidas del Contralor de las Naciones Unidas; comprenden todos los puestos de la Secretaría (fundamentalmente del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz) financiados con cargo al presupuesto ordinario bienal y con cargo a la Cuenta de Apoyo; se tiene en cuenta, además, un factor de cuáles habrían sido los gastos correspondientes a las contribuciones en especie o al personal proporcionado gratuitamente, en caso de haberse tenido que financiar enteramente.

La Cuenta de Apoyo financia el 85% del presupuesto del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, es decir, aproximadamente 40 millones de dólares al año. Otros 6 millones de dólares del Departamento proceden del presupuesto ordinario del bienio. Estos 46 millones de dólares financian en gran medida los salarios y gastos conexos de los 231 profesionales civiles, militares y de policía y de los 173 funcionarios de servicios generales del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz (pero no comprende el Servicio de Actividades Relativas a las Minas, que se financia con contribuciones voluntarias). La Cuenta de Apoyo financia además puestos en otros sectores de la Secretaría, ocupados por personas dedicadas a apoyar las operaciones de mantenimiento de la paz, como la División de Financiación de Operaciones de Mantenimiento de la Paz y partes de la División de Adquisiciones del Departamento de Gestión, la Oficina de Asuntos Jurídicos y el DIP.

Hasta mediados del decenio, se calculó la Cuenta de Apoyo en el 8,5% del total de los gastos en concepto de personal civil de las operaciones de mantenimiento de la paz, pero no se tuvieron en cuenta los gastos de apoyo al personal de policía civil y a los voluntarios de las Naciones Unidas, ni los gastos de contratistas privados o tropas militares de apoyo. Este método del porcentaje fijo fue sustituido por la justificación anual de todos los puestos financiados con cargo a la Cuenta de Apoyo. Los niveles de personal de plantilla del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz aumentaron poco con la aplicación del nuevo sistema, en parte porque la Secretaría al parecer ha ajustado sus peticiones a lo que consideraba políticamente factible.

Está claro que el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz y demás oficinas de la Secretaría que respaldan esas operaciones deben ampliar y disminuir su personal en alguna medida conforme al nivel de las actividades sobre el terreno, pero exigir al Departamento que justifique cada año siete de cada ocho puestos de sus puestos es actuar como si se creyese que se trata de una operación temporal y que las operaciones de mantenimiento de la paz son una responsabilidad temporal de la Organización. Los 52 años de operaciones ya transcurridos indican lo contrario y de la historia reciente se desprende además que una preparación permanente es esencial, incluso durante las épocas de baja actividad sobre el terreno porque la evolución de los acontecimientos es muy difícil de predecir y, una vez perdidas, la capacidad y la experiencia del personal puede hacer falta mucho tiempo para recuperarlas, como ha aprendido a su costa el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz en los dos años últimos.

Como la Cuenta de Apoyo financia prácticamente a todo el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz con carácter anual, ni ese Departamento ni las demás oficinas financiadas con cargo a ella pueden contar con un nivel básico previsible de financiación y puestos con respecto al cual contratar y mantener a personal. El personal traído del terreno que ocupa puestos financiados con cargo a la Cuenta de Apoyo no sabe si esos puestos existirán al año siguiente. Habida cuenta de las condiciones de trabajo existentes y de la incertidumbre respecto de la carrera profesional que entraña la financiación con cargo a la Cuenta de Apoyo, es muy notable que el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz haya conseguido conservarlos.

Los Estados Miembros y la Secretaría han reconocido desde hace mucho la necesidad de determinar un nivel básico de personal y financiación y de establecer un mecanismo aparte gracias al cual se pueda contratar y despedir a personal en el Departamento a tenor de las necesidades. Ahora bien, sin un examen de las necesidades de personal del Departamento basado en algunos criterios objetivos de gestión y productividad, es difícil determinar el nivel básico adecuado. Aunque el Grupo no está en condiciones de efectuar ese examen metódico de los aspectos de gestión del Departamento, considera que se debe llevar a cabo y que, entre tanto, algunas carencias actuales de personal son dolorosamente patentes y merece la pena señalarlas.

La División de Actividades Militares y Policía Civil del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, presidida por el Asesor Militar de las Naciones Unidas, está facultada para disponer de 32 oficiales militares y nueve oficiales de policía civil. A la Dependencia de Policía Civil se le ha asignado el respaldar todos los aspectos de las operaciones de policía internacional de las Naciones Unidas, desde el desarrollo doctrinal al despliegue de oficiales en las operaciones sobre el terreno, pasando por su selección. En la actualidad, apenas puede hacer algo más que identificar el personal, tratar de preseleccionarlo con los equipos de asistencia en la selección de personal visitantes (actividad que ocupa aproximadamente la mitad del personal) y procura después que vayan sobre el terreno. Además, en el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz (ni tampoco en algún otro lugar del sistema de las Naciones Unidas) no existe una dependencia encargada de planificar y respaldar los elementos de imposición del estado de derecho de una operación, que a su vez respaldan una labor eficaz de policía, ya sea de asesoramiento o ejecutiva.

Once oficiales de la Oficina del Asesor Militar respaldan la identificación y la rotación de las unidades militares de todas las operaciones de mantenimiento de la paz y prestan asesoramiento militar a los oficiales políticos del Departamento. Se supone además que los oficiales militares del Departamento tienen que hallar tiempo para "capacitar a los formadores" de los Estados Miembros, elaborar directrices, manuales y demás material de información y colaborar con la División de Administración y Logística de Actividades sobre el Terreno para determinar las necesidades logísticas y demás necesidades operativas de los componentes militar y de policía de las misiones sobre el terreno. Ahora bien, en la situación actual, la Dependencia de Capacitación está formada únicamente por cinco oficiales militares en total. Diez oficiales del Servicio de Planificación Militar son los principales planificadores de las misiones militares a nivel operacional dentro del Departamento; se han autorizado otros seis puestos más, pero todavía no tienen titular. Esos 16 oficiales de planificación constituyen todo el complemento de personal militar disponible para determinar las necesidades de fuerzas para iniciar y ampliar las misiones, participar en estudios técnicos y evaluar la preparación de los principales contribuyentes de tropas. A uno de los 10 planificadores militares autorizados originalmente se le asignó la tarea de elaborar las normas de intervención y directrices para los jefes de fuerzas de todas las operaciones. Sólo hay un oficial, a tiempo parcial, para gestionar la base de datos del sistema relativo a las fuerzas de reserva de las Naciones Unidas.

En el cuadro 4.2 figura una relación entre el total de efectivos militares y de policía desplegados y el total autorizado del personal de apoyo correspondiente en la Sede. Ningún gobierno nacional enviaría 27.000 soldados a operaciones sobre el terreno y dejaría sólo 32 oficiales en el país para que les proporcionaran orientación militar sustantiva y operacional. Ninguna organización de policía desplegaría a 8.000 oficiales de policía y dejaría sólo nueve en el cuartel general para que les proporcionaran apoyo policial sustantivo y operacional.

Cuadro 4.2
Relación entre el personal militar y de policía civil en la Sede y el personal militar y de policía civil sobre el terreno

 

Personal militar

Policía civil

Operaciones de mantenimiento de la paz

27 365

8 641

Sede

32

9

Relación entre la Sede y las misiones sobre el terreno

0,1%

0,1%

a Total autorizado de efectivos militares al 15 de junio de 2000 y de policía civil al 1° de agosto de 2000.

La Oficina de Operaciones del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, a la que pertenecen los oficiales de asuntos políticos encargados de coordinar las distintas operaciones de mantenimiento de la paz, es otro sector que parece disponer de mucho menos personal del necesario. Cuenta actualmente con 15 funcionarios del cuadro orgánico encargados de coordinar 14 operaciones de mantenimiento de la paz en marcha y dos posibles nuevas operaciones, es decir, menos de un oficial por misión como promedio. Un oficial tal vez podría atender las necesidades de una o incluso dos misiones más pequeñas, pero esto parece insostenible en el caso de las misiones mayores, como la UNTAET en Timor Oriental, la UNMIK en Kosovo, la UNAMSIL en Sierra Leona y la MONUC en la República Democrática del Congo. En circunstancias parecidas se encuentran los oficiales de logística y personal de la División de Administración y Logística de Actividades sobre el Terreno del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz y el personal de apoyo conexo del Departamento de Gestión, la Oficina de Asuntos Jurídicos, el Departamento de Información Pública y otras oficinas que prestan apoyo a su labor. En el cuadro 4.3 figura el número total de funcionarios en el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz y otras dependencias de la Secretaría que se dedican a jornada completa a prestar apoyo a las misiones mayores, junto con sus presupuestos anuales para misiones y sus plantillas autorizadas.

La escasez general de personal supone que en muchos casos los funcionarios que realizan tareas fundamentales no cuenten con sustitutos, no tengan medios de cubrir más de un turno en un día en que se produce una crisis a una distancia de 6 a 12 husos horarios salvo que hagan ellos mismos dos turnos, y no puedan tomar vacaciones, ponerse enfermos o visitar la misión a no ser que dejen gran parte de sus tareas de apoyo sin nadie que se pueda hacer cargo de ellas. En la situación actual resulta inevitable optar por soluciones intermedias cuando hay que atender a la vez a diversas cuestiones, lo cual puede afectar al apoyo a las misiones sobre el terreno. En Nueva York, las tareas relacionadas con la Sede, como la obligación de presentar informes a los órganos legislativos, tienden a adquirir prioridad porque los representantes de los Estados Miembros presionan, muchas veces en persona, para que se tomen medidas al respecto. La labor sobre el terreno, por el contrario, está representada en Nueva York por un mensaje por correo electrónico, un telegrama o las notas tomadas de una conversación telefónica. Por consiguiente, en la lucha por reclamar la atención del funcionario competente en la Sede suelen salir perdiendo las operaciones sobre el terreno, de modo que su personal se ve obligado a resolver los problemas por cuenta propia. Sin embargo, se les debería asignar la máxima prioridad. Los que prestan servicios sobre el terreno hacen frente a circunstancias difíciles, a menudo con peligro de sus vidas, y se merecen mejor suerte, al igual que el personal en la Sede que desea apoyarlos de manera más eficaz.

Cuadro 4.3
Total de funcionarios asignados a jornada completa para apoyar operaciones de mantenimiento de la paz complejas establecidas en 1999

  UNMIK
(Kosovo)
UNAMSIL
(Sierra Leona)
UNTAET
(Timor Oriental)
MONUC (República Democrática del Congo)
Presupuesto estimado
Julio de 2000 a Junio de 2001
410 millones de dólares 465 millones de dólares 540 millones de dólares 535 millones de dólares
Total de miembros de componentes clave actualmente
autorizado
4 718 policías
más de 1 000 civiles internacionales
13 000 militares 8 950 militares
1 640 policías
1 185 civiles
internacionales
5 537 militares
500 observadores
militares
Personal del cuadro orgánico en la Sede asignado a jornada completa para apoyar la operación 1 oficial de asuntos
políticos
2 policías civiles
1 coordinador de
logística
1 especialista en
contratación de civiles
1 especialista en
finanzas
1 oficial de asuntos políticos
2 militares
1 coordinador
de logística
1 especialista
en finanzas
1 oficial de asuntos
políticos
2 militares
1 policía civil
1 coordinador
de logística
1 especialista en
contratación de civiles
1 especialista en finanzas
1 oficial de asuntos
políticos
3 militares
1 policía civil
1 coordinador de logística
1 especialista en
contratación de civiles
1 especialista en finanzas
Total del personal de apoyo en la Sede 6 5 7 8

Aunque parezca haber cierta duplicación de funciones entre los oficiales encargados de las operaciones en el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz y sus homólogos de las divisiones regionales del Departamento de Asuntos Políticos, un examen más minucioso indica que no es así. Por ejemplo, el homólogo del oficial encargado de la UNMIK en el Departamento de Asuntos Políticos sigue la evolución de la situación en toda Europa sudoriental y su homólogo en la Oficina del Coordinador de Asuntos Humanitarios se ocupa de todos los Balcanes y de partes de la Comunidad de Estados Independientes. Si bien es esencial que a los oficiales del Departamento de Asuntos Políticos y de la Oficina del Coordinador de Asuntos Humanitarios se les dé la oportunidad de hacer alguna aportación, con el conjunto de sus esfuerzos prestan menos apoyo a la UNMIK de lo que lo haría otro oficial equivalente a jornada completa.

Los tres Directores Regionales de la Oficina de Operaciones deberían visitar las misiones periódicamente y mantener un diálogo constante a nivel de políticas con los Representantes Especiales del Secretario General y los jefes de los componentes sobre los
obstáculos que la Sede podría ayudarles a superar. En lugar de ello, se ven envueltos en los procesos que ocupan el tiempo de los oficiales encargados de sus operaciones porque éstos necesitan su apoyo.

Este conflicto creado por la necesidad de atender a la vez a cuestiones diversas es aún más evidente en los casos del Secretario General Adjunto y el Subsecretario General de Operaciones de Mantenimiento de la Paz. Uno y otro proporcionan asesoramiento al Secretario General y mantienen un enlace con las delegaciones y las capitales de los Estados Miembros y el uno o el otro analiza cada informe sobre operaciones de mantenimiento de la paz (40 durante el primer semestre de 2000) que se presenta al Secretario General para su aprobación y firma antes de ser presentado a los órganos legislativos. Desde enero de 2000, los dos han suministrado información en persona al Consejo en más de 50 ocasiones, en sesiones que duraron hasta tres horas y que exigieron varias horas de preparación a cargo de funcionarios sobre el terreno y en la Sede. También se dedica un tiempo a las reuniones de coordinación que podría emplearse en mantener un diálogo sobre cuestiones fundamentales con las misiones sobre el terreno, en efectuar visitas sobre el terreno, en reflexionar sobre los medios de mejorar la dirección de las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas y en concentrarse en la gestión.

La escasez de personal a que hace frente el componente sustantivo del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz tal vez se vea superada por la que existe en las esferas de apoyo administrativo y logístico, especialmente en la División de Administración y Logística de Actividades sobre el Terreno. En la actualidad, la División presta apoyo no sólo a las operaciones de mantenimiento de la paz sino también a otras oficinas sobre el terreno, como la Oficina del Coordinador Especial de las Naciones Unidas en los territorios ocupados (UNSCO) en Gaza, la Misión de las Naciones Unidas de Verificación de derechos humanos en Guatemala (MINUGUA) y otra docena de oficinas pequeñas, por no hablar de su constante participación en la gestión y reconciliación de la liquidación de las misiones ya concluidas. Toda la División agrega aproximadamente un 1,25% al costo total de las operaciones de mantenimiento de la paz y otras operaciones sobre el terreno. El Grupo está convencido de que si las Naciones Unidas tuvieran que subcontratar las funciones de apoyo administrativo y logístico que desempeña la División, les resultaría muy difícil encontrar una empresa comercial que estuviera dispuesta a realizar una tarea equivalente por la misma suma.

Cabe mencionar unos cuantos ejemplos que demuestran la grave escasez de personal que sufre la División: la Sección de Dotación de Personal del Servicio de Apoyo y Administración del Personal, que se encarga de la contratación y los viajes de todo el personal civil, así como de los viajes de la policía civil y los observadores militares, cuenta con sólo 10 oficiales de contratación del cuadro orgánico, a cuatro de los cuales se les ha asignado al examen y acuse de recibo de las 150 solicitudes de empleo que se envían motu proprio y que la oficina recibe ahora diariamente. Los otros seis oficiales se ocupan del proceso de selección propiamente dicho: uno a jornada completa y otro a media jornada para Kosovo, uno a jornada completa y otro a media jornada para Timor Oriental y tres que se ocupan de todas las demás misiones sobre el terreno juntas. Tres oficiales de contratación están tratando de determinar quiénes son los candidatos idóneos para ocupar puestos en dos misiones de administración civil que necesitan centenares de funcionarios con experiencia en una gran cantidad de campos y disciplinas. Han transcurrido de nueve a 12 meses desde que se pusieron en marcha la UNMIK y la UNTAET y ni la una ni la otra cuentan todavía con todo el personal que les corresponde.

Los Estados Miembros deben conceder cierta flexibilidad al Secretario General y poner a su disposición los recursos financieros que le permitan obtener el personal que necesita para asegurar que no se vea empañada la credibilidad de la Organización por no hacer frente a las situaciones de emergencia como debería hacerlo una organización profesional. Se deben poner a disposición del Secretario General los recursos necesarios para aumentar la capacidad de la Secretaría de responder inmediatamente a las demandas imprevistas.

La responsabilidad de proporcionar a los que prestan servicios sobre el terreno los bienes y servicios que necesitan para desempeñar sus tareas recae principalmente en el Servicio de Logística y Comunicaciones de la División. La descripción de las funciones de uno de los 14 coordinadores de logística del Servicio tal vez ayude a dar una idea de la carga de trabajo que tiene que soportar actualmente todo el Servicio. Esa persona es el planificador principal de logística tanto para la ampliación de la misión en la República Democrática del Congo (MONUC) como para la ampliación de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (FPNUL). La misma persona se encarga también de redactar las normas y procedimientos de logística para la muy importante Base Logística de las Naciones Unidas en Brindisi y de coordinar la preparación de las solicitudes presupuestarias anuales de todo el Servicio.

Simplemente sobre la base de ese examen sumario, y teniendo presente que el costo total de apoyo al Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz y a las oficinas conexas de la Sede de apoyo a las operaciones de mantenimiento de la paz no supera ni siquiera los 50 millones de dólares por año, el Grupo está convencido de que la asignación de recursos adicionales a ese Departamento y los demás que lo apoyan sería una inversión fundamental para asegurar que se empleen bien los más de 2.000 millones de dólares que los Estados Miembros gastarán en operaciones de mantenimiento de la paz en 2001. Por consiguiente, el Grupo recomienda un aumento considerable de los recursos destinados a ese fin e insta al Secretario General a que presente una propuesta a la Asamblea General en la que se indiquen las necesidades completas de la Organización.

El Grupo cree también que se debe dejar de tratar a las operaciones de mantenimiento de la paz como una necesidad temporal y al Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz como una estructura de organización temporal. Hace falta una base financiera firme y previsible para hacer algo más que mantener a flote las misiones existentes. Se debería contar con recursos que permitieran planificar, en previsión de posibles imprevistos, para períodos de seis meses a un año; desarrollar instrumentos de gestión a fin de ayudar a las misiones a funcionar mejor en el futuro; estudiar los posibles efectos de la tecnología moderna sobre diferentes aspectos del mantenimiento de la paz; aprovechar la experiencia adquirida con operaciones anteriores, y aplicar las recomendaciones que figuran en los informes de evaluación de la Oficina de Servicios de Supervisión Interna de los últimos cinco años. Al personal se le debe dar la oportunidad de preparar y llevar a cabo programas de capacitación para el personal recién contratado en la Sede y sobre el terreno. Deberían finalizarse las directrices y los manuales que podrían ayudar al personal nuevo de las misiones a realizar sus tareas de manera más profesional y de conformidad con las normas, reglamentaciones y procedimientos de las Naciones Unidas, y que se encuentran ahora a medio terminar en una docena de oficinas del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz porque sus autores están ocupados atendiendo a otras necesidades.

Por consiguiente, el Grupo recomienda que se considere el apoyo que presta la Sede a las operaciones de mantenimiento de la paz una actividad esencial de las Naciones Unidas y, en tal caso, que se financie la mayor parte de los recursos necesarios para ese fin por medio del mecanismo del presupuesto por programas bienal ordinario de la Organización. En espera de que se prepare el nuevo presupuesto ordinario, el Grupo recomienda que el Secretario General solicite lo antes posible a la Asamblea General un aumento complementario de emergencia en la última cuenta de apoyo.

La asignación específica de recursos debería determinarse en base a un examen profesional y objetivo de las necesidades, pero las cifras brutas deberían reflejar la experiencia histórica del mantenimiento de la paz. Se podría seguir el criterio de calcular la base del presupuesto ordinario para el apoyo de la Sede al mantenimiento de la paz como porcentaje del costo medio del mantenimiento de la paz durante los cinco años anteriores. El presupuesto básico resultante reflejaría el nivel previsto de actividad para el que debería estar preparada la Secretaría. Sobre la base de las cifras proporcionadas por el Contralor (véase el cuadro 4.1), el promedio de los últimos cinco años (incluido el actual año del presupuesto) es de 1.400 millones de dólares. Si se fija la base al 5% del costo medio se obtendría, por ejemplo, un presupuesto básico de 70 millones de dólares, aproximadamente 20 millones más que el actual presupuesto anual para el apoyo de la Sede a las operaciones de mantenimiento de la paz.

Para financiar niveles de actividad superiores a la media o "en exceso", se debería considerar la posibilidad de imponer un recargo porcentual simple a las misiones cuyos presupuestos excedan el nivel básico de gastos para operaciones de mantenimiento de la paz. Por ejemplo, la cifra aproximada de 2.600 millones de dólares estimada para financiar las operaciones de mantenimiento de la paz en el actual año del presupuesto supera en 1.200 millones de dólares la base hipotética de 1.400 millones de dólares. Con un recargo del 1% sobre esos 1.200 millones de dólares se obtendría una suma adicional de 12 millones de dólares que permitiría a la Sede hacer frente a ese aumento. Con un recargo del 2% se obtendrían 24 millones de dólares.

Ese método directo de prever la capacidad de aumento debería sustituir a la justificación anual, puesto por puesto, que se requiere actualmente para solicitar recursos para la cuenta de apoyo. Se debería conceder al Secretario General la flexibilidad necesaria para determinar la manera óptima de utilizar esos fondos a fin de hacer frente a un aumento de la actividad y en esos casos se deberían aplicar medidas de contratación de emergencia para poder llenar inmediatamente los puestos temporarios que permitan cubrir tal aumento de las necesidades.

Resumen de las principales recomendaciones para financiar el apoyo que presta la Sede a las operaciones de mantenimiento de la paz:

a) El Grupo recomienda un aumento considerable de los recursos para el apoyo de la Sede a las operaciones de mantenimiento de la paz e insta al Secretario General a que presente una propuesta a la Asamblea General en la que indique sus necesidades completas;

b) Se debe considerar el apoyo que presta la Sede a las operaciones de mantenimiento de la paz una actividad esencial de las Naciones Unidas y, en tal caso, se debe financiar la mayor parte de los recursos necesarios para ese fin por medio del mecanismo del presupuesto por programas bienal ordinario de la Organización;

c) En espera de que se preparen las solicitudes para el próximo presupuesto ordinario, el Grupo recomienda que el Secretario General solicite a la Asamblea General un aumento complementario de emergencia en la cuenta de apoyo para permitir la contratación inmediata de personal adicional, especialmente en el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz.

B. Necesidad de contar con equipos de tareas integrados para las misiones y propuesta de que se establezcan

En el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz no existe actualmente una dependencia integrada de planificación o de apoyo en la que estén representados los responsables en materia de análisis político, operaciones militares, policía civil, asistencia electoral, derechos humanos, desarrollo, asistencia humanitaria, refugiados y desplazados, información pública, logística, finanzas y contratación de personal, entre otras esferas. Por el contrario, como se describió supra, el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz sólo tiene un puñado de funcionarios dedicados a tiempo completo a la planificación y el apoyo incluso de las operaciones grandes y complejas, como las de Sierra Leona (UNAMSIL), Kosovo (UNMIK) y Timor Oriental (UNTAET). Cuando se trate de una misión política de paz o de una oficina de consolidación de la paz, esas funciones se llevan a cabo dentro del Departamento de Asuntos Políticos, con iguales limitaciones en materia de recursos humanos.

La Oficina de Operaciones del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz está encargada de elaborar un concepto general de operaciones para las nuevas misiones de mantenimiento de la paz. A ese respecto, le incumbe una doble y pesada tarea en materia de análisis político y de coordinación interna con los demás elementos del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz que se encargan de los asuntos militares y de policía civil, logística, finanzas y personal. Pero cada uno de esos otros elementos tiene una línea diferente de dependencia orgánica, y muchos de ellos, de hecho, están separados físicamente en varios edificios distintos. Además, el Departamento de Asuntos Políticos, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el Departamento de Información Pública y varios otros departamentos, organismos, fondos y programas tienen una función cada vez más importante que cumplir en la planificación de cualquier operación futura, especialmente en las operaciones complejas, y tienen que ser incluidos formalmente en el proceso de planificación.

La colaboración entre divisiones, departamentos y organismos distintos se produce en los hechos, pero depende en grado demasiado alto de las redes personales y del apoyo caso por caso. Hay equipos de tareas convocados para planificar las principales operaciones de mantenimiento de la paz, en los que confluyen diversas partes del sistema, pero funcionan más como cajas de resonancia que como órganos ejecutivos. Además, los actuales equipos de tareas tienden a reunirse con poca frecuencia, o incluso a dispersarse, una vez que una operación ha comenzado a desplegarse, y bastante antes de que esté completamente desplegada.

Invirtiendo la perspectiva, una vez que una operación se ha desplegado, los Representantes Especiales del Secretario General sobre el terreno tienen competencia general de coordinación de todas las actividades de las Naciones Unidas en su zona de misión, pero no tienen en la Sede un único centro de coordinación a nivel operativo capaz de responder a todas sus preocupaciones con rapidez. Por ejemplo, el funcionario responsable de la operación o su director regional en el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz da respuesta a las preguntas políticas relacionadas con las operaciones de mantenimiento de la paz, pero por lo común no puede dar una respuesta directa a las preguntas acerca de los elementos militares, policiales, humanitarios, de derechos humanos, electorales, jurídicos o de otra índole de una operación, y no tienen necesariamente una contraparte de fácil ubicación en cada una de esas esferas. Una misión impaciente por obtener respuestas encontrará por sí sola, a la larga, los contactos primarios adecuados, y tal vez los encuentre en decenas de casos, formando sus propias redes con distintas partes de la Secretaría y de los organismos pertinentes.

Las misiones no deberían sentir la necesidad de formar sus propias redes de contactos. Deberían saber exactamente a quiénes dirigirse en busca de las respuestas y el apoyo que necesitan, especialmente en los críticos meses iniciales en que una misión está avanzando hacia el despliegue completo y haciendo frente a crisis cotidianas. Además, deberían poder entrar en contacto con un solo lugar en busca de tales respuestas, una entidad que comprendiese a todos los funcionarios de apoyo y expertos necesarios para la misión, provenientes de una serie de elementos de la Sede que reflejen las funciones de la propia misión. El Grupo denominaría a tal entidad equipo de tareas integrado de la misión.

Este concepto toma como punto de partida las medidas cooperativas contenidas en las directrices para aplicar el concepto de departamento "coordinador" que el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz y el Departamento de Asuntos Políticos acordaron en junio de 2000, en una reunión conjunta de los departamentos presidida por el Secretario General, pero amplía considerablemente su alcance. El Grupo recomendaría, por ejemplo, que el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz y el Departamento de Asuntos Políticos determinasen conjuntamente el coordinador de cada nuevo equipo de tareas, pero sin que ello obligase a limitar la selección a los actuales funcionarios de uno u otro departamento. Puede haber ocasiones en que el volumen de trabajo de los directores regionales o los oficiales de asuntos políticos de ambos departamentos les impida asumir esa función a tiempo completo. En tales casos, tal vez sea mejor traer a un funcionario de las oficinas exteriores con ese fin. Tal flexibilidad, inclusive la flexibilidad de asignar el cometido a la persona más capacitada para el puesto, requeriría que se aprobaran mecanismos de financiación para responder a la demanda en momentos de alza repentina, como se recomendó supra.

El Comité Ejecutivo de Paz y Seguridad o un subgrupo determinado dentro de él debería decidir colectivamente la composición general de cada equipo de tareas integrado de la misión, que el Grupo prevé que se forme en una etapa bastante temprana de un proceso de prevención de conflictos, establecimiento de la paz, posible mantenimiento de la paz o posible despliegue de una oficina de apoyo para la consolidación de la paz. Quiere decir que la noción de apoyo integrado y concentrado en un punto para las actividades de paz y seguridad de las Naciones Unidas sobre el terreno debería abarcar toda la gama de operaciones de paz, y su tamaño, su composición sustantiva, su lugar de reunión y su coordinador deberían adecuarse a las necesidades de la operación.

La coordinación y el concepto de departamento coordinador han planteado algunos problemas en el pasado, cuando el eje de la presencia de las Naciones Unidas sobre el terreno dejó de ser político para pasar a consistir en el mantenimiento de la paz, o viceversa, con lo cual no sólo cambió el contacto primario en la Sede para la presencia sobre el terreno, sino además todo el elenco de apoyo en la Sede. En la forma en que el Grupo visualiza el funcionamiento de los equipos de tareas integrados de las misiones, el elenco de apoyo seguiría siendo sustancialmente el mismo durante esos períodos de transición y después de ellos, con adiciones o sustracciones a medida que cambie la naturaleza de la operación, pero sin cambios en el núcleo de personal del equipo de tareas para las funciones que sirven de puente de transición. La coordinación del equipo de tareas integrado de la misión pasaría de un miembro del grupo a otro (por ejemplo, de un director regional u oficial de asuntos políticos del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz a su contraparte del Departamento de Asuntos Políticos).

El tamaño y la composición estarían en consonancia con la naturaleza y la etapa de la actividad sobre el terreno a la que se prestara apoyo. La adopción de medidas preventivas en relación con una crisis exigiría un apoyo político bien informado que mantuviera a un enviado de las Naciones Unidas enterado de la evolución política dentro de la región y de otros factores fundamentales para el éxito de su esfuerzo. Los encargados del establecimiento de la paz que estuvieran trabajando para poner fin a un conflicto necesitarían saber más acerca de las opciones en materia de establecimiento de la paz y mantenimiento de la paz, para que tanto sus posibilidades como sus limitaciones se reflejasen en cualquier acuerdo de paz en cuya aplicación interviniesen las Naciones Unidas. Los asesores u observadores de la Secretaría que estuviesen trabajando con el encargado del establecimiento de la paz estarían vinculados al equipo de tareas integrado de la misión que prestase apoyo a las negociaciones, y lo mantendrían informado de los progresos que se fuesen realizando. El coordinador del equipo de tareas integrado de la misión, a su vez, actuaría como punto de contacto ordinario en la Sede para el encargado del establecimiento de la paz, con rápido acceso a niveles más altos de la Secretaría para las respuestas a averiguaciones políticamente delicadas.

Un equipo de tareas integrado de la misión como el que se ha descrito podría ser un órgano "virtual", que sesionaría periódicamente pero cuyos miembros no estarían físicamente en un mismo lugar, sino que permanecerían en las oficinas en que trabajasen normalmente y se vincularían entre sí gracias a la moderna tecnología de la información. Para apoyar su labor, cada uno de ellos haría aportaciones a los datos y análisis creados e introducidos en la Intranet de las Naciones Unidas por la Secretaría de Información y Análisis Estratégico del Comité Ejecutivo de Paz y Seguridad que se propone en los párrafos 65 a 75 supra.

Los equipos de tareas integrados de las misiones creados para planificar posibles operaciones de paz también podrían comenzar como órganos virtuales. Cuando aumentase el grado de probabilidad de concreción de la operación, el equipo de tareas debería tomar forma físicamente y todos sus miembros deberían estar ubicados en el mismo espacio, preparados para trabajar juntos como equipo en forma continuada durante el tiempo necesario para lograr que la nueva misión llegue a su completo despliegue. Ese período tal vez comprenda hasta seis meses, en el supuesto de que se hayan aplicado las reformas en materia de despliegue rápido recomendadas en los párrafos 84 a 169 supra.

Durante ese período, los miembros del equipo de tareas deberían ser oficialmente adscritos al equipo de tareas integrado de la misión por su división, departamento, organismo, fondo o programa de origen. Es decir que un equipo de tareas integrado de la misión debería ser mucho más que un comité de coordinación o un equipo de tareas del tipo de los que actualmente se establecen en la Sede. Debería ser un grupo de personal temporal pero coherente, creado para un fin concreto, que cuyo tamaño o composición pudiera incrementarse o reducirse en respuesta a las necesidades de la misión.

Cada uno de los miembros del equipo de tareas debería estar autorizado para desempeñarse no sólo como enlace entre el equipo de tareas y su base de origen, sino además como su principal encargado de la adopción de decisiones a nivel operacional para la respectiva misión. El coordinador del equipo de tareas integrado de la misión —dependiente del Subsecretario General de Operaciones del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz en caso de operaciones de mantenimiento de la paz, y del Subsecretario General competente del Departamento de Asuntos Políticos en caso de actividades de establecimiento de la paz— debería, a su vez, tener autoridad jerárquica sobre los miembros de su equipo de tareas durante el período de su adscripción, y debería actuar como primer nivel de contacto para las operaciones de mantenimiento de la paz en todos los aspectos de su labor. Los asuntos relacionados con la estrategia y las políticas a largo plazo deberían considerarse a nivel de Subsecretario General o Secretario General Adjunto en el Comité Ejecutivo de Paz y Seguridad, con el apoyo de la Secretaría de Información y Análisis Estratégico.

A fin de que el sistema de las Naciones Unidas esté preparado para aportar personal a un equipo de tareas integrado de la misión, será necesario establecer centros de responsabilidad para cada uno de los componentes sustantivos principales de las operaciones de paz. Los departamentos y organismos tienen que ponerse de acuerdo de antemano, en caso necesario por escrito, respecto de los procedimientos para la adscripción y respecto de su apoyo al concepto de equipos de tareas integrados de las misiones.

El Grupo no está en condiciones de sugerir oficinas "coordinadoras" de cada posible componente de una operación de paz, pero cree que el Comité Ejecutivo de Paz y Seguridad debería meditar colectivamente sobre esta cuestión y asignar a uno de sus miembros la responsabilidad de mantener un nivel de preparación respecto de cada uno de los posibles elementos de una operación de paz, con excepción de las esferas militar, policial y judicial, y de logística y administración, que deberían seguir siendo de competencia del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz. El organismo designado como coordinador debería ser responsable de elaborar conceptos genéricos de las operaciones, descripciones de puestos, necesidades en materia de dotación de personal y equipo, cronogramas de despliegue y trayectoria crítica, bases de datos normalizadas, acuerdos sobre el componente civil de las fuerzas de reserva y listas de otros posibles candidatos para dicho componente, así como para la participación en los equipos de tareas integrados de las misiones.

Los equipos de tareas integrados de las misiones brindan un enfoque flexible para hacer frente a necesidades que deben satisfacerse en el momento exacto e insumen muchos recursos, pero en definitiva son temporales, a fin de apoyar la planificación, la puesta en marcha y el mantenimiento inicial de la misión. El concepto se funda en gran medida en la noción de "gestión matricial", muy utilizada por grandes organizaciones que deben tener la capacidad de asignar el talento necesario a proyectos concretos sin reorganizarse a sí mismas cada vez que surge un proyecto. Utilizada por entidades tan diferentes como RAND Corporation y el Banco Mundial, la gestión matricial da a cada funcionario un departamento "de origen" o "madre", pero permite —en realidad, espera— que los funcionarios actúen en apoyo de distintos proyectos según sea necesario. Aplicando un enfoque de gestión matricial a la planificación y el apoyo de las operaciones de paz en la Sede podría lograrse que los departamentos, organismos, fondos y programas —organizados internamente del modo que convenga a sus necesidades globales— aporten funcionarios a equipo de tareas interdepartamentales o interinstitucionales que fuesen coherentes y se organizasen para brindar ese apoyo.

La estructura de los equipos de tareas integrados de las misiones tendría importantes consecuencias para la estructuración actual de la Oficina de Operaciones del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, y efectivamente sustituiría a la estructura de divisiones regionales. Por ejemplo, las operaciones más grandes, como las de Sierra Leona, Timor Oriental y Kosovo, justificarían el establecimiento de equipos de tareas integrados de las misiones separados para cada una, encabezados por funcionarios de categoría de Director. Otras misiones, como las operaciones de mantenimiento de la paz "tradicionales" en Asia y el Oriente Medio, establecidas desde hace mucho tiempo, podrían agruparse en otro equipo de tareas integrado. La cantidad de equipos de tareas integrados de las misiones que se formaran dependería en gran medida de la cantidad de recursos adicionales asignados al Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, el Departamento de Asuntos Políticos y los departamentos, organismos, fondos y programas conexos. A medida que aumentara la cantidad de equipos de tareas integrados de las misiones, la estructura orgánica de la Oficina de Operaciones se iría achatando. Podría haber consecuencias análogas respecto de los Subsecretarios Generales del Departamento de Asuntos Políticos, de quienes dependerían los coordinadores de los equipos de tareas integrados de las misiones durante la etapa de establecimiento de la paz o cuando se estuviese estableciendo una gran operación de apoyo a la consolidación de la paz, como presencia de seguimiento de una operación de mantenimiento de la paz o como iniciativa separada.

Si bien los directores regionales del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz (y del Departamento de Asuntos Políticos en los casos en que sean nombrados coordinadores de equipos de tareas integrados de las misiones) se encargarían de la supervisión de una menor cantidad de misiones que en la actualidad, realmente estarían administrando a una mayor cantidad de funcionarios, entre ellos, los funcionarios adscritos a tiempo completo de las oficinas de los asesores militares y de policía civil, la División de Administración y Logística de Actividades sobre el Terreno (o las divisiones que la hayan sucedido) y otros departamentos, organismos, fondos y programas, según fuese necesario. El tamaño de cada equipo de tareas integrado de la misión dependería también de la cantidad de recursos adicionales que se suministraran, a falta de los cuales las entidades participantes no estarían en condiciones de adscribir a sus funcionarios a tiempo completo.

Asimismo cabe señalar que, para que el concepto de equipos de tareas integrados de las misiones funcione con eficacia, sus miembros deben estar ubicados en un mismo lugar físico durante las etapas de planificación y despliegue inicial. Tal cosa no sería posible en la actualidad sin hacer importantes ajustes en la asignación de los espacios de oficinas en la Secretaría.

Resumen de las principales recomendaciones en materia de planificación y apoyo integrados para las misiones: el medio normal para la planificación y el apoyo concretos para cada una de las misiones estaría constituido por equipos de tareas integrados de las misiones, que contarían con miembros adscritos provenientes de las distintas partes del sistema de las Naciones Unidas, según fuese necesario. Los equipos de tareas integrados de las misiones serían el primer punto de contacto para todo ese apoyo, y los coordinadores de los equipos de tareas integrados de las misiones deberían tener autoridad jerárquica temporal sobre el personal adscrito, de conformidad con los acuerdos que se celebrasen entre el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, el Departamento de Asuntos Políticos y otros departamentos, programas, fondos y organismos que aporten personal.

C. Otros ajustes estructurales necesarios en el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz

El concepto de equipos de tareas integrados de las misiones fortalecería la capacidad de la Oficina de Operaciones del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz para funcionar como verdadero centro de coordinación de todos los aspectos de una operación de mantenimiento de la paz. Sin embargo, también se necesitan ajustes estructurales en otros elementos del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, en particular, la División de Actividades Militares y Policía Civil, la División de Administración y Logística de Actividades sobre el Terreno y la Dependencia de Análisis de Políticas y Resultados.

1. División de Actividades Militares y Policía Civil

Todos los oficiales de policía civil entrevistados en la Sede y sobre el terreno expresaron frustración ante el hecho de que las funciones de policía estuvieran comprendidas en una línea de dependencia jerárquica militar en el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz. El Grupo está de acuerdo en que ese arreglo es de escaso valor desde los puntos de vista administrativo y sustantivo.

Los oficiales militares y policiales del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz prestan funciones durante tres años, porque las Naciones Unidas exigen que estén en servicio activo. Si desean permanecer más tiempo, e incluso egresan de sus fuerzas policiales o militares nacionales para ello, las políticas de personal de las Naciones Unidas impiden que se les contrate en sus cargos anteriores. Por consiguiente, la tasa de movimiento de los oficiales militares y policiales es elevada. Habida cuenta de que no existe un método establecido para recoger la experiencia obtenida en la práctica de la Sede, de que no hay programas completos de capacitación para los recién llegados y de que aún no ha terminado la elaboración de procedimientos administrativos y manuales de fácil utilización, a la elevada tasa de movimiento de personal va unida como consecuencia una pérdida de memoria institucional que sólo puede subsanarse mediante varios meses de aprendizaje en el empleo. La actual escasez de personal también implica que los oficiales militares y de policía civil resultan asignados a funciones que no están necesariamente en consonancia con sus especializaciones. Quienes se han especializado en operaciones (J3) o en planes (J5) pueden verse asignados a labores cuasi diplomáticas o a desempeñarse como oficiales de personal y administración (J1), administrando el continuo movimiento de personal y unidades sobre el terreno, en desmedro de su capacidad de supervisar la actividad operacional sobre el terreno.

La falta de continuidad del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz en esas esferas tal vez explique también por qué, después de 50 años de desplegar observadores militares para supervisar violaciones de cesaciones del fuego, el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz todavía no tiene una base de datos normalizada que pueda suministrarse a los observadores militares sobre el terreno para documentar las violaciones de cesaciones del fuego y generar estadísticas. Actualmente, si se desea saber cuántas violaciones han ocurrido en un semestre en determinado país en que se ha desplegado una operación, sería necesario contar físicamente cada una de ellas en los ejemplares impresos de los informes diarios de situación correspondientes a dicho período. Cuando existen bases de datos de esa índole, han sido creadas por las propias misiones caso por caso. Lo mismo se aplica a la diversidad de estadísticas del delito y otras informaciones comunes a la mayoría de las misiones de policía civil. Los adelantos tecnológicos también han transformado radicalmente las formas de vigilancia de las violaciones de cesaciones del fuego, así como los movimientos en zonas desmilitarizadas y la remoción de armas de lugares de almacenamiento. Sin embargo, esas cuestiones no están actualmente asignadas a ningún funcionario de la División de Actividades Militares y Policía Civil del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz.

El Grupo recomienda que la División de Actividades Militares y Policía Civil se divida en dos entidades separadas, una para las actividades militares y la otra para la policía civil. La Oficina del Asesor Militar del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz debería ampliarse y reestructurarse a fin de adecuarse más estrechamente a la forma en que están estructurados los cuarteles generales militares de las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, a fin de prestar un apoyo más eficaz a las actividades sobre el terreno y brindar un asesoramiento militar mejor informado a los altos funcionarios de la Secretaría. Asimismo, deberían proporcionarse importantes recursos adicionales a la Dependencia de Policía Civil, y debería considerarse la posibilidad de elevar el grado y la categoría del Asesor de Policía Civil.

Para asegurar un mínimo de continuidad en las capacidades de actividades militares y de policía civil del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, el Grupo recomienda que una proporción de los cargos que se añadan en esas dos dependencias se reserven para funcionarios militares y de policía civil que hayan tenido experiencia en las Naciones Unidas y hayan egresado recientemente de las respectivas fuerzas nacionales, quienes serían designados como funcionarios ordinarios. Con ello se estaría siguiendo el precedente del Servicio de Logística y Comunicaciones de la División de Administración y Logística de Actividades sobre el Terreno, varios de cuyos funcionarios se desempeñaron anteriormente como oficiales militares.

Los componentes de policía civil sobre el terreno están participando cada vez más en la reestructuración y la reforma de las fuerzas locales de policía, y el Grupo ha recomendado un cambio doctrinal según el cual dichas actividades pasarían a ser uno de los centros primarios de atención de la policía civil en futuras operaciones de paz (véanse los párrafos 39, 40 y 47 b) supra). Sin embargo, hasta la fecha la Dependencia de Policía Civil formula planes y listas de necesidades para los componentes de policía de las operaciones de paz sin contar con el necesario asesoramiento jurídico sobre las estructuras judiciales locales y los procedimientos, códigos y leyes penales en vigor en el respectivo país. Esa información es vital para los encargados de planificar las actividades de policía civil, y sin embargo no es una función respecto de la cual se hayan asignado hasta la fecha recursos de la cuenta de apoyo con destino a la Oficina de Asuntos Jurídicos, al Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz o a departamento alguno de la Secretaría.

Por consiguiente, el Grupo recomienda que se establezca una nueva dependencia en el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, que esté separada de las demás dependencias y cuente con los expertos necesarios en materia de derecho penal, con el cometido concreto de brindar asesoramiento a la Oficina del Asesor de Policía Civil en las cuestiones relacionadas con el imperio de la ley esenciales para la eficaz utilización de la policía civil en las operaciones de paz. Esta dependencia debería también trabajar en estrecho contacto con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Ginebra, con la Oficina de Fiscalización de Drogas y de Prevención del Delito en Viena y con otras partes del sistema de las Naciones Unidas que centren la atención en la reforma de las instituciones relacionadas con el imperio del derecho y el respeto de los derechos humanos.

2. División de Administración y Logística de Actividades sobre el Terreno

La División de Administración y Logística de Actividades sobre el Terreno no tiene competencia para dar forma definitiva a los presupuestos de las operaciones sobre el terreno que planifica y presentar dichos presupuestos, ni para la efectiva adquisición de los bienes y servicios que necesitan. Dicha competencia incumbe a las Divisiones de Financiación de Operaciones de Mantenimiento de la Paz y de Adquisiciones del Departamento de Gestión. Todos los pedidos de adquisiciones correspondientes a la Sede son tramitados por los 16 oficiales de compras de la División de Adquisiciones que se financian con cargo a la cuenta de apoyo, que elaboran los contratos más grandes (aproximadamente 300 en 1999) para su presentación al Comité de Contratos de la Sede, negocian y adjudican los contratos de bienes y servicios no adquiridos localmente por las misiones sobre el terreno y formulan las políticas y procedimientos de las Naciones Unidas para las adquisiciones a escala mundial o local con destino a las misiones. El efecto combinado de la limitada dotación de personal y los trámites adicionales que entraña este proceso parece contribuir a las demoras en materia de adquisiciones que han señalado las misiones sobre el terreno.

Se podría incrementar la eficiencia en materia de adquisiciones delegando al Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz la competencia para elaborar y presentar los presupuestos, emitir autorizaciones de habilitación de fondos y efectuar las adquisiciones, durante un período de prueba de dos años y con la correspondiente transferencia de puestos y funcionarios. A fin de asegurar la rendición de cuentas y la transparencia, el Departamento de Gestión debería conservar la competencia en relación con las funciones de contabilidad, prorrateo entre los Estados Miembros y tesorería. También debería conservar su función de establecimiento y supervisión de políticas de carácter general, como la ha conservado en lo tocante a la contratación y la administración del personal sobre el terreno, respecto de las cuales ya se ha delegado al Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz la autoridad y la responsabilidad correspondientes.

Además, a fin de evitar las sospechas de irregularidades que podrían surgir en caso de que los responsables de la presupuestación y las adquisiciones trabajasen en la misma división en la que se determinan las necesidades, el Grupo recomienda que la División de Administración y Logística de Actividades sobre el Terreno se divida en dos: una División de Servicios Administrativos, a la que corresponderían las funciones de personal, presupuesto y finanzas y adquisiciones, y una División de Servicios de Apoyo Integrados (por ejemplo, logística, transporte, comunicaciones).

3. Dependencia de Análisis de Políticas y Resultados

Todos han convenido en la necesidad de aprovechar la experiencia acumulativa recogida sobre el terreno, pero no se ha hecho lo bastante por mejorar la capacidad del sistema para recoger esa experiencia o reutilizarla en la elaboración de doctrinas, planes, procedimientos ni mandatos operacionales. La labor de la Dependencia de Análisis de Políticas y Resultados del DOMP existente no parece haber surtido gran efecto sobre la práctica de las operaciones de paz, y la recopilación de la experiencia adquirida parece tener lugar principalmente después de que una misión ha terminado. Esto es lamentable, ya que el sistema de mantenimiento de la paz día a día está creando nueva experiencia. Esa experiencia debería recogerse y retenerse en beneficio de otros encargados actuales de operaciones de paz y de futuras operaciones. La experiencia adquirida debería considerarse un aspecto de la gestión de información que contribuye a mejorar las operaciones en forma cotidiana. Los informes retrospectivos serían entonces sólo una parte de un proceso más vasto de adquisición de experiencia, el resumen de remate, en lugar del objetivo principal de todo el proceso.

El Grupo estima que esta función necesita reforzarse con urgencia y recomienda que se la sitúe donde pueda colaborar estrechamente con las operaciones en curso al igual que con la planificación de las misiones y la elaboración de doctrinas y directrices, y contribuir eficazmente a ello. El Grupo considera que quizás la mejor ubicación sea la Oficina de Operaciones, que supervisará las funciones de los equipos de tareas integrados de misión que propone el Grupo para integrar la planificación y el apoyo de las operaciones de paz en la Sede (véanse los párrafos 198 a 217 supra). La dependencia, al estar situada en un elemento del DOMP que por norma habitual incorporará representantes de muchos departamentos y organismos, podría actuar como "director de aprendizaje" de las operaciones de paz para todas esas instituciones, manteniendo y poniendo al día la memoria institucional a que podrían recurrir por igual las misiones y los equipos de tareas para la solución de problemas, prácticas óptimas y prácticas que deben evitarse.

4. Personal directivo superior

Actualmente hay dos Subsecretarios Generales en el DOMP: uno para la Oficina de Operaciones y otro para la Oficina de Logística, Gestión y Actividades Relativas a las Minas (la DALAT y el Servicio de Actividades Relativas a las Minas). El Asesor Militar, que al mismo tiempo se desempeña como Director de la División de Actividades Militares y Policía Civil, actualmente da cuenta al Secretario General Adjunto de Operaciones de Mantenimiento de la Paz por conducto de uno de los dos Subsecretarios Generales o directamente al Secretario General Adjunto, dependiendo del carácter de la cuestión de que se trate.

Habida cuenta de los diversos aumentos de la plantilla y ajustes estructurales que se proponen en las secciones anteriores, el Grupo estima que hay argumentos sólidos en favor de que se designe a un tercer Subsecretario General para el Departamento. El Grupo estima además que uno de los tres Subsecretarios Generales debería designarse como "Subsecretario General Principal" y actuar como adjunto del Secretario General Adjunto.

Resumen de las recomendaciones principales sobre otros ajustes estructurales en el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz:

a) Debe reestructurarse la actual División de Actividades Militares y Policía Civil, dejando a la Dependencia de Policía Civil fuera de la cadena de rendición de cuentas militar. Debería considerarse la posibilidad de mejorar el grado y la categoría del Asesor de Policía Civil;

b) Debe reestructurarse la Oficina del Asesor Militar en el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz de modo que corresponda más estrechamente a la forma en que están estructurados los cuarteles generales militares sobre el terreno en las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas;

c) Debería establecerse una nueva dependencia en el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz y dotársela del personal especializado competente para prestar asesoramiento sobre cuestiones de derecho penal que revisten importancia crítica para el uso eficaz de la policía civil en las operaciones de paz de las Naciones
Unidas;

d) El Secretario General Adjunto de Gestión debería delegar autoridad y responsabilidad de las funciones de presupuestación y adquisición relacionadas con el mantenimiento de la paz en el Secretario General Adjunto de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, por un período de prueba de dos años;

e) La Dependencia de Análisis de Políticas y Resultados debe reforzarse apreciablemente y trasladarse a una Oficina de Operaciones del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz reorganizada;

f) Debería considerarse la posibilidad de aumentar de dos a tres el número de Subsecretarios Generales en el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, designándose a uno de los tres como "Subsecretario General Principal", que actúe como adjunto del Secretario General Adjunto.

D. Ajustes estructurales que son necesarios fuera del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz

Debe fortalecerse la planificación y el apoyo en materia de información pública en la Sede, al igual que los elementos en el DAP que prestan apoyo a las actividades de consolidación de la paz y las coordinan y que proporcionan apoyo electoral. Fuera de la Secretaría, debe reforzarse la capacidad de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos para planificar los componentes de derechos humanos de operaciones de paz y prestarles apoyo.

1. Apoyo operacional a la información pública

A diferencia de los componentes de las misiones militar, de policía civil, de actividades relativas a las minas, de logística, de telecomunicaciones y de otra índole, ninguna dependencia en la Sede tiene responsabilidad jerárquica concreta de las necesidades operacionales de los componentes de información pública en las operaciones de paz. La responsabilidad más concentrada de información pública relacionada con las misiones recae en la Oficina del Portavoz del Secretario General y los portavoces y las oficinas de información pública respectivas en las propias misiones. En la Sede, cuatro funcionarios del cuadro orgánico en la Sección de Paz y Seguridad, que forma parte de la División de Promoción y Servicios Públicos de la División de Asuntos Públicos del DIP, están encargados de producir publicaciones, elaborar y actualizar el contenido del sitio de la Web relativo a operaciones de paz y ocuparse de otras cuestiones que varían desde el desarme hasta la asistencia humanitaria. Si bien la Sección produce y gestiona información relativa al mantenimiento de la paz, ha tenido escasa capacidad para crear doctrinas, estrategia o procedimientos operacionales uniformes para las funciones de información pública sobre el terreno, salvo de manera esporádica y caso por caso.

La Sección de Paz y Seguridad del Departamento de Información Pública se está ampliando en cierto grado mediante redistribución interna de personal del DIP, pero debería ampliarse considerablemente y volverse operacional o bien debería trasladarse la función de apoyo al DOMP, posiblemente con la adscripción de algunos de sus funcionarios del DIP.

Dondequiera que se sitúe la función, debería prever las necesidades de información pública y la tecnología y los recursos humanos para satisfacerlas, fijar prioridades y procedimientos operacionales uniformes sobre el terreno, prestar apoyo en la etapa de iniciación de nuevas misiones y proporcionar apoyo y orientación permanentes mediante la participación en los equipos de tareas integrados de misión.

Resumen de la recomendación principal sobre ajustes estructurales en materia de información pública: debe crearse una dependencia de planificación y apoyo operacionales de la información pública en las operaciones de paz, ya sea dentro del DOMP o dentro de un nuevo servicio de información de paz y seguridad en el DIP que dé cuenta directamente al Secretario General Adjunto de Comunicación e Información Pública.

2. Apoyo a la consolidación de la paz en el Departamento de Asuntos Políticos

El Departamento de Asuntos Políticos (DAP) es el centro de coordinación designado para las actividades de consolidación de la paz de las Naciones Unidas y actualmente tiene el cometido de establecer, apoyar o asesorar oficinas de consolidación de la paz y misiones políticas especiales en cerca de 10 países, además de las actividades de cinco enviados y representantes del Secretario General a quienes se han asignado misiones de establecimiento de la paz o prevención de conflictos. Se prevé que los fondos con cargo al presupuesto ordinario en apoyo a estas actividades durante el próximo año civil sean inferiores en 31 millones de dólares, o sea en un 25%, a las necesidades. En efecto, dicha financiación con cargo a cuotas es relativamente rara en la esfera de la consolidación de la paz, en que la mayoría de las actividades se financian con cargo a donaciones voluntarias.

La Dependencia de Apoyo a la Consolidación de la Paz del DAP en gestación es una de dichas actividades. En su calidad de Presidente del Comité Ejecutivo de Paz y Seguridad y coordinador de las estrategias de consolidación de la paz, el Secretario General Adjunto de Asuntos Políticos debe poder coordinar la formulación de estrategias de dicha índole con los miembros del Comité Ejecutivo de Paz y Seguridad y otros elementos del sistema de las Naciones Unidas, especialmente aquellos en las esferas humanitaria y de desarrollo, habida cuenta del carácter multisectorial de la consolidación de la paz propiamente tal. Para lograrlo, la Secretaría está reuniendo contribuciones voluntarias de varios donantes para un proyecto experimental de tres años de duración en apoyo de la dependencia. Mientras evoluciona la planificación de esta dependencia experimental, el Grupo insta al DAP a que celebre consultas con todos los interesados en el sistema de las Naciones Unidas que puedan contribuir a su éxito, en particular el PNUD, que está haciendo renovado hincapié en la democracia, la buena gestión de los asuntos públicos y otras esferas relacionadas con la transición.

La Oficina Ejecutiva del DAP presta apoyo a algunas de las actividades operacionales de que éste se encarga, pero no está concebida como una oficina de apoyo a las actividades sobre el terreno ni está dotada para ello. La DALAT también presta apoyo a algunas de las misiones sobre el terreno que dirige el DAP, pero ni los presupuestos de esas misiones ni el presupuesto del DAP asignan recursos adicionales a la DALAT para este objeto. La División intenta satisfacer las demandas de las operaciones más reducidas de consolidación de la paz, pero reconoce que las operaciones más vastas imponen fuertes demandas de gran prioridad a su plantilla actual. Así pues, las necesidades de las misiones más pequeñas tienden a quedar postergadas. El DAP ha tenido experiencia satisfactoria con el apoyo de la Oficina de Servicios para Proyectos de las Naciones Unidas (UNOPS), un derivado del PNUD de cinco años de antigüedad que administra programas y fondos para muchos clientes dentro del sistema de las Naciones Unidas, utilizando prácticas modernas de gestión y derivando toda su financiación básica del cobro de un arancel de gestión de hasta el 13%. La UNOPS puede prestar apoyo de logística, gestión y contratación para misiones más pequeñas con bastante rapidez.

La División de Asistencia Electoral del DAP también depende de contribuciones voluntarias para satisfacer la demanda cada vez mayor de su asesoría técnica, misiones de evaluación de las necesidades y otras actividades que no entrañan directamente la observación de elecciones. Para junio de 2000 había pendientes 41 solicitudes de asistencia de los Estados Miembros, pero el fondo fiduciario en apoyo de dichas actividades sin fines especiales sólo contaba con el 8% de la financiación necesaria para satisfacer las necesidades corrientes hasta el fin del año civil 2001. Así pues, mientras crece de manera considerable la demanda de un elemento fundamental del fomento de instituciones democráticas hecho suyo por la Asamblea General en su resolución 46/137, el personal de la División de Asistencia Electoral primero debe conseguir los fondos de programas necesarios para realizar su labor.

Resumen de las recomendaciones principales sobre apoyo a la consolidación de la paz en el Departamento de Asuntos Políticos:

a) El Grupo apoya las gestiones de la Secretaría para crear una dependencia de consolidación de la paz experimental dentro del Departamento de Asuntos Políticos en cooperación con otros elementos integrantes de las Naciones Unidas y sugiere que los Estados Miembros examinen nuevamente la posibilidad de financiar esta dependencia con cargo al presupuesto ordinario si el programa experimental da buenos resultados. El programa debe evaluarse en el contexto de la orientación que ha facilitado el Grupo en el párrafo 46 supra y, si se considera la mejor opción posible para fortalecer la capacidad de consolidación de la paz de las Naciones Unidas, debe presentarse al Secretario General conforme a la recomendación que figura en el apartado d) del párrafo 47 supra;

b) El Grupo recomienda que se aumenten considerablemente los recursos con cargo al presupuesto ordinario para los gastos programáticos de la División de Asistencia Electoral a fin de satisfacer la demanda de sus servicios en rápido aumento, en lugar de contribuciones voluntarias;

c) Para aliviar la demanda sobre la División de Administración y Logística de Actividades sobre el Terreno y la Oficina Ejecutiva del Departamento de Asuntos Políticos y para mejorar los servicios de apoyo prestados a las oficinas exteriores políticas y de consolidación de la paz más pequeñas, el Grupo recomienda que la adquisición, la logística, la contratación de personal y otros servicios de apoyo para dichas misiones no militares sobre el terreno más pequeñas sean de cargo de la Oficina de Servicios para Proyectos de las Naciones Unidas.

3. Apoyo a las operaciones de paz en la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos debe participar más íntimamente en la planificación y ejecución de los elementos de las operaciones de paz que se ocupan de los derechos humanos, especialmente las operaciones complejas. Actualmente, la Oficina tiene insuficientes recursos para participar de esa forma o proporcionar personal para prestar servicios sobre el terreno. Si las operaciones de las Naciones Unidas han de tener componentes eficaces de derechos humanos, la Oficina debería poder coordinar e institucionalizar la labor sobre el terreno en materia de derechos humanos en las operaciones de paz; adscribir personal a los equipos de tareas integrados de misión en Nueva York; contratar funcionarios de derechos humanos que actúen sobre el terreno; organizar la capacitación en derechos humanos para todo el personal de las operaciones de paz, incluidos los componentes relativos al orden público, y crear bases de datos modelo de actividades en materia de derechos humanos sobre el terreno.

Resumen de la recomendación principal sobre el fortalecimiento de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos: el Grupo recomienda que se refuerce apreciablemente la capacidad para planificación y preparación de misiones sobre el terreno de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, con financiación en parte con cargo al presupuesto ordinario y en parte con cargo a los presupuestos de las misiones de operaciones de paz.

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